Mensaje de Navidad y año nuevo

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“Feliz Navidad y próspero año nuevo”, es el mantra que todos recitan por esta época. Sin importar si se conoce o no a las personas, es común expresarle a cualquiera esos buenos deseos. Algunos tienen suerte y el año nuevo les resulta mejor, pero para la mayoría no sucede así.

Enero trae esperanzas para muchos. Se nota en las largas filas que se hacen para obtener los antecedentes penales y policiacos, papeles indispensables para adjuntar a la hoja de vida y a las solicitudes de empleo. Muchos confían en conseguir empleo fijo en los primeros días del año, para empezarlo con pie derecho. Unos pocos serán afortunados, los demás tendrán que ingeniarse otra forma para generar ingresos. Entre los que consiguen trabajo, habrá quienes se coloquen en una empresa formal y sólida, que les pague un sueldo acorde a las tareas realizadas y prestaciones de ley; otros serán contratados sin prestaciones y sueldo mínimo, quizá sean la mayoría; otros más tendrán que aceptar lo que venga, mientras se encuentra algo mejor.

Tener empleo no es la solución a los problemas de las personas. En muchos casos sucede que la necesidad obliga a aguantar distintas clases de abuso: desde los malos sueldos, los horarios extendidos, hasta el aprovechamiento y acoso de los superiores. Es un hecho que en las empresas quienes deciden las condiciones laborales son los dueños, pero los que proponen son los jefes y en ellos está interceder para lograr mejoras, pero es común que las consigan para ellos, los demás no cuentan; a los jefes les pagan más porque son los que chantajean a los empleados: “Si te gusta bueno, de lo contrario allá afuera hay muchos que lo harían por menos dinero”, es la frase favorita que utilizan para amedrentar.

Para los pequeños empresarios las cosas no son distintas. Enero infunde miedo, porque la gente se gasta todo en las fiestas de fin de año y lo poco que queda será para los útiles escolares; para lo demás no alcanza, entonces hay que prever el bajón de las ventas y esperar que no afecte demasiado.

En la calle es una lucha de todos contra todos y los grandes empresarios marcan la pauta, todo sube de precio. Antes lo justificaban diciendo que había que pagar demasiado por los combustibles, ahora no tienen esa excusa, pero siempre venden más caro. Ropa, zapatos, alimentos, comida rápida, todo, enero es propicio para aumentar los precios.

Del nuevo gobierno nada se puede esperar. La estrategia ya ha sido revelada, Jimmy fue puesto ahí para llevar adelante el plan de consolidar los privilegios de los que siempre han manejado este país, los únicos beneficiarios del sistema.

La cantidad de vehículos circulando aumentará y el tráfico será un martirio de peores proporciones. Nada se puede hacer en el corto plazo para arreglarlo; o quizá sí, pero a las autoridades les da igual, principiando por el alcalde vitalicio de la capital, quien ahora gana simpatías salvando perros, mientras la gente deja la vida, día con día, en las largas filas de calles y avenidas.

Ni hablar de la inseguridad y la violencia. Habrá más, no hay duda.

Pero sean felices, seamos felices con lo poco o mucho que tenemos, es nuestro consuelo de pobres. El nuevo año siempre dará la oportunidad de comprar casa a 20 años o carro nuevo a 72 meses. Ojalá que quienes tienen conserven su trabajo, aunque no haya aumento. Que el carro viejito no se descomponga. Que la gotera en la tubería de la casa no se haga más grande, para que no haya necesidad de llamar al plomero. Que el uniforme del año pasado todavía le quede a los patojos, así solo se compra uno, mientras hay para más. Que los zapatos de Navidad aguanten hasta el bono 14. Que la gasolina no suba de precio. Que el nuevo integrante de la familia venga con el pan bajo el brazo. Que no nos asalten los motocacos. Que los ladrones no se entren a robar a la casa. Que no nos alcance una bala perdida. Que no asalten el bus en el que viajemos, ni ningún otro. Que no nos choquen o no choquemos a nadie. Que EMETRA no nos multe. Que no haya un terremoto. Que el volcán de fuego no explote. Que no haya derrumbes. Que las lluvias no causen inundaciones. Que las tormentas tropicales no nos castiguen demasiado. O ya de perdida, que caiga el meteorito.

Feliz Navidad y próspero año nuevo, pues.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

1 comentario

  1. Sr. Fernando Ramos, en pocas palabras,su articulo esta en lo correcto, en la verdad actual de nuestra Guatemala . Como NO se puso atencion a mis sujerencias que hize en varios periodicos, desde hace mas de 6 meses, de que las pasadas elecciones ivan a ser simplemente ” UN RELEVO DE CORRUPTOS ” . Ahora que nos lleve la trampa, comunmente dicho, solo nos queda apretarnos los pantalones y faldas, y seguir aguantando . Ningun cambio se vera en muchos AÑOS por venir. La euforia del Pueblo a mediados de este año fue solamente ” UNA LLAMARADA DE TUSAS “. Todo el Sistema corrupto sigue igual DE CORRUPTO, la verdad duele,, pero mas que eso me pone muy triste , por la poca atencion que se le da a la clase mas necesitada. Hay mucha hambre, no hay educacion, no hay infraestructura, no hay salud, NO HAY TRABAJOS , NO HAY JUSTICIA, NO HAY, NO HAY, y mil veces NO HAY .

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