Metidas de pata en el Congreso

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Entre los bandazos que ha dado el Congreso de la república están las designaciones de dos importantes cargos en materia de derechos humanos. Por un lado, la presidencia de la Comisión Constitucional de Derechos Humanos. Por el otro, la secretaría ejecutiva del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (CONAMIGUA).

En el primer caso, se trata de una sala legislativa, normada por la Constitución Política de la República, integrada por representación individual de cada una de las bancadas electas para el período legislativo. Es  una comisión fundamental para atención y fiscalización en materia de políticas en derechos humanos y, sobre todo, es la rectora de la actividad de la institución del Procurador de los Derechos Humanos (PDH). En función de esto último, es la que se encarga de convocar para seleccionar  la terna de candidaturas para que el pleno, con mayoría calificada, designe a quien dirigirá la PDH. Ese proceso debe realizarse en el primer semestre de este año. De allí que la presidencia de dicha Comisión resulte fundamental.

La otra entidad, CONAMIGUA, es la encargada de impulsar, en coordinación con instancias nacionales e internacionales, todas las acciones de protección y atención a connacionales migrantes. Si bien se entiende que no hay exclusividad en cuanto a países por atender, dada la magnitud de la migración guatemalteca a Estados Unidos, así como la problemática que enfrentan en ese país, es quizá el centro de mayor atención para el Consejo.

A la hora de designar la presidencia de las Comisiones de trabajo en el Congreso, el partido de gobierno Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación), completó el libreto tranzado en la finca presidencial Santo Tomás. En esa oportunidad, en encuentro de diputados oficialistas y bancadas coludidas con esta, así como con el propio presidente del ejecutivo, se definió la presidencia del organismo legislativo y la gama de comisiones que pelearía el partido en el poder. Una de estas resultó ser la de Derechos Humanos. Misma que en un inicio disputaban Estuardo Galdámez, célebre por acciones contra derechos humanos y Sandra Patricia Sandoval González, quien finalmente la consiguió.

Sandoval llegó al legislativo en la boleta propuesta por el partido Todos, como diputada distrital por Jutiapa. En las imágenes de la campaña electoral se ve a la hoy congresista, promocionada por el expresidente Alfonso Portillo Cabrera. A menos de un mes de haber asumido se vistió de tránsfuga y se pasó a la bancada del oficialismo.

Sandoval González ha sido conocida porque en una citación a las anteriores autoridades del ministerio de Salud, somató la mesa durante una reunión, a la vez que con la voz alzada indicó que iba a hacer valer su investidura. Según cita Prensa Libre, en su edición del 26 de agosto de 2016, la congresista alegó: “Yo estoy formalmente molesta y aquí la investidura se respeta y el poder distinto de ustedes como ministro, viceministro y el mío como diputada lo vamos a dejar bien claro aquí en esta mesa”. En realidad. La cita a los funcionarios se debió a una manifestación por cambios en la sede salubrista de Jutiapa. Cambios en los que la congresista pretendía influir.

Luego se hizo visible cuando presentó la iniciativa 5088, ley Reguladora del Proceso para la Ley de Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra la Mujer. Un galimatías que en el fondo pretendía dejar sin base la norma de protección contra la violencia. Finalmente, apenas recién designada a la presidencia de la Comisión, Sandoval se pronuncia, contra toda lógica en la materia de derechos humanos, en favor de la pena de muerte. Solo falta que al igual que el nuevo gobernante de Estados Unidos, Donald Trump, Sandoval también alabe las bondades de la tortura.

En el caso de CONAMIGUA, Melanie Müller de Stemmler, designada con el voto de 88 diputados, se pronunció en favor de la política de Trump en contra de las y los migrantes. Políticas que además de ir claramente contra los derechos humanos de las personas migrantes, tienen como base el discurso de odio y la discriminación. La funcionaria de CONAMIGUA, lejos de representar los intereses, necesidades y derechos de las y los guatemaltecos que pueden ser afectados por las nuevas disposiciones, repudiadas en el propio Estados Unidos, defiende dichas acciones (aunque el Congreso, finalmente, ya no la ratificó).

De tal suerte que, en dos acciones y decisiones fundamentales para la ciudadanía, el Congreso lejos de responder a su misión constitucional, cede a intereses de otra naturaleza. Con ello, eleva a espacios de decisión determinante a personas que obviamente, carecen de idoneidad para ocupar dichas posiciones. Por lo tanto, lo más sensato es la revisión de dichas medidas, a fin de sacar la pata que está metida hasta la mera rodilla.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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