Mi tercera edad está aquí y ahora, tengo mi agenda y no está vacía

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nellyPor Nelly de la Torre

En una clase de Derechos Humanos sobre la tercera edad, tuve la oportunidad de saber cuál es la preocupación de las personas que llegan a ese período de la vida y la preocupación de quienes viven con ellas. La queja fue el rechazo, la discriminación, el estorbo y la intolerancia entre otras. La queja de quienes conviven con ellas fue la imprudencia, el querer inmiscuirse en sus vidas, querer corregirlas y aconsejarlas de acuerdo a su pasado, entre otras.

La expositora dio conceptos, razones, habló de la ley del Adulto Mayor, en fin; qué se entiende, lo que corresponde al tema.

El tema quedó en mi mente, porque ya soy una persona de la tercera edad. Terminada la clase empiezo a verme, a hacerme preguntas, a cuestionarme y, por qué no, a reírme.

Empiezo a definirme así: como una mujer que vivió todas sus etapas, con aciertos y desaciertos, con alegrías y tristezas, con preocupaciones y ocupaciones; una persona normal.

Pensando siempre que para avanzar hay que vivir un día a la vez y que cada día trae su propio afán (conceptos que aprendí para pasármela un tanto mejor). Asumo que he llegado a la tercera edad.

¿Qué he aprendido? ¿Qué me hizo caer en la cuenta, después de escuchar quejas, consejos, buenas voluntades, compromisos y derroche de amor?

Llegar a la tercera edad es toda una experiencia de vida, imperfecta como ella, que está ahí y que soy yo quien decide cómo quiere vivirla y compartirla, que no tengo el derecho de que vivan a mi manera; que no se vale el argumento: “En mi tiempo las cosas se hacían de tal forma” (descalificando el actuar de los demás en tiempo real). Que si no quiero molestar ni que me molesten, entonces debo tratar de concentrarme en mí, no sentir la necesidad de ser necesitada y vivir el día, de aprender del resto de personas que me rodean, Que tengo mucho que aportar, pero debo ser prudente, seguir con mi filosofía: “no aconsejes, sugiere”. “No des tú opinión cuando no te la pidan”.

Concluyo, la Tercera Edad es una etapa para respirar aire fresco, la responsabilidad es conmigo no con los demás. Enseñar, aprender, estar al día en la medida que se pueda, aportar, apoyar, aprender a no arrastrar patrones pasados y dañinos y, por último, vivir en el siglo XXI, hasta que me despida.

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2 comentarios

  1. Doña Nelly de la Torre, me gusta su articulo, y comprendo muy bien lo que es estar en la TERCERA EDAD, (actualmente ando en los 70 gloriosos años). SIN EMBARGO, permitame darle otro punto de vista, muy personal. Creo MUCHO DEPENDE DEL ” GRUPO “, social donde se observe lo que implica DARLE VALOR A LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD. Permitame dar unos ejemplos : En Alemania , Las tiendas Walmart NO fueron autorizadas a instalar su corporacion, PORQUE ? El pago y trato a las personas de la tercera edad, no va con la filosofia Alemana, de dar VALOR, a la experiencia acumulada de estas personas, tambien claro los Alemanes se sienten orgullosos de la calidad de lo que ellos FABRICAN, y todos sabemos que Walmart vende barato, pero la calidad es mala. En la China y Japon, las personas de la tercera edad, son muy respetadas por su sabiduria. Y sin ir muy lejos nuestros INDIGENAS, resoetan la palabra , edad, y experiencia de las personas mas ancianas, ellos son los que dan la ultima palabra. Asi tambien depende de “cada la persona ” , el darse uno mismo suficiente AUTOESTIMA, para contrarestar el que uno sea invisible en el nucleo familiar.

  2. Hermoso articulo Nelly, enfocado en su totalidad en lo que vive actualmente el adulto mayor en la sociedad guatemalteca. Me encanta su forma de ver y vivir la vida. Definitivamente un gran ejemplo de Mujer. Felicidades.

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