Microagresiones y 50 sombras de Grey

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Microagresión: Práctica de dominación y violencia masculina en la vida cotidiana, perteneciente al micromachismo. Puede ser muy sutil y no es tan fácil de detectar como la agresión directa. Se compone de comportamientos de control y dominio que son naturalizados, legitimados o invisibilizados bajo la excusa de que se aceptan voluntariamente.

La aparición de 50 sombras de Grey supuso un éxito editorial que no es sorprendente en la era del espectáculo. En países como los nuestros, donde las prácticas sexuales suelen estar condicionadas a prejuicios religiosos y culturales, una gran cantidad de mujeres sintieron que se abría ante ellas un mundo desconocido y fascinante al leer el libro y lo entendieron como un manual de sadomasoquismo, aunque dista mucho de serlo.

Pero no quiero hablar hoy de los méritos o la falta de ellos del libro o la película, para ser considerados literatura o cine, sino de algo más profundo e importante: Las microagresiones que fomenta, que no son perceptibles a primera vista y que lejos de liberar a las mujeres, perpetúan los patrones de violencia que han causado tantas víctimas en nuestro país.

Está claro que cada pareja puede hacer lo que guste en sus prácticas sexuales. También que el sadomasoquismo no establece que solamente la mujer debe ser quien ejecute el papel masoquista. Analizando unas frases de la historia, podemos ver más allá:

  1. “Ana, tú tienes que recordar una cosa, una sola cosa. ¿Cómo pudiste ser tan estúpida?”. Esto no tiene nada que ver con sadomasoquismo, es violencia verbal, la misma que tristemente muchos hombres utilizan con sus parejas, a quienes pretenden minimizar.
  2. “No”, dijo ella. “Si te resistes, te ataré también los pies. Si haces un solo ruido, te amordazaré”. En el verdadero sadomasoquismo, la confianza es la clave y la palabra “no” es respetada.
  3. “Te encontraría. Puedo rastrear tu teléfono celular”. Miles de mujeres en el mundo han experimentado el terror que ocasiona un acosador.
  4. “Me tomó del codo y me sacó de la habitación, diciendo «Esta conversación no ha terminado»”. Una escena casi idéntica protagonizó en una reunión familiar Roberto Barreda, acusado del femicidio de su esposa Cristina.
  5. “Tienes que aprender a manejar mis expectativas. No soy un hombre paciente”. Cuántos episodios de violencia han tenido como causa que la mujer incumpla con los estándares de su pareja.

 

Sólo cinco frases de las que repletan el libro y la película. Además, transmite ideas muy insanas como:

  1. Cualquier abuso es permitido si la víctima lo “acepta”.
  2. Una mujer puede cambiar a un hombre si se resigna suficientemente al principio –la misma historia de la mujer “buena” que logra cambiar el frío corazón del hombre “malo”–.
  3. En el sexo está permitida una conducta violenta que de ninguna manera sería tolerada en otros aspectos de la vida.
  4. En el corazón de toda mujer yace el ansia de ser dominada.
  5. La liberación sexual incluye el maltrato.
  6. Cuando se tienen prácticas sadomasoquistas es válido llevarlas a la vida cotidiana en el trato normal.

Si la fiebre de la novela sirve para que hablemos más de sexo, genial. Si nos mueve a investigar sobre el vasto y fascinante mundo del sadomasoquismo, espectacular. Si nos despierta el deseo de liberarnos de represiones, excelente. Pero no nos dejemos confundir por el disfraz. Las microagresiones siempre son el paso previo a una violencia más intensa y de la que cuesta regresar.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

3 comentarios

  1. Leyendo sus líneas me nacen algunas ideas. Primero que todo la película es PÉSIMA ya que no se puede hacer un planteamiento erótico y pretender ser libidinoso si se establecen límites (actores firmando contratos para no salir desnudos, reglas de filmación etc) Igualmente, esta temáticas han sido tratadas en el cine (con piezas magistrales tales como La Secretaria o el último tango en París) y no dejan de ser historias que nos quieren relatar. El tema es sobre sadomasoquismo que dicho sea de paso su mayor pilar en la película es el MILLONARIO mercadeo previo para despertar en la poco impresionable audiencia ese morbo necesario para encender las taquillas. Recuerdo cuando se estrenó bajos instintos a principios de los 90, se esgrimían todo tipo de análisis sobre si era o no políticamente correcto la realidad es que no causó mayor impacto entre la gente a parte de las escenas de sexo que hoy en día hasta aparencen en faceboook. PIenso que una película como esta no pasa desapercibida por un lado, pero se marcha del recuerdo más rápido que una hoja seca quemándose, sobre todo por su sello comercial repleto de clichés y estereotipos. Pero más allá de planteamiento políticamente correcto, considero que más daño le provoca a la sociedad, la constante producción sexista de publicidad cada vez más misógina en la televisión, ya que a diferencia de de la película, la publicidad es un elemento permanente e imperecedero.
    Saludos

    • lizrojasch

      Gracias Robert por leer. Completamente de acuerdo con sus comentarios, aunque como usted bien dice la publicidad es continua, fenómenos de gran impacto como éste dejan un gran daño.

  2. Lo que no deja de sorprenderme es la enorme acogida que ha tenido en el público femenino, pareciera que ha sido una especie de “permiso universal” que se han tomado para leer sin culpa la obra y ver sin tapujos la película, incluso resulta hasta levemente gracioso que, en Guatemala, la gran mayoría de mujeres que han visto la película milagrosamente resultaron ser asiduas lectoras de la obra lo cual me resultó un poco difícil de creer. Me resulta gracioso además leer columnas de opinión donde han empezado a acuñar la frase “porno para mamás”.

    Independientemente de lo anterior y, en opinión muy personal, esa respuesta social solo me parece un retroceso en el esfuerzo que históricamente han hecho algunas mujeres por querer reivindicar el papel de la mujer y eliminar la violencia de las relaciones de pareja y ojo que no soy un hombre feminista, si es que cabe el término. Ha de ser frustrante para muchas mujeres que pelean por la equidad el darse cuenta que muchas mujeres (no se si la mayoría) encuentran sexy la representación de un hombre ejerciendo la dominación sexual y a una mujer dispuesta a aceptarlo, incluso disfrutarlo.

    En fin, como bien se apunta, estamos en la era del espectáculo, las cosas con menos sentido son las que tienen mayor repercusión…..este es el mundo en que vivimos.

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