Ministro cómplice de violadores

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Esta semana el Ministro de Salud, Mariano Rayo,  declaró textualmente: “Hay más embarazos infantiles porque se robaron todos los anticonceptivos”. Tal intento de explicación de una persona, en tan importante cargo, merecería en un país civilizado su inmediata destitución, pero como estamos en el “paiz”, eso no ocurrirá y hasta se corre el riesgo de que lo confirme en su cargo el gobierno electo.

Quizá Rayo nunca ha tenido que plagiar documentos sobre el término infancia, y por eso desconoce que es el período de tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta la adolescencia, es decir de los 0 a los 12 años.  Por lo tanto, él se refirió a embarazos en niñas. Desgraciadamente en nuestro país se producen más de 5,000 de éstos cada año, cuyo principal responsable es el Estado ausente y fallido, incapaz de garantizar que estas nenas vivan la etapa que les corresponde.

Menos aún parece conocer que todos estos embarazos, sin excepción, son provocados por violencia sexual. Son VIOLACIONES.  Así lo establece claramente el Artículo 173 del Código Penal, que lee:

“Articulo 173. Violación. Quien, con violencia física o psicológica, tenga acceso carnal vía vaginal, anal o bucal con otra persona, o le introduzca cualquier parte del cuerpo u objetos, por cualquiera de las vías señaladas, u obligue a otra persona a introducírselos a sí misma, será sancionado con pena de prisión de ocho a doce años.

Siempre se comete este delito cuando la víctima sea una persona menor de catorce años de edad, o cuando sea una persona con incapacidad volitiva o cognitiva, aun cuando no medie violencia física o psicológica.”

Cuando hablamos de niñas menores de 14 años, ni siquiera viene al caso mencionar anticonceptivos, porque nunca es una elección consciente de las niñas. En más del 90% de los casos el violador es un familiar próximo de la víctima.

Es un fenómeno gravísimo, tanto como el de las 75,000 adolescentes que vivirán durante 2015 un embarazo no deseado. Justificarlo con un robo es un insulto a la inteligencia, una revictimización de las niñas violadas y una evidente muestra de que el Sr. Rayo no debe permanecer en ese importante cargo.

Con decir esto, Rayo aprueba tácitamente las violaciones a menores y lo reduce a un asunto de tener o no acceso a medios de anticoncepción. Inaceptable mantener como Ministro a un cómplice de violadores.

Para nosotros como sociedad, aparte de exigir que los altos funcionarios tengan un mínimo de conocimientos y de humanidad, también es importante que comencemos a llamar a las cosas por su nombre: Cuando enseñemos a un menor las partes del cuerpo, no usemos apodos ´para sus órganos genitales, instruyámosle en que su cuerpo es territorio soberano que todos los adultos deben respetar y construyamos la confianza para que pueda contarnos de inmediato cualquier situación alarmante.

Y no naturalicemos el embarazo en menores. Las niñas teniendo niños son una abominación que debería avergonzarnos. Siempre hablamos de VIOLACION en esos casos y el perpetrador es un violador que merece castigo ejemplar.

Estemos atentos a quién nombra el electo como su Ministro de Salud. Nada más peligroso que un  imbécil con autoridad.

 

 

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

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