Neurociencia, ideología y cambio social: Canela González, Zury Ríos, Manuel Baldizón y Alejandro Sinibaldi no representan (ni representarán) cambio social y generacional en Guatemala  

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Ronalth Ochaeta

Por Ronalth Ochaeta

Anhelamos un cambio radical para nuestro país; soñamos con que aumente el empleo, seguridad, educación, salud, con un crecimiento económico alto y estable para conseguir el desarrollo. Deseamos la disminución de la violencia, impunidad, desnutrición, inequidad, pobreza y desigualdad; aspiramos a una buena gestión de los recursos públicos y mejor distribución de la riqueza; idealizamos la necesidad de buenos políticos y tomadores de decisiones, y aspiramos a mejorar la calidad de vida y bienestar. Apelamos a que las instituciones funcionen, a que se elimine la corrupción y que las cosas realmente cambien. Por ello, muchos nos hacemos la siguiente pregunta: ¿por qué las cosas en Guatemala no cambian?

La neurociencia puede dar una respuesta. Bruce E. Wexler es un destacado investigador y profesor del MIT-Massachusetts Institute of Technology, al leer las páginas de su libro, Brain and Culture: neurobiology, ideology, and social change, el autor desarrolla la teoría de la neurobiología de la ideología (que explicaré en breve). El autor detalla los mecanismos causales de cómo el cerebro, cultura, ideología y cambio social están conectados, dando un valioso aporte desde la neurociencia, que influye de manera importante en la ciencia política y ciencias sociales en general.

Teoría de la neurobiología de la ideología (TNI) (1):

  1. El Principio de la Consonancia Interna-Externa (PCIE) es la parte central de la teoría, se basa en premisas acerca de la plasticidad neuronal y el desarrollo del cerebro humano a lo largo de la historia de la persona, de cómo el cerebro y sus conexiones neuronales adquieren una conformación única durante los primeros años de vida por la influencia del medio ambiente. (Verme: 2007, pp. 238)(2).
  1. Explica cómo la interacción del medio ambiente y la genética del individuo se funden para convertirse en las redes neuronales que sostendrán la personalidad del individuo que, a su vez, como parte de una sociedad definirá y será parte del curso de los cambios sociales. (Verme, 2007: 239)(3).
  1. Wexler señala que una vez que la plasticidad neuronal ha disminuido en la adultez temprana, dejamos de cambiar nuestra mente para adaptarnos al mundo, y en cambio tratamos de cambiar el mundo para que se ajuste a nuestras mentes. Preferimos personas y cosas familiares, rechazamos ideas nuevas y nos enfermamos cuando encaramos situaciones de cambios radicales. (Verme: 2007, pp. 239)(4).
  1. Existe una base racional para el hecho aparente de que las personas pelean por las diferencias religiosas y otras creencias, pelean para controlar la oportunidad de crear estructuras externas que se adecuen a sus estructuras internas. El cerebro es, después de todo, es el que promueve y recoge la ideología. (Verme: 2007. pp. 243)(5).

Wexler muestra cómo el choque y tensión cultural provoca caos, violencia y constante fricción entre individuos y sociedades, pelean entre estos para sostener estructuras internas y externas que modelan la cultura, instituciones, ideología, conductas y preferencias. Nos muestra datos y explica causas que originaron las guerras y el genocidio en Armenia, Alemania, Bosnia y Ruanda. A manera de ejemplo, usa estos casos históricos vinculándolos con estudios experimentales, logrando correlacionar de manera positiva como individuos, que se le presentaban rostros humanos de diferentes etnias o ideas, manifiestan prejuicios sociales y experimentan resistencia al cambio y la necesidad de ajustar las cosas a su mentes adultas, mientras que en jóvenes disminuyen prejuicios y la necesidad de ajuste comparado con adultos. Podrían ser significativos estos hallazgos para la comprensión del genocidio y delitos de lesa humanidad en el caso de Guatemala.

Guatemala: ¿Cambio social?

La tesis de Wexler da una idea de cómo examinar las instituciones y a los tomadores de decisiones, partiendo del análisis de TNI, explorando la influencia de estructuras internas y externas en la sociedad. A manera de ejemplo, si hipotéticamente se realiza un censo sobre la edad y características de actores y líderes para determinar la toma de decisiones, conductas, preferencias e ideología de las personas que ocupan puestos claves en los partidos políticos, movimientos sociales, oenegés, academia, medios de comunicación, opinólogos, actores políticos y sociales, instituciones públicas y privadas; probablemente se determinaría que la mayoría de personas serían predominante hombres entre 40 y 65 años; mientras que mujeres de entre 30-65 años y algunos jóvenes adultos entre 30-35, serían minoría.

Por tanto se podría afirmar que hay un “path dependence de preferencias e ideología”(6), siendo hegemónicos ciertos atributos y características de las preferencias que determinan la estructura mental de los actores y tomadores de decisiones analizados en el hipotético estudio. Lo anterior, explicaría parte del por qué de las asimetrías de género, machismo, discriminación, racismo, captura de las instituciones, corrupción, impunidad, y otros fenómenos sociales estarían asociados y correlacionados por causas de estructuras mentales.

De lo anterior se podrían inferir algunos datos: si se quisieran realizar transformaciones sociales, tendría que emerger una nueva generación (jóvenes y adultos jóvenes), y sería necesario sabotear los esquemas cognitivos e ideológicos que han sido ajustados mentalmente por la generación que los antecede, y que dominan las mentes de los actuales líderes y tomadores de decisiones. Implica que esa minoría de jóvenes se convierta en mayoría, pues poseerían esquemas mentales más abiertos, plurales y serían más proclives a generar nuevas opciones para el país.

Significa, entonces, que tendrían que llegar  personas jóvenes al poder, lo mismo tendría que ocurrir con otros actores políticos e institucionales: para generar un cambio radical, tendría que existir un relevo generacional. Por tanto, personajes como Canela González, Zury Ríos, Manuel Baldizón o Alejandro Sinibaldi -siguiendo a Wexler- no representan cambio, sino reafirmación del status quo (40 – 65 años), siendo personajes que se aferrarían al marco mental de la generación a la que pertenecen.

La generación que nos antecede vivió y creció durante 31 años en regímenes militares y dictaduras, por lo tanto aprender a hacer la democracia fue un desafío, y debería ser una lección de aprendizaje para las generaciones que nacieron en democracia.

A pesar de los logros de la democracia y la paz, los líderes de tales cambios heredaron de sus antecesores (65-80 años) actitudes, conductas y comportamientos que moldearon su desarrollo cognitivo; por tanto, ajustaron su cerebro a las expectativas dadas; es decir, heredaron el conservadurismo, corrupción, autoritarismo, nepotismo, discrecionalidad, opacidad, clientelismo, captura de las instituciones, entre otros. Siendo visible dichas conductas de manera transversal tanto en el ámbito público como privado; opinión pública, medios de comunicación, así como el comportamiento de los políticos, instituciones, actores claves y tomadores de decisiones.

Wexler, señala que las mentes se moldean de generación en generación y cada una es distinta. Por tanto, para cambiar el país, la reflexión es que debe existir un relevo. Deben emerger nuevos líderes y nuevos espacios sociales, nuevos movimientos que con acciones y nuevas ideas lideren cambios para desechar lo feo y malo de la herencia que han moldeado a las instituciones, Estado y sociedad actual tienen que distanciarse de las viejas prácticas y sustituirlas por nuevas y mejores. Es imprescindible no cometer los errores del pasado, ese sería el principal reto para imaginar, crear, pensar  y soñar que otro país es posible.

 

(1)     Wexler, Bruce E. (2006) “Brain and Culture: neurobiology, ideology, and social change”. A Bradford Book. The MIT Pres. Cambridge, Massachusetts. 2006.

(2)                   Verme, Giacomo. (2007) Reseña de “Brain and culture. Neurobiology, ideology and social change” de Wexler, B.Persona, núm. 10, 2007, pp. 238-243. Universidad de Lima, Perú. pp. 238.

(3)     Ídem. pp. 239

(4)     Ídem. pp. 239

(5)     Ídem. pp. 243

(6)     PCIE y TNI podría ser elementos de contraste con conceptos de hegemonía y bloque histórico de Gramci, así como de biopolítica y biopoder de M. Foucault, a manera de paralelismo de los hallazgos de Wexler, se podría explicar nuevos análisis sobre élites e instituciones y su comportamiento con su entorno social y como influyen en las instituciones.

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