Niñez y adolescencia trabajadora: ¿erradicación o dignificación?

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Myrella SaadehPor Ana Myrella Saadeh Rivera

En 2002, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo del sistema de Naciones Unidas especializado en asuntos relativos al trabajo y relaciones laborales, decidió que el 12 de junio de cada año se celebre el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

La OIT y otros organismos afines a cierta visión sobre niñez y trabajo, han planteado como estrategia de intervención al trabajo infantil, su oposición vía la erradicación.

El concepto erradicación está vinculado con la eliminación o supresión total de algo que se considera malo, inadecuado, perjudicial. Desde ese concepto, estos organismos han impuesto en los países la eliminación de toda forma de trabajo en la niñez considerándola perjudicial para sus vidas. Desde la opinión de algunas personas, organizaciones y de los propios niños, niñas y adolescentes este enfoque no es factible en contextos como el de Guatemala. ¿Por qué?

Existe toda una confusión de términos y conceptos, los que se utilizan indiscriminadamente o como sinónimos, en la mayoría de casos:

El primer concepto, trabajo infantil, pone el énfasis en la palabra trabajo. Entonces, la propuesta de abordaje es erradicar. Se identifica como principal actor interviniente al padre/madre de familia a quien se culpabiliza por incorporar a sus hijos como mano de obra, se hace invisible no solo el tipo de trabajo que hacen en el núcleo familiar (para vías de aprendizaje), sino también a los actores que los contratan fuera de la familia, en muchos casos, en condiciones de franca explotación.

El segundo término es explotación laboral, el cual pone el énfasis en la palabra explotación, que constituye delito, no un fenómeno social. También en este concepto se oculta al verdadero explotador culpabilizando a los padres y madres. La erradicación es la forma como se propone abordarlo.

El tercer concepto, trabajo de alto riesgo, se hace énfasis en el término riesgo, contenido en el Convenio 182 de la OIT. En esta herramienta internacional se incluye en el trabajo peligroso o de alto riesgo todas aquellas formas de esclavitud, venta, trata, servidumbre por deudas, trabajo forzoso u obligatorio, reclutamiento forzoso para utilizar a los niños en conflictos armados, prostitución, producción de pornografía o actuaciones pornográficas, actividades ilícitas como producción y tráfico de estupefacientes, son considerados de alto riesgo. Estas modalidades incluidas por la OIT y avaladas por Guatemala al ratificar dicho Convenio, constituyen a todas luces una contradicción desde otras expresiones legales internacionales y nacionales, en tanto que son delitos serios cometidos contra la dignidad e integridad de la niñez y adolescencia, por lo que no caben en la construcción de lo que significa trabajo. Se repite lo mismo de los conceptos anteriores: padres satanizados, “patronos” a quienes no se castiga por los delitos cometidos, y un enfoque de erradicación imposible de implementar por la falta de precisión expresada antes.

Y el último concepto: niñez y adolescencia trabajadora. El énfasis está en el sujeto, el niño, la niña, por lo que el enfoque de algunas organizaciones sociales es la dignificación de los niños, las niñas y adolescentes trabajadores, por sus aportes a la familia y al país (en Guatemala, el 20% del Producto Interno Bruto es producido por la niñez y adolescencia trabajadora). Al dignificar, se propone la restitución de sus derechos humanos, sobre todo a la educación, la salud, la participación organizada y protagónica, entre otros. Por lo anterior, no cabe la satanización de los padres y madres.

Además de la falta de precisión en los diferentes conceptos, la erradicación tampoco es viable porque la aplicación de la estrategia en Guatemala no contempla un accionar que posibilite terminar con las causas asociadas al fenómeno: el empobrecimiento de las familias. SEGEPLAN tuvo una política, denominado “Plan Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil y la protección de la Adolescencia Trabajadora”, (año 2001), la que plantea ampliamente el problema, pero no contempla acciones estratégicas que aborden sus causas (el empobrecimiento de las familias, la falta de oportunidades para gozar de los derechos humanos que el Estado, como garante de los derechos de la niñez, le niega reiteradamente, la falta de inversión directa e indirecta en este mayoritario grupo de población), programas y proyectos (por ejemplo la falta de respuesta del Ministerio de Educación al trabajo estacional que provoca la deserción escolar en periodo de cosechas, de zafra), y la institucionalidad estatal (que no incluye el abordaje de la niñez trabajadora en sus planes operativos de trabajo, sin presupuestos asociados y adecuados para la magnitud del fenómeno que definen).

Similar situación pasa con la “Hoja de Ruta para hacer de Guatemala un país libre de trabajo infantil y sus peores formas”, que es un documento bien elaborado pero pobremente incorporado a la institucionalidad y el presupuesto del Estado. Los ministerios de Educación, de Salud o de Trabajo no tienen recursos específicos para las acciones planteadas en los objetivos y resultados de dicha Hoja de Ruta para el año 2020. Las cifras reflejan la incoherencia entre informes que afirman la disminución de niños/as trabajadores, y el incremento de la pobreza y extrema pobreza en el país.

El marco jurídico e institucional guatemalteco se caracteriza por ser de una doble moral: norma el trabajo de adolescentes autorizándolo cuando se realiza con vías de educación, y en condiciones que les permita el cumplimiento de sus derechos a la educación, la salud, la protección; prohíbe el trabajo de niños y niñas menores de 14 años, castigándolo en algunos instrumentos legales, pero permitiéndolo en otro, cuando la niñez demuestre que su trabajo es relevante para su vida y la de su familia que vive en condiciones de pobreza o extrema pobreza, sobre todo en áreas rurales, en su mayoría de población indígena o viviendo en condiciones de marginalidad en zonas urbanas.

Finalmente, se convierte en inviable, cuando en otros ámbitos geográficos, el trabajo de las personas menores de edad es tolerado, sin plantearse si es de alto riesgo o si causan problemas a la niñez y adolescencia o no, como se hace en los países como Guatemala. Ejemplifica esto la situación de las personas menores de edad que tienen empresas relacionadas con internet, o con los chicos y chicas artistas (cantantes, actores, actrices de cine). La evidencia, la realidad, afirma que muchos de esos chicos y chicas han caído en drogas, prostitución y otras situaciones que violentan su vida. Ante estas situaciones, ni la OIT ni ningún organismo se pronuncia de la misma forma como lo hacen frente a la niñez que trabaja en el campo o hacen trabajo doméstico en casas particulares en nuestros contextos geográficos, étnicos y sociales.

Se impone valorar con seriedad y desde la realidad guatemalteca hoy este fenómeno social: ¿es posible erradicar el trabajo infantil?, ¿hay otras estrategias de abordaje?, ¿cómo y quién las impulsa?, ¿con qué recursos?

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2 comentarios

  1. Señora Ana Mariella : El 13 de este mes salio un articulo en el priodico ” La Hora ” , referente a al trabajo de la ninez , y comente muy claramente, que yo no veia ningun POLITICO o INSTITUCION dedicada a solventar esa situacion. Y a pesar de leer su articulo en el Salmon, que existe esa institucion de proteccion a la ninez,(Naciones Unidas OIT). No veo CLARAMENTE ningun resultado positivo en favor de la ninez . NO se si su puesto con las Naciones Unidas , sea efectivo en lograr algun logro significativo. YO estoy al tanto que el Gobierno de Guatemala NO le interesan estos problemas, los ignoran y solo se sirven de ellos, como se ve en toda la capital, principalmente en el centro de la Capital que niños lustran los zapatos de altos funcionarios, pues solo lo consideran parte de la vida cotidiana del pais !!. Se tambien que la FAMOSA CORRUPCION, local afecta los programas para evitar los trabajos infantiles . ——–Ahora mi pregunta es : Hasta que punto USTED , tiene alguna INFLUENCIA en VIGILAR, que estos programas se desarrollen bien, y se logre algun avance ?? o tambien esta su persona, esta entrando entre la INDIFERENCIA, QUE PERPETUA este flajelo ?

    • Myrella Saadeh on

      Señor Echeverría, yo no trabajo con con la OIT. Me agrada que sea un tema que se vuelva a retomar para debatir sobre él. Quise compartir en este artículo para reflejar cómo este fenómeno ha sido olvidado, precisamente porque hay tantas definiciones en las que todos se pierden. Se asume una: trabajo infantil, la cual no permite abordarla porque es tan grande y no hay planes de lucha contra el empobrecimiento de las personas, principal causa o condicionante. La única propuesta es erradicar, pero no dicen cómo. El camino de la educación no es suficiente: en el actual gobierno se dio una baja de más del 13% en la cobertura para el nivel primaria, o sea no es una estrategia eficiente.
      Yo trabajo en una organización que impulsa la dignificación de la niñez trabajadora (www.pami-guatemala.org). Por eso, apoyamos a través de Centro de Desarrollo Integral Semilla, en Panajachel, la educación, salud, protección, participación de la niñez trabajadora y en sobreedad escolar.
      Como organización podemos apoyar en nuestra calidad de corresponsables de los derechos del niño y la niña. Es el Estado el garante. Sigamos debatiendo pues, pero con más conocimiento del tema e influyendo para que se aborde desde el gobierno con más seriedad este tema.

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