No existes, el otro lado de la persiana de Soda Stereo

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La semana pasada hablamos de la canción Persiana americana de Soda Stereo. Hoy, también del álbum de 1986 Signos, nos detenemos en una de las mejores canciones del trío argentino. Desconocida para muchos, No existes[1] está escrita del otro lado de la persiana de Cerati: la desesperación.

 

Sensualidad del dolor

Un lamento que brota como agudo la: con este desgarramiento inicia la canción. El bajo es el cuerpo del tiempo aletargado y la batería, bajo esta composición, traduce la tristeza de un latido apenas continuado. Es decir, No existes musicalmente ya presagia una serie de estribillos de separación, una suerte de tejido que se despega dolorosamente. Posiblemente esta relación entre música y palabra es la insignia de los tiempos contenidos en la experiencia de Soda Stereo. No hay un mensaje que busque una expresión musical sino el desgarramiento de los tonos va por delante de un sentido previo. Se da como si la palabra per se estuviera pegada a los ladrillos de la sociedad y la única manera de rebasarla, demolerla, fuera precisamente hacerla vana desde la preeminencia de la herida hecha música o, para ser más exactos, de la fuerza dolorosa del sonido expresado. Cerati era consciente de esto y lo hizo su método compositivo: «Solamente tomaba la sensualidad de las palabras y la ubicación de ellas y no me importaba mucho lo que decían»[2]. No existes es una canción sumamente sensual y los estribillos obedecen a la intuición mimética de una ruptura emocional. Esto no hace que las palabras como torrentes musicales carezcan de sentido, antes bien, lo conjuran como alegorías a la experiencia.

 

¿Soledad sonora?

Un anuncio publicitario es condensación del deseo en un tiempo determinado. El lenguaje no es  fin en sí mismo, éste es trasgredido por la meta de la venta. Si busca ser eficaz en la sociedad mercantil debe conectar el impulso al deseo con la disposición a la compra. El intercambio es fluido si la imagen de la bebida provoca salivación, justifica el calor resentido y moviliza los recursos del individuo para agenciarse del satisfactor: una nueva compra ha nacido en el mundo. La experiencia erótica es pasada por la escolarización del mercado, ahí donde el niño bien portado recibe una moneda para ingresar al fantástico mundo de los chicles y golosinas, media vez le sean agenciables. Recuerdo los álbumes de Soda Stereo de mi hermano mayor. Tirados en la alcoba Signos, Ruido blanco, Doble vida o Canción animal. Sobre la mesa de noche tarjetas coleccionables del trío argentino envueltos bajo el azul de su patrocinador Pepsi. La imagen en Soda Stereo no es externa a su composición musical sino, al mismo tiempo, su escalera al jet set y su patíbulo. Realización y muerte, el sueño de la sociedad capitalista en la espera de final de mes del asalariado latinoamericano. Sin embargo no es tan sencillo. No existes deja de ser la visión sensual accomplie de Persiana Americana y pasa a extenderse como una red carcelaria de los impulsos. La relación social – burguesa – como cárcel de dos y para dos: afuera una multitud hecha pared, lo cual se manifiesta en La ciudad de la furia. La soledad de un eco que no se encuentra a sí mismo: su único estallido es una rebelión contra la imagen a través de la reflexión sonora.

 

Crisis

Si esta canción fuese el génesis bíblico en un inicio no sería la palabra edificante el motivo sino el “la” desgarrado, entre ruinas. Ese “la” viene dándose desde la torre de Babel pero en la Argentina de los ochentas su tragedia es llamada “transición democrática”. Entre el lamento y la desesperación, No existes va formando musicalmente una imagen crítica contra el encierro de las palabras. Este, no otro, es el punto a considerar en toda crítica musical del rock en los ochentas: la mentira ha avanzado hasta la imagen y ha escondido entre los escombros las posibilidades concretas de una historia distinta, la nueva rebeldía se desvistió del lenguaje tradicional-revolucionario para conducirse desde las posibilidades de la apertura mercantil tras las dictaduras. El núcleo contradictorio de la letra en Cerati es su negación abstracta del contenido previo y, moviéndose como entre los cadáveres insospechados de los montoneros, una radical crítica a la nueva dictadura de la imagen-mercancía. No existes despliega la crítica a la imagen como grito contra la fantasmagoría esclavizante de la sociedad productora de baratijas.

 

La polaroid sobre la silla
un brillante truco de apariencia
tu presencia es mi pesadilla
no existes
no existes
no existes
no existes
Como un extraño tic nervioso
arrojo palabras
gestos contra la pared

Si la canción inicia con un derrumbamiento, su principio no es la construcción de un edificio de estribillos sino el conflicto entre los mismos. Después de todo las cosas han ocupado el lugar de los hombres y estos, desesperados, se disputan el derecho a la imagen gobernada por la producción de abstracciones. No es una cámara fotográfica solamente sino una marca  específica – Polaroid – la que detenta el poder. La amante ahora no es expresión del deseo alejado sino concreción de lo aprisionante que es tenerla enfrente. En la alta tasa de divorcios actual el escape no solo es “el otro” o “la otra” sino la materialización de un mito que, desde un principio, es aceptado y condicionado como normalidad en la sociedad productora de mercancías: la actividad humana como medio de producción de capital. El arrebato neurótico contra la conflictiva pareja termina en la compulsión repetitiva: ¡no existes! La música del desgarramiento se hace palabras corporalizadas. El individuo resiente ese «extraño tic nervioso» y reacciona arrojando palabras y «gestos contra la pared». Como ya dijimos, la pared es la sociedad que rodea a la pareja golpeada y conflictiva. No interesa saber más de la pared y la única acción del cantante es arrojarle palabras, contraponerle imágenes, situación que coge con una mano el potencial rebelde contenido y, con la otra, lo desparrama bajo la forma de neurosis individual.

 

 

 

 

[1]             Se puede escuchar en el siguiente vínculo: https://www.youtube.com/watch?v=m_g7UvW8CEc

[2]             Lippi, Marcelo (dirección). (1996). Soda Stereo: La historia. Argentina: BMG Argentina, Triple producciones, Analia Gómez. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=HWQpA6KOCkU

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About Author

Sergio Palencia

Sociólogo. Considero importante repensar la memoria histórica desde las heridas y luchas del presente, en distintos contextos. El horizonte de la esperanza, en regiones como Centroamérica y México, debe rastrearse a partir de un conocimiento crítico del pasado y su legado como lucha, aún abierta

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