Obama, la radiografía de 326 millones de humanos

0

El martes pasado el presidente estadounidense Obama dio su informe anual (State of the Union o SOTU). Barack con su retórica convincente y su estilo relajado de siempre, simpático y claro; si en cuanto a contenido no ha habido muchas sorpresas, lo más interesante está en lo que puede interpretarse del subtexto–. Barack está en la recta final de su período de gobierno, en los medios ya se empieza a hablar de posibles candidatos para la próximas elecciones presidenciales del 2016 –Hillary Clinton y Jeb Bush–.

I have no more campaigns to run (…) I know because I won both of them.

Aclaró a pesar de que es obvio que él ya no tiene por qué hacer campaña. Este comentario sarcástico –una pedrada amistosa a sus contrincantes– puede interpretarse como un voto de confianza al desempeño de su administración en los últimos seis años pero también tiene un tono apologético justificando la genuinidad de sus decisiones recientes, reflejando el escepticismo generalizado que existe sobre la reforma sanitaria y la acción ejecutiva migratoria. También intenta justificar la pobre percepción de su política exterior con un llamado a “cambiar la página” de la lucha contra el terrorismo asegurando que la intervención armada es cosa del pasado y la diplomacia es la nueva onda porque los estadounidenses están cansados de guerrear, entre otras cosas.

Ahora voy al grano: yo, a este informe no lo percibo como un recuento de logros sino como una radiografía del estado emocional de 326 millones de personas que viven en los Estados Unidos de América. Sí, emocional, porque tal y como cualquier individuo, la gente –we the people–, recrimina cosas del pasado, le teme a cosas del presente, y anhela cosas para el futuro.

El pasado

Hay piedras en el zapato que atormentan todos los días al votante estadounidense, léase la política exterior y la reforma del sistema de salud.

La retirada militar de EE.UU. del oriente medio fue percibida como necesaria para el bloque demócrata pero para los republicanos tenía un doble filo: por un lado irse pudo ser visto como debilidad y por el otro quedarse era un gasto innecesario. Por eso la respuesta de Barack fue pintarlo como un acto calculado y de natural transición hacia la diplomacia, evitó a toda costa mencionar a «Al Qaeda» durante todo el mensaje e hizo un énfasis exagerado en el éxito de la diplomacia.

La reforma de salud es todavía un tema caliente y evitó mencionarlo más de lo necesario, omitiendo los problemas logísticos del lanzamiento del Obamamcare y enfocándose en mencionar los numerosos avances positivos que ha gestionado el mismo.

El presente

Independientemente de los estereotipos que puedan existir, el estadounidense de hoy se preocupa por cosas como la economía y el liderazgo mundial que parece írseles de las manos. La palabra «liderazgo» apareció en numerosas ocasiones a lo largo del discurso; interpreto como una preocupación importante el hecho de que tenga que reafirmarle a su gente que tal cosa todavía existe y que se está trabajando por mantenerla. El liderazgo económico mundial de EE.UU. está amenazado por potencias emergentes como China que en el frente económico parecen estar tomando la delantera y no secreto para nadie, algunas medidas enfocadas hacia mantener dicho liderazgo es la creación de trabajos locales, fomentar el comercio, la autosuficiencia energética (el petróleo local y las fuentes renovables) y mantener el liderazgo diplomático frente a sus aliados alrededor del mundo, una especie de destino manifiesto versión siglo XXI.

El futuro

Hay cosas que el estadounidense anhela, como seguir siendo el number one, vencer de una vez el delicado tema de los derechos civiles y la desigualdad que muestra sus primeros resultados pero está rezagado en comparación con el resto de países industrializados. La inclusión de las mujeres, la diversidad sexual, el racismo, el acceso a la educación superior –la igualdad en resumidas cuentas– fue uno de sus llamados centrales, además de la reducción de la famosa brecha económica de la que tanto se ha hablado y al fortalecimiento de la clase media, seduciendo al voto de ese 99% de no-millonarios en las próximas elecciones para el potencial candidato demócrata.

 

En el recuento final de las cosas hay dos temas que aparecieron en repetidas ocasiones durante la hora completa que duró el discurso: los valores y el liderazgo mundial. La explicación es sencilla; está haciendo campaña para lo que viene, ha sido un mensaje convenciendo a quienes le han dejado y no a quienes aún siguen con él. Son temas cruciales que hicieron que los demócratas perdieran la mayoría en el congreso en el 2014 –que no fue un voto de confianza para los conservadores sino de castigo para los demócratas– y quieren revertirlo. Asegurar de nuevo la mayoría en el congreso y la siguiente presidencia. Hasta ha sugerido –con un poco de cizaña– que hay descontento en el congreso

I’ve served in Congress with many of you.  I know many of you well.  There are a lot of good people here, on both sides of the aisle.  And many of you have told me that this isn’t what you signed up for — arguing past each other on cable shows, the constant fundraising, always looking over your shoulder at how the base will react to every decision.

Incluso advirtió en tono desafiante que vetará cualquier intento del congreso por revocar las reformas que ha hecho en migración y salud. Es que ahora el senado y la casa de representantes son mayoritariamente republicanos y éste ha sido el único argumento que la tradicional respuesta republicana al SOTU ha tenido, una respuesta muy débil que apela a los «valores estadounidenses» (que bien podrían ser los mismos valores de cualquier otra región del mundo) por carecer de argumentos sólidos en contra del actual gobierno.

Pero el congreso de mayoría republicana es real, es el único obstáculo para la continuidad del gobierno actual y sus reformas. Barack lo que en realidad ha hecho –más que enumerar sus logros que son bastante evidentes– es arrancar la campaña del 2016 para su sucesor. La imagen lo es todo y de la imagen dependen los votos y de los votos que sigan las reformas.

Share.

About Author

Alejandro Echeverría

Alejandro es ingeniero, tecnólogo, fotógrafo y montañista.

Leave A Reply