Odio a los indiferentes

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El título no es mío, lo tomé prestado de Gramsci. Lo hago por dos razones. Primero, hay un texto que descubrí una noche de estas. Un texto políticamente incorrecto para estos tiempos y supongo que para cualquier tiempo de la historia de las injusticias, pero que por lo mismo se lee con más atención. Obliga a tener una postura, aún sobre el texto. Es incómodo de leer, de revisar(se) la indiferencia.  La vida, dice Gramsci, es tomar partido, escoger de qué lado jugar, qué hacer, si correr o atajar. O bien utilizar el gorgorito. “La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”.

La segunda razón por la que he decidido hablar de este texto es porque creo que este lugar en el que vivo, en la Ciudad Capital, la Nueva Guatemala de la Asunción, tiene mucho de indiferencia. Inducida, plantada hasta los tuétanos, una indiferencia como resultado de una historia traumática que no deja de ser presente. Indiferencia, también, porque se ha tratado tantas veces de hacer algo y tan poco se ha logrado, una indiferencia por desánimo. Acá, hemos tomado la indiferencia como método de supervivencia después de una historia de guerra sucia, de desaparecidos, de muertos en las avenidas y calles de la ciudad. Hoy preferimos callarnos antes de atrevernos a hablar, a opinar, a salir a las calles. Alguien podrá decirme que la vida está difícil, que los horarios de trabajo, que los compromisos con la familia, y hay razón en todo ello. Pero, ¿es solo eso? ¿Son esas las razones para no ir más allá en proponer, de trabajar, de dar tiempo por el país que realmente queremos? Se lo pregunto a usted, y me lo pregunto a mí, porque aunque son válidas razones, no sé si esconden algo más penoso.

Tal vez sea cierto eso de la ideología de la indiferencia. Es en lo que creemos porque la política aquí nos asegura una y otra vez que mejor hacer oídos sordos para no producir bilis. Es mejor ni enterarse de cuántos muertos al día y peor aún cómo fueron asesinados, de cuántos millones se hueviaron los funcionarios públicos, o si se niega un juicio por genocidio por la tesis de una jueza que estudió el delito. Mejor no hablar, no opinar y de ser posible ni enterarse. Ojos que no ven, corazón que no siente. La indiferencia también anestesia nuestro sentir, y nos hace incapaces de identificarnos con el otro que hace parte de la misma comunidad política. Por eso odio la indiferencia, por cruel.

“Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?”. Gramsci da en el clavo, con esta pregunta de 1917. Si no estoy de acuerdo, algo debo hacer, y de hacerlo, algo debe ser diferente. ¿Qué pasaría si la Ciudad de Guatemala, con todas las problemáticas que tiene, decidiera hacer valer su voluntad? Si dejara de ser indiferente, aunque no fuera cómodo, ni fácil, ni nos haríamos ricos por eso. ¿Qué pasaría si la capital odiara tanto su indiferencia y decidiera vivir?

 

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About Author

Gabriela Carrera

Siempre es difícil decir quién es una. Soy la más pequeña de tres hermanos (un abogado, un agrónomo y un cura) y soy la única mujer (que duda de las leyes, no le gusta la berenjena y su vida espiritual es un reto). Estudié Ciencias Políticas y todavía pienso que tengo pendiente estudiar la literatura y todos sus secretos. Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala diferente y esa es mi mayor motivación para escribir en El Salmón. Agradezco las muestras pequeñas de la vida que me hacen seguir creyendo en la humanidad, y por eso busco en el fondo de la Cajita de Pandora muy seguido.

5 comentarios

  1. Creo que nuestro gran problema es nuestra falta de identidad acompañada de falta de educación cívica. No tenemos cultura cívica, no sabemos que es lo nuestro por lo tanto no lo protegemos. Vivimos en nuestra burbuja y si todo está bien dentro de ella no pasa nada, en otras palabras no somos una sociedad, un grupo, solo llegamos a ser un monton de individuos sistematizados y mecanizados con la rutina diaria. Hace falta hacer conociencia de nuestra identidad. Quizá llegará el día en que nos estemos muriendo de hambre puede que esta ciudad despierte, quizá no y así morir en nuestra ignorancia.

  2. Ana Lucia Tarott on

    Hola Gabriela, me gusta mucho leerle, por ser una joven con criterio que tiene conciencia social con opiniones fundamentadas sobre lo que le gusta y no le gusta del sistema…
    En esta ocasión, a mi parecer, habló únicamente de la cuidad, dejado a un lado a todas las personas que vivimos en el interior, la indiferencia, que menciona, está en todas partes, los cambios necesarios que se requieren involucra a todos guatemaltecos…
    Sé que existe disparidad en participación política que han tenido los capitalinos y nosotros los del interior pero el punto es incluirnos.. no le parece?

    En el bio de esta página escribió algo muy cierto
    “Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala -(País)- diferente y esa es mi mayor motivación para escribir….”

  3. bla, bla, bla.. Guapa, le estoy consiguiendo un dinosaurio…
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    Mire pues, “la indiferencia es un criterio personal”, muy personal diría yo, no es un “estado” definido.. por ejemplo: “vos puedes sentir” o percibir que nadie te pone atención (que son indiferentes), pero “yo puedo percibir” que captas la atención de las personas (logras esa percepción)… entonces la indiferencia es un criterio subjetivo.. un “juicio injusto” si lo aplicas a la sociedad…
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    Los que protestan dicen que existe indiferencia, porque los demás no los acompañan a protestar… Los que producen dicen que existen indiferencia, porque solo ellos pagan impuestos… los que escriben dicen que existe indiferencia porque nadie entiende lo que escriben… esto es como el huevo y la gallina… la gente dice que el gobierno es indiferente porque no le proporciona seguridad… tanta indiferencia que me ahogo..
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    Usar el criterio de la indiferencia, es poco honesto… en la vida solo existe lo bueno y lo malo… vives (actuas) o la piensas… si quieres algo vas y lo haces de manera personal…la sociedad es un efecto de las decisiones personales de un grupo de humanos (no una causa), o sea que la indiferencia no existe (todos tienen intereses distintos y eso merece respeto), o sea si en tu mundo crees que puedes salvar Guatemala, no esperes de “la sociedad” solo puedes esperar de vos misma (porque es lo único que puedes controlar)…

  4. Gabriela Carrera
    Gabriela Carrera on

    Hola!
    Siempre gracias por leer.

    Quisiera responder a sus comentarios, porque les he dado vuelta en la cabeza.

    En cuanto a la identidad, es algo que siempre me ha preocupado. Yo soy de las que defiende que la identidad en Guatemala ha sido una construcción violenta y excluyente: el guatemalteco es el ladino, y ahí se desentrañan muchas de las dinámicas que han estructurado este país con un racismo feroz como indignante. Sin embargo me digo que la identidad trasciende esta realidad politica, para ser parte del ser humano. La identidad para mí, en un país con diversidades tan amplias, debe pasar por la diferencia. Y sí, creo que la unidad en esa identidad que asume la diferencia no como un tropiezo a anular, debe ser también de reconocernos en quién está en problemas.

    En cuanto a solo hablar de la Ciudad de Guatemala, tiene ud toda la razón, Ana Lucía. Fue consciente mi decisión de hacerlo así. Supongo que es porque veo menos indiferencia en las comunidades fuera de la capitalina. Si pienso en las luchas que se dan en Huehuetenango, Totonicapán, San Juan… por decir algunas, no pienso para nada en la realidad de la ciudad capital. Pero eso no significa que sea así en realidades más urbanas, por ejemplo, pero es una realidad que desconozco. Esta era una columna dirigida a la capital, porque creo que aquí es uno de los problemas más graves.

    No se afane, Sr. Arana, que para dinosaurios ya tenemos bastante. si le soy honesta, me parece una posición super relativista, que nunca hubiera asociado con ud, al que ya he leido varias veces por estos pasillos. La indiferencia cuando se trata de temas personales o actitudes, creo que tiene que ver más con el desinterés, pero cuando pasamos al plano político (al que todos tendríamos que tener un mínimo de interés personal), se convierte en indiferencia. Eso va más allá, creo, que del análisis que ud hace en su comentario. Tiene que ver con compartir valores y principios políticos en una sociedad política. En eso, nos quedamos cortos como guatemaltecos. La sociedad es efecto de las decisiones de un grupo de individuos? no lo creo, ¿donde dejamos el Estado, la política, el poder? Además, me parece que el individualismo moderno está entrando en crisis, y en esto le recomiendo leer a los europeos, que ven que precisamente el análisis que usted hace, parece que se ha estrellado de bruces con la pared.

    saludos.

    • NO es una posición relativista, es ironía… lo relativo es utilizar un juicio como la “indiferencia” que considero injusto…
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      La verdad no te entiendo Gabriela, no encuentro una fenómeno donde el efecto preceda a la causa… si estoy bien: la sociedad es un “efecto” o nace a “causa” de que un grupo de individuos deciden asociarse entre si (me dirás si miento, pero no creo que exista una sociedad sin individuos)… Ahora si: La sociedad es efecto de las decisiones de un grupo de individuos…y esas decisiones crean estados.. instituciones.. etc.. etc.. pero bueno… si me entiendes el “estado” no es algo que esta ahí, solo por estar ahí.. fue creado y su causa es la sociedad y esta nace de un grupo de individuos… entonces se puede decir que el individuo es la causa del estado… pero los europeos dirás… pura lógica… no hay pierde guapa..
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      Todos son o somos políticos, pero si planteas la política de manera errónea… como quieres que se interesen, si les dices que el estado es algo “místico”, que esta antes de ellos (el dinosaurio), les mandas el mensaje “esto esta fuera de tu control… cuando el estado se debe a los mismos individuos en su esencia, si me entiendes el punto y que son los individuos los que deben controlarlo… por eso tu juicio es injusto..y relativista…

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