Otro muerto a la cuenta

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Hace mes y medio los pilotos de ruta corta que cubren el trayecto de Naciones Unidas (Zona 10 de Villa Nueva) hacia el Centro Comercial Santa Clara (Kilómetro 17.5 ruta al Pacífico), fueron víctimas de extorsionistas. Tras la amenaza y la consecuente suspensión del servicio, se hicieron las denuncias ante la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público. La medida preventiva que se tomó fue acompañar, por unos días, el recorrido de los buses; medida que con el tiempo cesó. Hoy, 27 de mayo, mataron a uno de los pilotos.

La muerte de este muchacho será una más en la lista que anualmente presentan las autoridades para medir sus “logros” en contra de la delincuencia. Es frustrante quedar a merced de delincuentes, sobre todo en un municipio donde delinquir es rentable.

Las autoridades, en ese peculiar afán de culpar a la víctima, invitan a denunciar los hechos delictivos como condicionante para actuar. En este caso, a pesar de hacer las denuncias, no se pudo evitar el mortal resultado. ¿Por qué? Porque nuestras autoridades son un fiasco.

La política de “mano dura” ofrecida por el actual presidente fracasó rotundamente. Nunca existió plan alguno que se ocupara de brindar seguridad al ciudadano común y corriente. Prueba de ello es que los pocos policías bien entrenados resguardan el ingreso a una mina, autorizada ilegalmente, por cierto. Mientras tanto, a nosotros, los ciudadanos de a pie, nos protegen agentes escuálidos, raquíticos y con deficientes habilidades propias del cargo que ostentan. Mientras el saqueo a los fondos del Estado sigue, usted y yo, seguimos a merced de la delincuencia común.

No extraña entonces que ahora, a unos meses de las elecciones, ningún candidato tome la seguridad como bastión de campaña. Ellos saben tan bien como nosotros que esto ya tocó fondo. Cuídese usted, vele por su familia, tome las medidas de seguridad que estime necesarias, porque las fuerzas públicas de seguridad, tristemente, no tienen la capacidad de cuidarle.

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Rubén Fuentes

Soy abogado, patojo, desengañado por la realidad. Me gusta revisar libros viejitos y no creo prudente cerrar la puerta a la memoria histórica. Mientras tanto, crío pitbulls; practico deportes, los comento; analizo el panorama jurídico y político de éstas tierras y cuido el jardín

1 comentario

  1. Xisco Bernal on

    Esta mañana recibí la agradable visita de alguien que conoce bien Colombia. Hablamos de la violencia. Yo dije que para mí lo esencial es aumentar el precio de las vidas en Colombia. Creo que ésta es una buena solución a la violencia. Mientras las vidas no valgan nada o muy poco se perderán por cualquier causa. El hacer crecer el valor de la vida es una tarea a largo plazo y con pocos rendimientos políticos. Me llamó siempre la atención cómo en países donde las diferentes Iglesias tiene implantación desde hace tiempo no se halla conseguido erradicar la violencia sino todo lo contrario. Esto explica el fracaso de eso que se llama evangelización. El valor de la vida no aumenta porque un obispo Romero denuncie y se convierta en un mártir. Tampoco aumenta porque una guerrilla actúe defiendo la libertad. Más bien al contrario. Yo no sabría decir qué es lo que aumenta el valor de las vidas. Mi interlocutor me habló de la educación. Quizá vayan por ahí los tiros – vaya expresión no? -.

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