Pa’qué vergas

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…los diputados y una esperanza rancia de que no se caguen en el futuro del aparato de justicia, poco probable, más de lo mismo, pa’ qué vergas.

-Julio Serrano- 

En las avenidas de Facebook se encuentran cosas llamativas, cientos de frases de apoyo a Byron Lima (presidente) que refuerzan la frase que dice: “De todo hay en la viña del Señor”. Ahora bien, para nadie fue una sorpresa la alharaca que armó el capitán Lima ventilando los trapos sucios de políticos y esos avatares públicos de tanto renombre en Guatemala. No voy a repetir lo que dicen los medios, sino una experiencia personal donde la única prueba que tengo es mi memoria.

Hace muchos años tuve la oportunidad de visitar varias veces el preventivo de la zona 18, si alguien ha ido sabe que es casi imposible que alguien salga de ahí a menos que pase por varios círculos de seguridad hacia arriba. El lugar de visitas es una galera resguardada por los mismos presos adentro y uno que otro guardia afuera de la puerta. Todos los presos se reúnen amontonados a menos que sean de los VIP que tienen una mesa y están en la parte de arriba.

El día que conocí al capitán Lima y a su papá, estaban sentados alrededor de una mesa con Pollo Campero y varios litros de Pepsi y una botella de etiqueta roja de Johnnie Walker. La persona que visitábamos nos dijo: “Ellos son los que están presos por el caso de Gerardi”. Recuerdo que me causó sorpresa y no dejé de ver por unos minutos sus movimientos, el capitán tenía una actitud prepotente, su esposa (supongo) una mujer alta, muy bien vestida, entraba al baño a cada rato a lavarse las manos. Hasta que llegó el momento que le ordenó a uno de los presos que quitara a las demás personas que estábamos cerca, nos tocó movernos de lugar y estar las dos horas de visita de pie.

No conté nada de lo que vi, a los que iban conmigo no les importó, ellos como religiosos lo único que les importaba era llevar un mensaje de salvación y paz, lo digo sin el más mínimo sarcasmo, gastar tiempo en visitar cárceles es un deporte misionero extremo. En la próxima visita mientras nos revisaban la cédula y nos ponían un sello en el brazo vi venir al capitán Lima (sin grilletes) con una toalla en el cuello y un pantalón deportivo Adidas,  los guardias que lo acompañaban eran bastante jovencitos y estaban intimidados. Por primera vez sentí que vivía en un país gobernado por cucarachas que caminaban sobre la mierda y después nos pasaban encima a todos los guatemaltecos.

Fui otras cuatros veces más al preventivo en días distintos, y a cualquier hora él estaba en la mesa recibiendo visitas, cuando se supone que cada prisionero (o sector) tiene un día específico para recibir visitas. Supongo que jamás hizo talacha y tampoco le tocó que comer comida con yodo, su curso de kaibil le sirve nada más para hacerse el rex cuando va a tribunales.

Aprovechando el 15 de septiembre, el líder del grupo al que pertenecía organizó un viaje a la granja penal Canadá, en Escuintla. Recuerdo como si fuera ayer cuando entramos y vimos hombres jugando dominó, naipes y niños corriendo por todos lados. Ese fin de semana los presos tenían visitas familiares en las que los niños y sus esposas dormían con ellos. Era extraño ver el salón con muchas bancas, un escenario con bocinas de discoteca y mujeres asando carne, era todo alegría entre la población canadiense, es decir, entre los reos.  A las 8 de la noche sonó un timbre que anunciaba a todos el conteo y la hora de encerrarse en sus sectores, a nosotros nos separaron porque el permiso se nos terminaba a las 9, las luces se apagaron los presos junto a su familia encerrados en aquel lugar, no deja de ser un recuerdo tenebroso en mi mente.

No quise repetir la experiencia de regresar a ese lugar, platiqué con varios condenados de por vida, asesinos arrepentidos, algunos con 30 años encerrados, caminando con una biblia bajo el brazo, creyendo que habían sido rehabilitados, no lo dudo, no soy quién para juzgar, quizá si estaban arrepentidos o como me dijo uno de ellos: “Maté porque si no lo hacía me mataban, no me quedó de otra”.

El sistema penitenciario en Guatemala en ese tiempo era una cagada, por lo visto ahora está peor. Lima sale como el anti-corrupto que fue usado por los poderes del Estado mientras él camina en bartolina resistiendo como todo un ¡kaibil kaibil!, nos quiere vender la idea del héroe que vivió en las mismas condiciones que todos los demás. Ni que viniéramos de arriar pijijes.

Me encuentro con un dilema si encarcelan a Bonilla y a todos los que el capitán ha acusado, estos van a seguir construyendo su fortaleza en las prisiones, ya a todos juntos quizá les dé por vivir en familia y llevar la vida al filo de la pasión, situación que sería tremendamente peligrosa al multiplicarse las joyitas en la cárcel.

Tal vez nos convenga dejar todo como está y hacernos de la vista gorda y dejar que sigan haciendo sus marufias, duro trabajo de inteligencia para los jueces, ojalá llegue uno que se llame Salomón y nos dé una esperanza de cómo partir y solucionar el asunto.

A manera de reflexión personal, caigo en cuenta que no ha de ser fácil estar encerrado por años y pedir autorización hasta para levantar la patía, pero que no me venga Byron Lima a restregar su diploma de honor como kaibil, estoy segura que come y viste mejor que muchos, que lejos está de alimentarse de ratas y culebras.

Hasta debe pensar que nos vamos a creer que si toma agua una vez a la semana es porque le va bien.

Pa’qué vergas, un kaibil es un kaibil aquí y en la china, vos nos estás engañando capitán Lima, ya te atrapamos en la jugada. Pillín.

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About Author

Brenda Marcos

Nací en la ciudad de Guatemala, emigré a Estados Unidos. Por ahora estudio y trabajo para obtener mi licencia como maestra de lenguaje de señas. Estoy sentada junto al camino que conduce al sueño americano, quizá un día me levante y siga a otros que he visto pasar. Contribuyo escribiendo mis observaciones y me hago los quites con el racismo que pega tan duro por estos lados.

2 comentarios

  1. juan carlos lemus on

    Excelente. Me agrada el uso de las palabras. Qué buena descripción. No sé cómo me había perdido esta lectura. Gracias

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