Para el encuentro de los pueblos

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Imágenes de https://comunitariapress.wordpress.com/

nte dos días desde el último sábado de julio, la caravana del retorno serpenteó a lo largo de la ruta interamericana. El trayecto se hizo largo en el tiempo debido a las múltiples paradas a lo largo de la ruta. En cada una, los homenajes y las muestras de respeto y solidaridad fueron elocuentes: los pueblos se reconocen entre sí y celebran la libertad. La libertad de otros siete de sus representantes que habían estado en la cárcel, en calidad de prisioneros políticos.

La caravana les acompañó desde el kilómetro cero, en el centro de la capital, hasta Barillas, Huehuetenango. Llegó al medio día del domingo al  territorio q’anjob’al con Rigoberto Juárez, Domingo Baltazar, Adalberto Villatoro, Francisco Juan, Arturo Pablo, Mynor López y Ermitaño López, para quienes la noche del 22 de julio el tribunal A de sentencia de mayor riesgo, ordenó su inmediata libertad.

El juzgado en su sentencia corrigió la plana a los operadores de justicia, fiscales distritales y juez de paz, de la localidad norte de Huehuetenango. La presidenta del juzgado destacó el montaje en las declaraciones que falsamente prestaron testigos de la acusación y de la querella, integrada por la empresa Hidro Santa Cruz y los operadores de justicia en la localidad. La querella, al ver su montaje en riesgo, optó por retirarse y dejar en la telaraña tejida desde Huehuetenango a la agencia fiscal que recibió la orden de llevar el proceso en la capital.

Los hoy representantes liberados, fueron recibidos como lo que son para sus pueblos, autoridades ancestrales. Personas que tienen asignada una función comunitaria, en cuyo cumplimiento fueron apresados, encarcelados y procesados injustamente, desde la lógica de un sistema que es ajeno a su cultura y que de hecho y de derecho violenta, valga la redundancia, sus derechos.

Antes de los hoy liberados, también sufrieron persecución y cárcel, Rogelio Velásquez y Saúl Méndez. De igual forma fue criminalizado Rubén Herrera, así como Diego Juan Sebastián, Ventura Juan, Amado Pedro Miguel, Pedro Núñez, Joel Gaspar Mateo, Andrés León Andrés, Marcos Mateo Miguel, Esteban Bernabé y Pascual de Pascual. Todos ellos, reconocidos como autoridades de los pueblos de Huehuetenango que defienden su derecho a territorio y a una vida sin riesgo por la explotación irracional de los recursos naturales.

Los contenidos de la sentencia que les reconoce como autoridad ancestral encuentran razón plena en las imágenes que muestran la recepción de sus pueblos. Una autoridad que también comprende el origen de la conspiración que les llevó a la cárcel y que, en un comunicado emitido el mismo 22 de julio destaca que, “pese a la alianza entre mafias, malos empresarios y algunos malos operadores de justicia para encarcelar injustamente a los nietos de la abuela Ixmukane, ha quedado demostrado la honorabilidad y la cortesanía de los miembros de la Autoridad”.

Al destacar la responsabilidad de unos pocos, señalan en ejercicio pleno de su dignidad como autoridades que aún, “queda mucho por hacer para devolverle al pueblo de Guatemala su confianza en las instituciones de Justicia, dentro de esas líneas de acciones, valoramos el esfuerzo que hace la Fiscal General y Jefa del Ministerio Público con el apoyo de la CICIG para llevar ante la justicia a ex altos funcionarios de Gobierno sindicados de delitos que por sus efectos son delitos de lesa humanidad.”

Ahora que la sentencia ha sido entregada, los prisioneros liberados y recibidos masivamente por su pueblo, corresponde a las autoridades del Ministerio Público (MP) y Organismo Judicial (OJ), desarrollar las investigaciones que esclarezcan plenamente el rol desempeñado por sus operadores locales en una persecución penal espuria. Depurar el MP y el OJ es parte esencial de la acción para  que el pueblo de Guatemala recupere la confianza en las autoridades de justicia y para caminar en la ruta de verdadero encuentro entre los pueblos.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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