¿Para qué hacer cola si llevo prisa?

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Foto tomada de Publinews.

Uno de los factores de mayor deterioro de la vida urbana en la ciudad de Guatemala es el exceso de tráfico que se vive cotidianamente. Esto es producto de diversos aspectos, incluyendo el aumento de la población y el parque vehicular, la falta de planificación del crecimiento urbano, la falta de un adecuado sistema de transporte urbano, etc.

Estos son factores que no han recibido la atención adecuada y que generan el terrible tráfico vehicular del área metropolitana que incluye no sólo ciudad de Guatemala sino los municipios adyacentes como Mixco, Villa Nueva, Santa Catarina Pinula, etc.

A esto habría que sumar que como producto del continuo atasco vial, de la falta de control adecuado de las distintas municipalidades y de la falta de educación vial, diariamente se ve cómo los choferes particulares (automóviles, motocicletas) y del transporte público (buses, taxis) contribuyen con su grano de arena a hacer más caótica la situación.

Como parte del efecto y de la propia reproducción del caos vial, una buena parte de personas empiezan a adoptar una postura egocéntrica que bien se condensa en el título de esta columna: ¿Para qué hacer cola si llevo prisa?, con sus múltiples variaciones, ¿para qué respetar los semáforos si voy tarde?, ¿para qué respetar a peatones si voy en mi vehículo?, ¿para qué respetar las vías si todo el mundo las irrespeta?…

En fin, a las causas mayores del tráfico se suma una actitud egocéntrica y violenta que contribuye a hacer más insufrible las colas y los atascos. Porque si bien estos tienen el poder de desquiciar y trastornar la salud mental de cualquier persona común y corriente, hay que añadir que la conducta egocéntrica, irrespetuosa, grosera que asume una buena cantidad de pilotos de motocicletas, vehículos, buses, taxis, etc., que se observa cotidianamente en las calles de la ciudad, termina por hacer insufrible la situación.

Sería de lo más interesante hacer una encuesta sobre el impacto del tráfico en la vida de las personas que incluyera aspectos de alteración de la rutina, disminución del tiempo de descanso, recreación, deterioro de salud mental, aparecimiento de enfermedades psicosomáticas, etc.

¿Qué hacer frente a ello? ¿Hay salidas viables? ¿Qué acciones colectivas se pueden emprender? ¿Hay cosas que podemos hacer desde lo personal?  ¿Qué es exigible a los políticos?

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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