Patria ideológica

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El Foro de Sao Paulo fue fundado en 1990, en la ciudad brasileña que alude su nombre, por el partido de los Trabajadores. El objetivo fundante de reunir anualmente a las expresiones de la izquierda en Latinoamérica fue analizar y profundizar sobre los efectos del neoliberalismo en un mundo que, a partir de aquel año, quebraba simbólicamente en pedazos el muro de Berlín y con él también al socialismo de la Unión Soviética que iniciaba su desintegración. Este año la declaración formal de dicho encuentro no pasó desapercibida. Varios medios locales resaltaron (especialmente El Periódico), que, como parte del contenido de la declaración, la crítica tradicional de la influencia del imperialismo, encarnado por el país del Norte, ahora asumía nuevas formas a través de la manipulación de mecanismos como la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala CICIG y, por lo tanto, de formas similares como la MACCHI en Honduras.

La nota del medio aludido le agrega más chile a sus tacos y denuncia que detrás de dicha Declaración final del Foro de Sao Paulo  yace el empresario mexicano de medios de comunicación, Ángel González, hoy sindicado por la CICIG de financiamiento ilícito a través de su monopolio mediático. Ergo, deduce el Director de dicho periódico, para la izquierda de Latinoamérica junto con el implicado magnate de medios, no es la Comisión la que lucha contra la impunidad en Guatemala sino el imperio para someter a Latinoamérica. La nota desató posiciones encontradas en la izquierda y ofreció argumentos facilones y falaces a la derecha.

Más allá de la intencionalidad aprovechada por terceros, a continuación una crítica y una autocrítica, ambas amparadas en las ideas del filósofo Carlos Fernández Liria de Universidad Complutense de Madrid:

  1. En política lo que merece ser defendido es un entramado de valores y acuerdos que dan vida lo que se puede llamar un orden constitucional en Estado de Derecho, lo cual a su vez se ve encarnado en instituciones. En otras palabras, los partidos y ciudadanos adversan sus visiones sobre la vida (mercado, Estado, etc) pero al final hay una base que merece ser el punto de partida para todos en política, y eso es la sociedad en Estado de Derecho.

La idea anterior puede ser encontrada, obviamente con sus variaciones, desde los escritos de Platón, pasando por Kant, Hume, Locke, Rosseau, Montesquieu, y aún hasta nuestros días de posmodernidad. Sin embargo la tradición marxista poco modesta se permitió erigir la posibilidad de un hombre nuevo más allá de la sociedad misma, más allá de la ley. Desde la tradición política marxista (Guevara, Mao y Kim Jong) se prejuició como ideología burguesa al orden constitucional en Estado de Derecho, lo cual fue lo mismo que retar o si acaso desconocer a la Ilustración misma y por lo tanto a la modernidad, cuando en ella radica la misma contradicción del capitalismo.

Es decir, del marxismo sabemos que bajo condiciones capitalistas de producción, el paquete de la Ilustración funciona mal porque la plusvalía generada promueve al final y al principio, la cooptación de las instituciones políticas a manos de la garra del sistema financiero. En otras palabras, y he aquí la crítica a la izquierda, durante buenas décadas, se tiró el agua sucia con el niño. Es por esta razón que la izquierda en Guatemala se confunde al identificar al enemigo.

  1. Muchas veces creemos tener discusiones ideológicas, pero estamos haciendo algo completamente diferente a dialogar con argumentos ideológicos. Del filósofo francés Régis Debray es aquella reflexión que advierte el riesgo de sustituir la ideología por la patria que se ha perdido, o que nunca se ha consolidado. Cuando eso pasa, ya no cuentan los argumentos sino la pertenencia a esa patria. Lo que cuenta entonces es la competencia en clave de pertenencia. Lo que tenemos al final no son ideologías sino patrias ideológicas. En un país conservador como éste, con un pasado devastador es fácil encerrarse cada quien en su esquina, evitando la confrontación sana de las posiciones ideológicas alcanzamos a blandir nuestros argumentos.

Tanto la izquierda latinoamericana como la guatemalteca padecen de la miopía histórica señalada, así como del fundamentalismo que nos ha llevado al comportamiento tribal cerrado en un mundo abierto. Mientras eso sucede, la derecha se aprovecha de lo señalado para provocarnos.

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About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

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