Pensar y actuar para transformar la realidad

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La realidad guatemalteca durante los últimos años se ha tornado cada vez más angustiante y apremiante para la inmensa mayoría de población. Pobreza y pobreza extrema producto de un modelo de desarrollo excluyente y concentrador de la riqueza, violencia extrema y represión impulsada por un gobierno que ha reconfigurado el proyecto oligárquico militar; eventos como los suscitados recientemente en Chisec, Raxuhá, San Mateo Ixtatán y San Juan Sacatepéquez dan muestra de la vinculación del impulso, a sangre y fuego, por parte de la oligarquía guatemalteca y su instrumento represivo la fuerza militar.

Esa apremiante realidad nos debe llevar a la imperativa necesidad de pensar y actuar para transformar nuestra realidad y qué mejor momento que hacerlo al amparo de la conmemoración de los 65 años de fundación del Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT–. Conocemos, y no por nuestro mediocre y alienante sistema educativo, que los primeros comunistas fundaron en 1922 su primera expresión partidaria a la luz de los acontecimientos que sacudieron al país por aquellos años, particularmente por su involucramiento decisivo en las gestas populares que estudiantes, trabajadores, profesionales y otros actores de la sociedad de entonces impulsaron contra la dictadura de Manuel Estrada Cabrera.

Estos mismos comunistas impulsaron a lo largo de la dictadura de Jorge Ubico importantes acciones contra la misma y junto a otras expresiones democráticas, progresistas y revolucionarias aportaron a la construcción de las políticas públicas durante la década revolucionaria. Hombres y mujeres, obreros, maestros, campesinos, estudiantes y profesionales de distintas ciencias lograrón el 28 de septiembre de 1949 fundar el Partido Guatemalteco del Trabajo, dando vida a las aspiraciones de muchas de las demandas más sentidas de la población guatemalteca.

Luego de la intervención norteamericana en 1954, aún en las circunstancias adversas de persecución y represión el Partido Guatemalteco del Trabajo jugó un importante papel en la construcción del movimiento revolucionario en el país, circunstancia que sin lugar a dudas provocó la reacción virulenta en contra de sus miembros. Pero aún y en esas circunstancias podríamos decir, tal y como lo describe Mario Alfonso Bravo, que el PGT junto a otras organizaciones populares y políticas o político-militares que impulsaron la acción revolucionaria, en el contexto del segundo ciclo revolucionario armado y durante el período 1970-1996, contribuyó a despetrificar los rasgos estructurales de un Estado oligárquico autoritario, racista, patriarcal y centralista. La pesada rueda de una historia colonial, conservadora y profundamente excluyente se movió.

Es decir, a lo largo de 92 o bien de 65 años, hombres y mujeres se han atrevido a pensar, entender su realidad no con fines exclusivos de entendimiento, sino con fines de transformar esa realidad agobiante de las y los habitantes de esta sociedad. Es decir que estos hombres y mujeres asumieron el compromiso histórico de transformar su realidad y crear uno nuevo y asumían con contundencia y coherencia que “el viejo régimen no caerá si no se le hace caer”, como lo dijera Lenin en alguno de sus escritos.

De ahí la importancia de discutir, debatir, organizar alrededor de esta premisa fundamental, la transformación de nuestra realidad, atreverse a romper con el orden establecido y construir una sociedad incluyente, democrática, que distribuya equitativamente los ingresos, la renta y la propiedad. Es decir, crear y recrear lo que Walter Benjamín estableció como el secreto acuerdo entre las generaciones pasadas y la nuestra, en donde en toda época se sueña no solo con la que sigue, sino que, soñando, se aproxima a un despertar.

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Jorge Santos

Hombre guatemalteco, centroamericano y profundamente latinoamericano, defensor de derechos humanos, amante de la vida, la esperanza, la humanidad y fiel creyente que otra Guatemala es posible.

1 comentario

  1. Willian Uriel Alvarez Tigüilá on

    Retalteco/guatemalteco, fiel creyente que el pueblo tiene el poder, pero no en nuestro país. No nos atrevemos a aceptar el compromiso. El miedo dirigido es la causa ya que desde que somos niños no tenemos espacios para participar y discutir problemas, cuando jovenes se marca la discriminación por serlo ya que no se cuenta con la experiencia y los conocimientos neceaarios para participar, discutir y proponer.

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