Pintauñas

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¿Ve usted en la foto a esa jovencita que está en medio de las señoras? Es la única que sonríe de verdad. Ahí tiene 16 años y acaba de terminar un curso para peinar a las mujeres que llegan al salón de belleza que su mamá tiene en el centro de la ciudad. Todos los días hay citas, señoronas elegantes que llegan para estar lindas en la boda del hijo, en la foto para la cédula, para la cena que dará hoy por la noche. Las peina desde muy pequeña, se debe subir en un banquito para hacerlo.

Los pintauñas tienen una historia muy antigua. O debiera decir que pintarse las uñas ha sido una tradición más antigua de lo que pensamos. Las jamás ciudadanas griegas se las pintaban de rosa y se pensaba que era de mal agüero porque atraía al dios de la muerte; en Egipto eran las mujeres casi diosas de la realeza que utilizaban hena –se ponía a secar la hoja y el piscíolo de la planta que se conoce como Lawsonia, y se luego machacaba -para cubrir sus uñas de rojo y rubí. En China, pintárselas de colores tenues denotaba pobreza, era la plata y el oro, y luego el rojo y el negro, los colores que usaban las mujeres de las clases altas en la sociedad que existía hace más de 5 mil años. En América, las uñas se adornaban con águilas, las manos tenían la capacidad de hacerlos volar.   

Su nombre es Edith y hoy es una mujer que sigue sonriendo igual. Me corta el pelo desde que decidí que seria largo, desde hace más de 12 años. Es una mujer pequeña, y la he conocido con el pelo oscuro, largo, colocho, liso, ella misma se peina todo los días. Recuerda cómo era el salón de su mamá, se sonroja siempre un poquito cuando me habla de cuando la cortejaban después del trabajo, de cómo se arreglaba –“aquellos peinadotes, fíjate”- para caminar por la antes gloriosa Sexta Avenida. ¿Se pintaba ella las uñas antes de salir?

GC - RitaPor mucho tiempo se dejó de usar el pintauñas, era mal visto no tenerlas limpias y cortas. Era el oscurantismo estético. Pasaron los años, y fue hasta principios del siglo XX que nació el pintauñas como lo conocemos. Por la pintura de carro, muchas gracias. Michelle Manard se atrevió a adaptar la fórmula de los automotores y volver a  pintar las uñas. Después vino Eleonor Roosvelt y puso de moda el rojo, dejó atrás los prejuicios. Así mismo lo hizo Margarita Carmen Cansino, conocida como Rita Hayworth, en una pantalla de cine en 1940. Era un rosado claro en las manos de una de las mujeres más famosas de la época. Pintarse las uñas comenzó a ser coqueto.

Llegar con ella – aún a deshoras cuando cortarse el pelo es cómo dejar esos pensamientos que hacen daño y comenzar de nuevo- es retomar la historia que dejamos en el corte anterior. Me pregunta por mi novio, si le gusta que tenga el pelo pequeño, y se ríe diciéndome que a su parecer no hay otro corte que me vaya mejor. Me muestra las fotos de cuando tenía 16, me cuenta su historia. Veo en ella la alegría de una vida que le ha gustado, ha hecho exactamente lo que ha querido hacer. “Una vez intente dejarlo, me dice, me vine para abajo”. Sus uñas están pintadas de un suave color que no logro distinguir.

¿Cuál es el misterio que encierra ese placer por pintar las uñas? ¿Cómo poder nombrar la pasión que encuentra alguien en peinar y maquillar a una mujer? Aún no sé por qué pintamos nuestras uñas y nos preocupamos porque se vean bien. A veces no hay razón útil para seguir comprando pintauñas de todos los colores, pero en el silencio que toma pintarme las uñas, pienso en Edith y en su alegría por vivir. 

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About Author

Gabriela Carrera

Siempre es difícil decir quién es una. Soy la más pequeña de tres hermanos (un abogado, un agrónomo y un cura) y soy la única mujer (que duda de las leyes, no le gusta la berenjena y su vida espiritual es un reto). Estudié Ciencias Políticas y todavía pienso que tengo pendiente estudiar la literatura y todos sus secretos. Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala diferente y esa es mi mayor motivación para escribir en El Salmón. Agradezco las muestras pequeñas de la vida que me hacen seguir creyendo en la humanidad, y por eso busco en el fondo de la Cajita de Pandora muy seguido.

1 comentario

  1. Pintarse las uñas, es uno de mis placeres favoritos. En mí es una terapia de autocontrol, Me ayuda a definir mis límites. Se acaba el borde de la uña, todo está permitido menos salirse de la línea. Me gusta pintarlas de rojo, tal vez porque me recuerda la sangre, la vida, la pasión o el amor. :)

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