Política surrealista: los largos…digo, los políticos

0

Una banda de ladrones que operaba desde hace años se hizo con el gobierno en 2011 y desde entonces no ha parado de robar en nuestras narices, cínicamente, ostentando lo robado como si fuera trofeo y fuera definitorio en la jerarquía en la banda. Eso me recuerda que hace algunos años le escuché decir a mi querida amiga Gabriela Miranda que si Kafka (el genial escritor judío de Praga) hubiera nacido en América Latina, habría sido un escritor costumbrista.

Viendo el panorama político del país, hay que darle la razón. Nos movemos en un espacio que solo podría ser descrito como realismo mágico o surrealismo, pensado por algún escritor como Kafka o García Márquez.

Los gobernantes y la gran mayoría de políticos ven la política, con muy razonable esperanza, como una inversión que les dará ganancias como ninguna otra actividad económica. Si meten un milloncito de quetzales en la campaña política esperan multiplicarlo en los cuatro años que pasan en la guayaba.

Encima, macizos, cueros y mentirosos. Como se ha hecho circular en las redes, hay videos en los que aparece Baldetti proclamando su intención de transparencia y fiscalización, cuando ya estaba en plena campaña de hueveo. Y todos son así de serios para mentir (sino, hay que ver los baños de pureza que se daban/ dan figuras como Sinibaldi, López Bonilla, etc.). Uno solo puede pensar en un cultivado cinismo o una sorprendente aptitud esquizofrénica para poder decir que son honestos y al mismo tiempo pepenar con tal voracidad.

Los otros políticos, los que están compitiendo por llegar al poder o están en el congreso, no entienden lo que pasa o no quieren entender, porque están ansiosos de participar en la piñata del Estado. Sacando anuncios ridículos y estúpidos en los que se pintan como niños vestidos de blanco para primera comunión (como Zury que también tiene las uñitas largas, según Rubén Zamora) y creyendo que están en un concurso de miss simpatía (ambos eventos, campaña política y el de las misses, tienen la misma seriedad).

Aunque ya “sabíamos” que la corrupción, la impunidad y los privilegios son el aceite que hace funcionar las instituciones estatales y el juego político, resulta de verdad impresionante ver las noticias en las que se señala al presidente como jefe de la banda que esquilmaba al Estado unos cuantos cientos de millones de quetzales.

Y no escarmientan. Ver a Baldetti salir de un hospital privado porque “tenía” severos problemas gástricos, luego comer comida chatarra de McDonalds (que no es precisamente dietética), en carro blindado y con cientos de policías resguardándola, escribiendo un “padre nuestro” durante la sesión, es cosa que indigna. Ver al ladrón y genocida de Pérez Molina salir a pedir perdón, pero no aceptar, pese a pruebas, que él era el mero jefe de la clica, es otra cosa que encabrona.

Encima, se hacen los locos o los desentendidos respecto a los reclamos ciudadanos. Usan las leyes para perpetuar el latrocinio, pero defienden la “legalidad” del país a toda costa, impidiendo cualquier tipo de cambio.

Y habrá que ver lo que falta. Es decir, los nombres y las mañas de todos los demás que han participado en este saqueo descarado desde los altos puestos del ejecutivo, el legislativo y el judicial, hasta los puestitos de municipalidades olvidadas, pasando por supuesto, por los honrados empresarios y banqueros que participaban en la cosa pero que “no sabían nada”.

¿No es esto, lastimosamente, una situación para un cuento o una novela surrealista?

Nuestra participación en esta comedia, será tema de otro cuento.

Share.

About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

Leave A Reply