Porque queríamos salir de tanta pobreza

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Algo ha ido cambiado en el país. Una ya apreciable lista de juicios, entre los que se encuentran el juicio por genocidio o el de Sepur Zarco, han puesto el tema del conflicto y de la justicia en, literalmente, primera plana. Lo que significa que las heridas que se querían cerradas en realidad están abiertas, que las personas, incluso jóvenes, manifiestan interés y se aproximan a la historia dolorosa de tiempos de la guerra, en las que, no obstante, se incluyen relatos de rebeldía y  esperanza que deben ser rescatados del olvido.

La concepción estratégica del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) dividió al país en tres escenarios sociales y geográficos: la montaña, el llano y la ciudad. Los testimonios de Mario Payeras dan cuenta de la penetración del EGP en la montaña (Los días en la selva) y las acciones y destrucción del frente urbano en la ciudad de Guatemala (El trueno en la ciudad).

Testimonios de víctimas en los distintos escenarios de la guerra y la represión se encuentran en los grandes trabajos de recuperación de la memoria histórica: el Guatemala Nunca Más del REMHI y Guatemala Memoria del silencio de la CEH, entre otros.

Con todo el valioso aporte que hace la ya apreciable cantidad de trabajos para comprender el enfrentamiento de la insurgencia y la contrainsurgencia, incluyendo la brutal represión contra la población en la montaña y la ciudad, faltan muchos aspectos qué investigar.

Precisamente, si se hace uso de la división hecha por el EGP, es posible dar cuenta que el plano del llano representa un aspecto sobre el que queda mucho por trabajar.

En el llano, de acuerdo a la concepción mencionada, se encuentra Santa Lucía Cotzumalguapa, ubicada “en el mero corazón de la industria azucarera de Guatemala”.

Son relativamente pocas las referencias de lo que pasó allí. No es que no existan, por supuesto, pero las características del enfrentamiento en esta región encuentran vacíos. Por ello, el libro Porque queríamos salir de tanta pobreza. La memorable historia de Santa Lucía Cotzumalguapa contada por sus protagonistas (Impunity Watch, 2012), que es una primera recopilación de testimonios sobre lo que ocurrió en la zona resulta tan valioso.[1] Forma parte del proceso general de reconstrucción de la historia y de la memoria que permite comprender cómo llegamos a ser lo que somos.

El título es significativo. La tormenta que desencadenó el ejército en la ciudad, en la montaña y en el llano no ocurrió al azar. Fue planificada para derrotar al movimiento revolucionario y castigar a los alzados, a la población simpatizante, a los que querían otra cosa. Incluso, sueño loco también al día de hoy, a los que querían salir de tanta pobreza como reza el título.

Varios aspectos salen al encuentro del ojo del lector, además de la lujosa y preciosa edición: la  huelga de los cañeros de 1980, la influencia de sacerdotes y catequistas, la rebelión de los alzados y el dolor y la esperanza de las víctimas.

Tan solo una muestra de lo valioso de los testimonios allí recogidos.

Macabeo Aguilar Gutiérrez fue desaparecido el 16 de julio de 1981. El testimonio lo ofrece la hermana, Felícita de Jesús Aguilar Gutiérrez, quien recuerda al hermano que, por su experiencia, se identificó “mucho con la lucha de los trabajadores del campo y que apoyara al CUC”. Pese al tiempo,

“Esta es la hora que todavía quisiéramos encontrar a mi hermano para poder darle una sepultura digna. Sabemos que como él hay muchos más que dieron la vida por una buena causa, estaban dispuestos a luchar por los demás sin medir las consecuencias. Lo menos que podemos hacer por ellos es ver de encontrar sus restos y enterrarlos como Dios manda”.

Y en el texto se cita una carta que escribió Macabeo Aguilar, que da cuenta de quién era y por qué lo desaparecieron:

“Creo que he descubierto en mí algo esencial, algo que vive en cada uno de los que sufrimos la opresión y represión, la alegría de vivir para luchar por nuestros derechos aún teniendo que dejar con todo el coraje e indignación esta vida en pro de la libertad. Porque es mejor morir luchando que vivir esclavizado e ignorándolo”.

Puede ser cierto que olvidar sea lo más fácil y recordar lo más difícil. Pero olvidar es hacerse cómplice de la injusticia y recordar es el intento, siempre débil, de que la injusticia no tenga la última palabra.

Por ello es bueno abrir las páginas de Porque queríamos salir de tanta pobreza.

 


[1] Para su realización se contó con el aporte de varias personas y organizaciones.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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