Presidente Mínimo Diferenciado

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Gracias al poeta Fernando Ramos, el liberacionista Alejandro Maldonado pasará a la historia con toda la justicia e idoneidad del caso como el “Presidente Mínimo Diferenciado”. Bastaron unos cuantos meses para que Maldonado mostrara el cobre y la mezquindad de la Guatemala de Castillo Armas, Ubico y Estrada Cabrera que con tanto entusiasmo representa.

Independientemente de qué tan bien o mal nos caiga, no podemos obviar el hecho de que Maldonado es un presidente accidental que jamás recibió un mandato electoral para el “legado” que pretende dejar  con el Salario Mínimo Diferenciado (SMD). Por el tremendo peligro que esta iniciativa representa, la legitimidad de las acciones de Maldonado sobre este tema deben cuestionarse abiertamente.

No dejó lugar a dudas Maldonado en su entrevista por televisión que la verdadera intención del SMD es servir de güizachada para bajar el salario mínimo en todo el país, con el pretexto de la “igualdad ante la ley”. Cualquiera con dos dedos de frente entiende que es una luz verde para que otras municipalidades y otras empresas adquieran el derecho de tener el SMD en sus territorios.

Puede deducirse que el SMD es una estratagema para reducir el salario mínimo por el simple hecho de que no existen datos, cálculos, análisis o proyecciones que demuestren sus supuestos impactos positivos. Si de verdad existiera un plan, sus creadores no habrían tenido ningún inconveniente en demostrar los beneficios medibles. Eso lo sabe perfectamente el erudito constitucional que juega a hacerse el tonto para embaucar a los que serán extorsionados con sus mismos argumentos para aceptar lo que habrá de convertirse en el nuevo salario mínimo.

Traiciona también la verdadera intención de abaratar el salario mínimo el cuento de que unos cuantos empleos en cuatro municipios van a ser suficientes para motivar a los jóvenes a no emigrar. Por cuestiones de escala eso podría concebirse únicamente si el SMD se implementara a nivel nacional. Como solo puede ser uno u otro, la estrategia económica -si de verdad existe- tendría que ser abaratar la mano de obra masivamente a nivel nacional para, supuestamente, estimular la inversión.

La malicia del gran prevaricador es casi tan grande como su cinismo. Construye su caso apelando a la lástima por los supuestos beneficiados, al sentimiento de culpa de los que se oponen y a un falso sentido de oportunidad que, de no materializarse convenientemente, resulta en una tragedia. Un cuento de miedo para niños. Por ese mismo lado va la cantidad de pretextos ridículos que acompañan la ofensiva mediática de los proponentes del SMD.

La deshonestidad de los argumentos de Maldonado solamente se equipara a la de sus elocuentes silencios. Teniendo la oportunidad, no dijo que la razón por la que no se cumple la ley es porque las posiciones de poder del Estado históricamente han sido ocupadas por gente como él para proteger los intereses de gente peor que él.

Omitió decir también que la razón por la que no hay empleos es porque el modelo basado en mano de obra barata y privilegios fracasó hace mucho tiempo por anti-económico. Con pleno conocimiento de causa pretende hacernos creer que la solución son más privilegios y mano de obra más barata. Impensable habría sido que dijera que la macroeconomía se sostiene gracias a factores externos que no deberían existir como las remesas y el narcotráfico.

Tampoco dijo Maldonado que el SMD es una abierta admisión de quienes parecieran decir “nuestro plan de negocios es tan malo que no podría ser rentable sin exenciones fiscales y sin el subsidio de gente cuya necesidad es mayor que nuestros escrúpulos”. Si una empresa no es capaz de ser rentable con las reglas de juego existentes, será un parásito económico que no debe  ser subsidiado por los que sí juegan con ellas.

No habló Maldonado del precio que todo el mundo podría pagar por beneficiar a la fuerza a unos cuantos, ni del daño potencial a la macroeconomía con el abaratamiento general de la mano de obra. La posibilidad de que el SMD sea una bomba de tiempo inflacionaria y una depreciación forzada del quetzal tampoco se discutió.

En fin, no existe un solo argumento técnico, económico, político o moral que justifique la implementación del SMD. Aún así, corremos el riesgo de que un presidente accidental sin mandato electoral lo implemente a la fuerza. Tiene la palabra la nunca bien ponderada Corte de Constitucionalidad.

 

@ajbarriosm

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

3 comentarios

  1. CARMENLEMUSVALENZUELA on

    ¿ Quién muere y Quién vive ? mientras una mayoria de poblacion humana realiza piruetas y no desintegrarse
    en la torre de babel de la corrupcion sistemica. Productores de economia! motor de toda actividad humana.
    Ciencia en su contenido es una riqueza! en dónde empieza la necesidad? somos consumidores, y consumidores también de vivienda digna, somos consumidores de atencion y garantias en salud y accesos a politicas publicas, y sobre todo somos consumidores de educación y cultura. Valioso analisis el suyo, Licenciado Barrios y por el agudo pensamiento de Fernando Ramos, vale la pena pronunciarse compañeros y compañeras poetas.

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