Profundizar la crisis

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Van varios meses de crisis de “gobernabilidad”, concepto que como diría Aníbal Quijano, fue acuñado por politólogos neoconservadores y neoliberales para referirse “la cuestión de cómo neutralizar o reducir las demandas y las presiones de los explotados y dominados, víctimas del despojo de derechos democráticos, de servicios públicos, de empleo, salarios y consumo, durante el proceso de reconcentración del control de recursos de producción y del Estado en manos de grupos reducidos de los funcionarios del capital global. […] Se refiere al control y a la gestión del Estado como garante de la reconcentración capitalista del poder.” [1]

Algunos ven esta crisis como algo de lo que hay que salir, algo a lo que encontrarle solución. Otros no. Otros ven cómo la crisis de gobernabilidad debe ser profundizada, como una oportunidad para ahondar en la fisura que ahora se le ve al sistema político que aún impera. A esos otros, colectivos que además de tomar la plaza cada sábado, también realizan reuniones semanales entre sí y con otros colectivos, urbanos y rurales; les toca empezar a pensar en formas de asestarle un golpe, si no mortal, al menos de gravedad al sistema.

Una buena forma de empezar sería convocando a un Paro Nacional. La Plataforma para la Reforma del Estado y la Asamblea Popular y Social son los dos grandes grupos con mayor capacidad de convocatoria para llevar a cabo el paro nacional que logre mandar el mensaje que la democracia está en el pueblo antes que en las instituciones. Creo que de no tomar esta medida, lo que le espera a Guatemala es la realización de una elecciones con un gran porcentaje de candidatos señalados de corrupción y otros crímenes, que devendrá en un nuevo gobierno deslegitimado que será parcialmente tutelado luego de una transición sin mayores sobresaltos, que le permita al gobierno de Estados Unidos llevar a cabo su Plan para la Prosperidad, y al resto de la comunidad internacional seguir haciendo negocios. Con esto volvería la gobernabilidad a un nivel aceptable, las élites económicas tradicionales seguirán ahí y la democracia liberal capitalista se habrá por fin desarrollado en el país.

Esto representaría una grave derrota para el movimiento social que hoy en día tiene la mayor oportunidad de consolidarse como una fuerza de peso con la capacidad de plantar cara firme a los poderes tradicionales. Un movimiento que no solo logre cambiar la LEPP y tal vez la CPRG sino también la forma de hacer política en este país y que vaya abriendo espacios para pensar nuevas formas de gobierno, nuevas formas de relacionarnos que sean cada vez menos opresoras.

No son fantasías, son dinámicas que ya están ocurriendo en diferentes lugares del mundo y que en Guatemala lo hacían antes del 16 de abril, la diferencia es que ahora son más quienes lo hacen. Y en este sentido, me parecen apropiadas las palabras de Paul B. Preciado: “Al mismo tiempo que los Estados-Nación heredados de la geopolítica de la guerra fría se derrumban y que prolifera una nueva gubernamentalidad supra-estática tecno-patriarcal gestionada por las mafias financieras globales, emergen poco a poco nuevas prácticas experimentales de colectivización de saber y de producción. Es así como, en medio de una guerra sin nombre, se están inventando los fundamentos sociales y políticos de la vida post-capitalista que viene.” [2]

 

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[1] http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/clacso/index/assoc/D9651.dir/eje2-9.pdf
[2] http://paroledequeer.blogspot.com.es/2015/07/orlando-on-road-por-paul-b-preciado.html

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About Author

Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

1 comentario

  1. Cristián Guerra on

    Suena genial… Pero es en serio?! No veo mas que somos títeres bajo el control del Embajador… Con mucha tristeza…

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