¿Qué no es el arte? Conversando con Benedetto Croce

0

El arte no es un fenómeno físico.  Un arco iris es bello pero no es una obra artística.  El espíritu humano admira la belleza del mundo e intenta buscar las raíces del arte en la naturaleza.  Croce afirma que los hechos físicos no tienen realidad, en cambio el arte es sumamente real.  De esta manera el arte no puede ser un fenómeno físico porque todo fenómeno físico es irreal.  Demostrar la irrealidad del mundo físico no solo ha sido admitida por los filósofos, sino que ha sido admitida por los mismos físicos, la pregunta de si el arte es un fenómeno físico parte de si el arte es se construye físicamente, prescindiendo del sentido de una poesía y renunciando de antemano al gozo que pueda proporcionar ¿cuánto mide el gozo?, ¿cuánto el dolor de la lectura?  Medir, pesar, cuantificar, actos inútiles para el contemplador y el estudioso del arte.

De aquí que el arte tampoco puede ser un acto utilitario.  A un cuadro no se le puede evaluar por el valor de venta.  El arte, considerado en su naturaleza propia, no tiene nada que ver con la utilidad que genere.  Estamos de acuerdo que un placer cualquiera no es por sí mismo artístico, porque la figura representada —en el caso de las artes plásticas— puede ser muy querida para nosotros aunque el cuadro sea horrible.  Por otra parte, el cuadro puede ser bello pero la figura que representa sea terrible para nuestro gusto; aún más, el mismo cuadro nos puede parecer feo pero cimbra nuestro ser interior.  Los intereses económicos y prácticos se confunden con el interés artístico.

La doctrina que define el arte como lo agradable, tiene una denominación especial —estética hedonista, pero este tipo de estética no comprende la totalidad de ella.  No todo arte es bello, ni todo lo bello es arte.  No responsabilizo a Benedetto Croce por esta afirmación.

Además, el arte no es un hecho moral.  Puede haber obras que se inspiren a partir de un hecho moral, pero para ser consideradas arte se deben alejar de él.  Al igual que el mito, lo místico y las obras que generaron, quienes creen en ello no ven el arte en sus obras.  Los iconos rusos no son artísticos para quienes depositan su fe en ellos.  Es necesario alejarse y no formar parte del grupo de creyentes.  Los mismos estéticos moralistas admiten la impotencia del arte como elemento moralizador.

Al definir el arte como intuición se refuta que tenga carácter de conocimiento conceptual, pues intuición quiere decir precisamente indistinción de realidad e irrealidad.  La imagen tiene valor en su propia imagen, es la pura idealidad de la imagen.  Quien ante una obra de arte pregunta si lo que el artista ha expresado es metafísica o históricamente verdadero o falso, formula una pregunta sin contenido.  La distinción de lo verdadero y de lo falso implica siempre un juicio, una afirmación de realidad.  El arte no le debe fidelidad a la realidad, ni a la historia, ni a la filosofía: el arte no se debe más que a sí mismo.

Aquí es donde entra en juego la idealidad, entendida como el carácter que distingue la intuición del concepto, el arte de la filosofía y de la historia.  Es, en última instancia, la virtud íntima del arte.

Distinguir el arte de la filosofía trae consigo otras distinciones, como la de arte y el mito.  El mito puede convertirse en arte solamente para quien no cree en él.  El arte, para ser mito y religión, le falta precisamente fe y pensamiento.  Benedetto Croce observa genialmente que el espíritu matemático y el espíritu científico son los enemigos declarados del espíritu poético.

La reivindicación del carácter ilógico del arte es la más difícil e importante de las polémicas incluidas en la forma del arte-intuición.  El arte no tiene la lógica del mundo real, las obras tienen lógica en sí mismas y no pueden traicionarla pues perderían coherencia, pero es una lógica independiente.

Pero entonces ¿qué es el arte?

Después de este breve recorrido sobre lo que no es, descubrimos que a través de él se nos ha sugerido la respuesta.  Dos observaciones antes de concluir:

No es la idea, sino el sentimiento, lo que presta al arte la sutilidad del símbolo.  Todo puede ser símbolo de algo, pero lograr la metáfora sublime es inspiración del artista.  El arte es una aspiración encerrada en el cerco de la representación.

Épica y lírica, o drama y lírica, no son más que divisiones escolásticas de lo que no se puede dividir.  El arte es siempre lírica, épica y dramática del sentimiento, es el sentimiento lo que hace la diferencia.  La obra que carece de él, que no emociona ni conmueve, podrá ser considerada magnífica, opulenta, imponente, monumental… pero no podrá ser considerada como arte.  Y el arte queda perfectamente definido, con toda sencillez, como intuición.

Croce, Benedetto (2002) Breviario de estética. Madrid: Editorial Aldebarán.

Share.

About Author

Gustavo Sánchez

Leave A Reply