¿Qué tiene que ver Guatemorfosis con el pluralismo jurídico?

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Bastante más de lo que se ve a primera vista. La campaña que Pepsi lanzó hace unos cinco años y de la que resalta el video Mi País que hizo Ricardo Arjona es el ejemplo más evidente de una tendencia que viene desarrollándose en el país en la última década.

Guatelinda, Guatechula, Guatebella. Guatemala, tu nombre inmortal, tierra del tamal y del quetzal. ¡Firme hasta el fin! ¡Orgulloso de Ser Chapín! ¡Guate es calidá! ¡Viva Guate!

En los últimos diez años (quizá más), ha ocurrido un importante despliegue mediático que busca reforzar la identidad nacional y reforzar el chapinismo. Grandes empresas se han servido de esto para promocionar sus productos, apelando a la guatemalidad de éstos. Así mismo se han formado diferentes grupos de la sociedad civil cuyo objetivo es promover valores que puedan reforzar la identidad nacional.

En mi tesis de licenciatura (2014) hice un mapeo de las diferentes iniciativas sociales y empresas que usaban este recurso nacionalista para promover intereses políticos o para vender productos:

Iniciativas Empresas
2012 Despertemos Guatemala Banco Industrial
Asociación Propuesta Urbana Corporación Multi Inversiones
Chapines para adelante Cervecería Centroamericana
Chapines Unidos Por Guate Cabcorp
Ciudadano Responsable Cementos Progreso
Entremosle a Guate Megapaca
Escuela de Gobierno Tortrix
Fundación Proyecto de Vida Banrural
Guate es Calidá
Guate quiere Paz
Guateámala
Guatemala Space Mission
Guatemorfosis.
Guatepróspera
Jóvenes contra la violencia
Jóvenes X Guatemala
Marcha por la Paz
Mejoremos Guate (ENADE)
Movimiento Cívico Nacional
Mucha, hablemos bien de Guate
Mundo Chapin
Ni tiranos que escupan tu faz
Orgulloso de ser chapin
Yo A+

 

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La mayoría de estas iniciativas se concentran en las áreas urbanas, con especial énfasis en la ciudad capital. Hacen uso de los medios de información tradicionales (prensa, radio y televisión) así como de las redes sociales virtuales donde transmiten la mayor parte de su contenido y que, además, les permite una mayor interacción con el público, especialmente con el público joven.

El despliegue mediático de los últimos años en los que se apela a la identidad nacional, no solo produce un discurso (la nación) sino también produce identidad (ser guatemalteco) y un espacio social (Guatemala). Lo que se produce es una identidad nacional que traza fronteras entre quiénes pueden pertenecer a la nación y quiénes no; quiénes son buenos guatemaltecos y quiénes no lo son.

Esta es la parte más interesante del discurso sobre la nación: la subjetividad que el discurso produce, que quiere devenir hegemónico, asentarse, y crear un imaginario social homogéneo sobre qué es Guatemala.

Este discurso mediático trata de construir una subjetividad de liderazgo, de positividad, de emprendedurismo y de moral conservadora. Así mismo, se trata de fomentar la responsabilidad individual en la obtención de las metas personales obviando intencionalmente las condiciones materiales y el contexto socio-económico de las personas.

Pero quizá, el elemento más importante de este discurso es la constante repetición de la frase “Guatemala es una sola”. Esto se oye en las iniciativas y empresas mencionadas arriba. Claro que se admite que hay diversidad de idiomas y de culturas, pero se refuerza la idea que lo más importante es que todos somos guatemaltecos. ¿Por qué la necesidad de estar repitiendo esto? ¿Por qué en vez de promocionar un producto por sus cualidades se promociona al país? ¿Qué significa eso de que Guatemala es una sola?

Luego de hacer un seguimiento a este discurso y hablar con personas involucradas en estas iniciativas, se demuestra que es un discurso bastante efectivo con un objetivo muy claro: homogenizar. Lo cual también significa, adquirir la facultad de hablar por todos los guatemaltecos, asumiendo que el discurso que se difunde es el que todos deben querer y apoyar. Esta homogenización es una clara violencia simbólica hacia lo múltiple, lo diverso y lo plural. Es el intento de una imposición de una visión única del mundo.

La élite económica-racial de este país ha logrado difundir este discurso, creando lo que el pensador italiano Antonio Gramsci llama “hegemonía cultural”. En pocas palabras, significa que ésta élite trata de expandirse y desarrollarse coordinando sus intereses con los intereses generales de los grupos subordinados y para esto la idea de “nación” es de gran ayuda para convertirse en una clase dirigente de unos y dominante de otros. Esta hegemonía cultural ocurre principalmente a través de una lucha ideológica, la cual se tratará de enmascarar para aparentar que es puramente objetiva.

¿Y qué papel juegan los pueblos indígenas en todo esto?

En una construcción de nación donde priman los valores de competitividad, individualidad, emprendedurismo, la inclusión de los pueblos indígenas se ha limitado al reconocimiento cultural. Del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, lo relacionado con los derechos civiles, políticos, sociales y económicos ha sido prácticamente dejado en el olvido.

La cultura indígena, especialmente lo relacionado con el arte textil, ha cobrado un alto valor de mercado en los últimos años y a eso se debe que la proyección del país hacia el escenario internacional se centre en la cultura maya. Maria’s Bags, INGUAT, Wakami, el traje de Miss Guatemala en Miss Universo, entre otros ejemplos, prueban este punto. Esto forma parte de la multiculturalidad que se ha impuesto como una práctica pacífica de convivencia pero que no deja de ocultar las relaciones de poder desiguales que mantienen en la precariedad a miles de personas.

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Cuando los pueblos han elevado su voz (lo cual significa hablar en kaxlan y viajar a la capital) para exigir derechos, son acusados de politización y sobre todo, de divisionismo o polarización.

La más reciente entrevista de Juan Carlos Zapata, Director ejecutivo de Fundesa,  para Prensa Libre lo demuestra claramente:

“No queremos, y ellos [los pueblos indígenas]están de acuerdo, que se politice, porque al final la Constitución es Política, es la Constitución Política de la República. No quisiéramos que este sistema, que es uno de los pocos sistemas que se basan en la meritocracia, se politice tomándolo dentro de la Constitución como se quiere redactar.[…] Yo creo que el lunes en jefes de bloque habrá un consenso positivo de que la reforma es muy importante y no debemos permitir que ciertos grupos que quieren polarizar el tema y que, a lo mejor, están usando la estrategia del 203 para dividir al país, que avancemos en la discusión de los artículos que tienen consenso, que son importantes para la lucha contra la corrupción, y que necesitamos como país avanzar en ese tema, para poder continuar con el ejemplo que le estamos dando al mundo. […] Yo creo que las ideologías son válidas, siempre va a haber diferencia de ideologías, pero en un tema tan importante como la justicia, no deben existir ideologías, y por eso es que no debemos politizar un sistema tan eficiente como es el sistema de la jurisdicción indígena queriéndolo politizar introduciéndolo en la Constitución.”

¿Verdad que Guatemorfosis sí tiene que ver con el pluralismo jurídico?

Resulta fácil apelar al argumento de divisionismo cuando por años se ha venido impulsando mediáticamente y de manera sutil una ideología basada en la unidad nacional. Si a muchos les ha calado el discurso que Guatemala es una sola, difundir que el pluralismo jurídico la dividirá, se convierte en un argumento contundente.

Pero ese discurso, el que lleva más de una década dando vuelta, es falaz. Guatemala no existe. Guatemala es una idea, que se ha construido socialmente y quienes han tenido una mayor participación en esa construcción son los que han formado históricamente parte de esa élite económica y racial. Es decir, esos agrupados en el CACIF, Fundesa, el MCN y otros. Los mismos que por años han gozado de un Estado construido a su medida. Los mismos que desvían ríos, que dejan sin agua a las comunidades, que talan bosques para sembrar más caña y palma africana; los mismos que evaden impuestos; los mismos que pregonan que todos somos iguales ante la ley pero que también cabildean en el Congreso para obtener exenciones fiscales; los mismos que pagan salarios de miseria y que buscan siempre deshacerse del salario mínimo para pagar salarios incluso peores; los mismos que se benefician de la estabilidad macroeconómica del país gracias a las remesas que envían quienes han tenido que migrar porque el Estado construido por estos mismos de siempre, los obligó a salir de su país. Ellos son los que difunden ese mensaje y los que gracias a apelar a la idea de “unidad nacional” consiguen que, quienes no son como ellos, los apoyen y los sigan.

Lo decía un amigo de Facebook: “De eso se trata la hegemonía: Ustedes [ladinos-mestizos de clase media para abajo] no se parecen en nada a los del CACIF, ni materialmente ni culturalmente. Sin embargo, los defienden, y creen que al reconocer los derechos de los pueblos indígenas se pondrá en peligro al Estado. Pero este Estado, que ha sido construido a favor del CACIF, no hace más que joderlos, porque los violenta, los expone a la violencia, a la pobreza, a la inseguridad, a la insalubridad, a la tristeza, a la desolación, a la muerte.”

¿Por qué hay que oponerse a los mismos de siempre? ¿Por qué hay que ver críticamente campañas como la Guatemorfosis y parecidos?

Porque este discurso de una sola Guatemala homogeniza a la población y oculta las desigualdades históricas que ocasionan miles de muertos al año al recargar los males de la sociedad en hombros individuales, quitando la responsabilidad de quienes han contribuido y contribuyen a hacer a mantener la miseria del país mientras sus ganancias y privilegios no se vean afectados.

Porque este discurso que deviene hegemónico, niega el pluralismo y quiere que todos piensen similarmente. No reconoce que existen diversas formas de entender el mundo, de vivir en él.

Porque nos iría mejor siendo solidarios en vez de egoístas. Porque teniendo diversas visiones sobre el mundo también se puede pensar en diversas soluciones para aliviar los problemas que inhiben a personas y demás seres vivos a gozar de una existencia plena.

Y porque es hora de que desenmascaremos la ideología que sutilmente entra en nuestras vidas y que no nos permite ver que hay personas que al luchar por sus derechos, luchan también por los derechos de todos. Porque las demandas de los grupos marginados no son solo hechas pensando en sí mismos, sino también para expandir el ámbito de lo posible en la política. Para ampliar los márgenes.

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Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

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