Rechazar el sistema

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Es un hecho que aunque el 99.99% de los empadronados no vote o vote nulo, ese 0.01% restante elegiría a las autoridades del país para el próximo ciclo. Pero si así sucediera la población habría rechazado al sistema y el gobierno y sus financistas no tendrían la suficiente legitimidad para seguir con los desmanes a los que nos tienen acostumbrados y, de una forma u otra, se verían obligados a realizar reformas para que el Estado no colapse.

Que el sistema actual está podrido es algo que nadie puede negar, tampoco se puede negar que cada cuatro años muchos van a las urnas para cumplir con “su deber” ciudadano y dicen que la opción es votar por el menos peor. Pero es necesario cambiar esa mentalidad y asumir que si un voto puede dar el poder también ese voto se lo puede quitar. Rechazo es la palabra que debe estar en la mente, no el pensamiento de votar por quien parezca que será menos corrupto.

Ante la oferta de candidatos que se ofrece y lo invariable del sistema, es lógico –obligatorio, quizá– pensar que, gane quien gane, nada cambiará en el próximo gobierno.

Que los honestos deben participar para cambiar el rumbo, dicen por ahí. Pero la situación ha llegado al punto en el que es más factible que el sistema corrompa o neutralice a unos pocos honrados que ellos realmente puedan incidir. Ante tal escenario, es mejor que cualquier persona con buenas intenciones se abstenga de participar y que utilice su liderazgo para rechazar al status quo y buscar generar los cambios estructurales que en el futuro permitan la participación de gente que pueda aportar al cambio.

El actual sistema se ha venido perfeccionando desde 1954 y ha tenido que pasar una época de violencia brutal para que permita algunos cambios. Pero no es del interés de quienes detentan el poder frenar el terror. Ahora se tiene otro tipo de violencia y el ciudadano común siempre es la víctima perfecta. El recurso del miedo es útil para crear los escenarios que permitan la aparición de mesías de mentiras, y hay que recordar que este país es dado a la religiosidad y a creer en los que ofrecen cielos falsos.

El rechazo puede obligar al sistema a activar sus autodefensas y en el intento de preservarse vendrá, tarde o temprano, el evento que lo obligue a refundarse. Imaginen un intento de fraude electoral, por ejemplo, eso podría ser el detonante que genere la modificación de la Ley Electoral y de Partidos Políticos. No es que ese sea el camino, pero dada las circunstancias es más fácil que una gruesa falla de quienes ejercen el poder sea el principio del cambio. Si todavía se tiene la esperanza de que una elección pueda cambiar el panorama, por qué no tener la esperanza de que el rechazo activo podría ser la mano que nos saque del fango.

El voto, emitido o no, o anulado, tiene el mismo poder. El acto de votar a favor de cualquier candidato es lo que legitima al sistema, sin el voto no hay democracia. Lo que se debe tener claro es que el cambio no sucederá en este ciclo electoral, pero mientras más nos tardemos manifestar el rechazo, más tardará en llegar.

La opción planteada es el rechazo, utilice usted la herramienta que crea conveniente, sea el abstencionismo o el voto nulo.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

6 comentarios

  1. ¿Usted realmente cree, que “se verían obligados a realizar reformas para que el Estado no colapse.”? La única manera de salvar a Guatemala es encontrando a alguien fuera de la alcantarilla de candidatos actuales. Por ahí leí una sugerencia: ¿La doctora Claudia Paz y Paz? ¿alguien con ética similar? ¿Podemos?

    • Fernando Ramos
      Fernando Ramos on

      El problema, como digo en el texto, es que una persona honesta es fácilmente neutralizada por el sistema actual. Por eso es necesario forzar su cambio, la única forma que tenemos es rechazándolo en las urnas. No es algo que pueda a funcionar en el corto plazo, pero si el voto da el poder, el no voto lo puede quitar. Es cosa de que ya no sigamos legitimando ese sistema corrupto.

  2. Gustavo Garcia on

    Mira Fernando esperar un mesias no es posible, los cambios que han sido posibles vienen arrastrados de circunstacias nacionales articulados a procesos mundiales ejem. La conquista, la independencia, El liberalismo, la revolucion de octubre. el conflicto armado, la pacificacion e CA. etc. ademas de un grupo de personas que hagan la diferencia, ?en donde o como vislumbramos eso en la actualidad? el cacif y compa;ia siguen ferreos en que las cosas no cambien. y han producido un modelo esperpentico en donde aceptan politicos de la peor ralea siempre y cuando cuiden sus intereses, la mayor parte de los acuuales politicos en el congreo , en las municipalidade y en los partidos reponden a ese modelo, entiendo el mensaje del voto nulo, pero no le veo como a estos cinicos les pueda afectar algo.

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