Redes sociales versus columnas de opinión

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Antes de las redes sociales los columnistas de opinión tenían poca retroalimentación de los lectores y era raro que a lo escrito se le hiciera oposición, porque si existía no llegaba a tener resonancia. Afortunadamente, y en la medida que Internet tiene mayor penetración, la situación ha cambiado y las columnistas difícilmente pueden dar pasos en falso sin que reciban críticas desde Twitter o Facebook.

Es evidente que en los medios escritos, radio y televisión, hay grupos de columnistas que defienden el status quo. También existen aquellos que navegan con bandera de independientes, pero que se unen a la defensa cuando la situación se torna crítica. Todos los medios comerciales tienen de esta clase de “opinadores”.

Desde siempre las páginas editoriales de los medios han servido para impulsar corrientes de opinión que van en beneficio del sistema. Eventos como el juicio por genocidio y los casos de corrupción del 2015 hicieron que muchos columnistas quedaran expuestos en su real forma de pensar, pero también sirvieron para impulsar la oposición desde las redes sociales.

Es obvio que el gobierno de Jimmy Morales camina sin rumbo y las críticas desde Twitter y Facebook llueven ante cada metida de pata, no digamos ahora que señalamientos de posible participación en casos de corrupción se ciernen sobre la familia del presidente.

Ante la tormenta que se forma alrededor del ejecutivo, desde algunas columnas de opinión se intenta infundir la idea de que Jimmy sigue siendo el menos peor y que si llegara a renunciar, sea cual fuere el motivo, sería peor que gobernara Jafeth. Es decir, se está tratando de asustar con el petate del muerto.

No se trata de que un presidente renuncie solo porque sí. Pero si las investigaciones del Ministerio Público y la CICIG llegan a demostrar que están involucrados en actos de corrupción, mal haríamos en no exigir que se vayan. De igual manera es válido pedir la renuncia si quienes ocupan cargos públicos demuestran que no tienen capacidad para desempeñar el puesto.

Aunque las redes sociales son todavía una minoría vociferante, se ha demostrado que pueden convertirse en caja de resonancia con posibilidades enormes. Corresponde a los usuarios seguir en el proceso de toma de conciencia, unificar discursos, y desde sus cuentas, sea de Facebook o Twitter, oponerse a la imposición de corrientes de opinión que beneficien al sistema.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

1 comentario

  1. Don Fernando, saludos.
    Interesante su texto y propuesta. Coincido en que las redes sociales virtuales han develado cosas y ex-puesto personas. Apunto a lo dicho que las columnas tienen décadas promoviendo cierto tipo de intelectuales y opinadores, pues el sistema necesita de ellos, es comprensible, el sistema no quiere morir, o sí?
    Como en todo ritual social, hay figuras, como usted Fernando. Ya es una opinión idéntica a sí misma, con personalidad y público. Un día usted llegará a ser parte de este otro sistema de intercambios y se verá en la posición de ser parte del sistema y acomodarse o luchar en contra del anquilosamiento de las redes o migrar a otro espacio más satisfactorio.
    Lo que intento puntear es, todo sistema busca espacios de nivelación o si quiere, su propio equilibrio. Así será con las redes. Lo que me gusta de este proceso es que nos ha sacado a todos a la luz y quien quita que logremos algo bueno con esto, pero igual, depende de la gente. Y recuerde lo que decía Serrat, “la gente siempre es la gente” y yo agrego. Pero es mi gente.

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