Reflexiones acerca de los asaltos callejeros

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Hace pocos días un motoladrón fue baleado mientras intentaba asaltar a alguien en el tráfico. Su cómplice se dio a la fuga y él quedó ahí tirado. Antes de que la turba se le fuera encima y que quien le acertó el balazo terminara la acción, el ladrón empezó a gritar y suplicar, para que no le hicieran nada: ¡Perdón perdón, lo hice solo porque necesitaba el dinero!, dijo, casi llorando.

Hace tiempo otro motoladrón murió calcinado después de que la moto hizo combustión luego de que una bala impactará en el tanque de combustible, esa fue la versión oficial. En los buses cada vez hay más casos en los que pasajeros armados repelen a balazos los asaltos.

El caso es que asaltar a otros guatemaltecos puede resultar en una conducta ilógica. ¿Cuánto se puede obtener en un asalto callejero?

El guatemalteco hace muchas cosas ilógicas. Por ejemplo, se la pasa protestando durante cinco meses para sacar a una bola de corruptos del poder, solo para poner a otros iguales o peores. Sucede así con los asaltos. Pensemos en cuántos teléfonos puede robar en un día una banda de motoladrones. Digamos que roban 10. De esos ¿cuántos son teléfonos de gama alta y a cómo los venden? Supongamos que en un buen día llegan a ganar Q2000, y la banda la conforman cinco tipos, eso da una ganancia bruta de Q400 por shola. De ahí tienen que repartir hacia arriba, con suerte no tienen jefes, pero lo más seguro es que sí. A cualquiera que le propongan tal actividad como trabajo debería rechazarla. No es rentable.

Asaltar buses del transporte público es todavía más ilógico. El pasajero promedio es alguien que sale a la calle casi solo con lo de su pasaje. La mayoría sabe que las camionetas son peligrosas y, por lo mismo, llevan pocas cosas de valor. De hecho, la mayoría de guatemaltecos, sean que anden en carro, en bus o a pie, suelen portar pocas cosas de valor, porque se saben expuestos a ser asaltados en cualquier momento y lugar. ¿Cuánto puede ser el botín del asalto a un bus? ¿Cuántos buses se deben asaltar para obtener una buena cifra?

Hay mucho de torpeza y falta de humanidad, o quizá exceso, en un ladrón callejero. El motoladrón que implora perdón es el mismo que hacía unos momentos aterrorizaba a su víctima profiriendo los peores insultos. Su conducta es desde todo punto de vista reprochable y merece ser castigada con cárcel.

La contraparte es cuando el ladrón es capturado y queda a merced de la turba. La turba tampoco tiene humanidad, o quizá tiene exceso.

Estar dispuesto a matar y a morir por pocos centavos no tiene lógica.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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