#ReformaPolíticaYA: el fin necesario del financiamiento privado en los partidos políticos

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Las redes clientelares desde los partidos y la corrupción han permitido que en el sistema de partidos guatemalteco, emerjan bastantes partidos “atrapalotodo” que se promocionan y posicionan en el imaginario electoral mediante estrategias de mercadeo financiadas, predominantemente y sin escrúpulos, por capital privado; provocando que en el sistema partidista no sean necesarias las estructuras programáticas, ni la identidad ideológica, ni la formación de cuadros y, mucho menos, las prácticas de rendición de cuentas políticas y financieras a lo interno y externo de los partidos.

El clientelismo y el financiamiento privado han configurado un sistema de partidos que bien podría representar nuestro mercado nacional, medianamente capitalista, que rechaza en su práctica cotidiana el principio básico de competencia en igualdad de condiciones. Es un sistema de partidos que comercializa candidatos de baja calidad y, en términos de variedad, la diferencia radica en el posicionamiento de los candidatos en el mercado electoral según su financiamiento y el respaldo que obtiene desde las élites. El objetivo del conjunto de candidatos que tienen oportunidades reales de ser electos no cambia porque no responden a intereses de la nación.

El mercado meta son los guatemaltecos que creen que con ir a votar y trabajar basta, desinteresados, comúnmente asociados bajo el mal del olvido prematuro, leal votante del menos peor y de la persona que quedó en segundo lugar en las últimas elecciones. Sin embargo, la composición del mercado meta podría estar cambiando: hay guatemaltecos que recientemente han comenzado a despegarse de la burbuja del desinterés porque están hartos del sistema de corrupción que impera en el país. Pero, para que el cambio de la composición se consolide, los guatemaltecos también se tienen que alejar de la costumbre de reducir la ciudadanía y la participación política al voto. Porque en la medida de que los candidatos posicionados por las élites sean electos, sus sectores movilizados por los privilegios estatales y la corruptela seguirán apropiándose de los recursos del Estado para poder seguir expandiendo su poderío. Es una estrategia privatizadora que se ha hecho realidad en el éxito del mercado electoral y a través del debilitamiento del funcionamiento y la eficacia de las instituciones del Estado.

Las élites proponen variedad en el mercado electoral, y los hacen “competir” entre ellos, casi nunca les toca competir directamente contra algún partido ajeno a su financiamiento. Sin embargo, no significa que los partidos que no son financiados por estas élites se estén aislando de la lógica del mercado electoral, porque para participar tienen que llenar los requisitos que exige la estructura del sistema de partidos y ley electoral, aunque compitan en abismal disparidad en cuanto a condiciones. El hecho de poderse ofrecer en el mercado es un privilegio porque no cualquier partido puede participar, aunque cualquiera debería de poder hacerlo.

Las reglas en el sistema de partidos y electoral emulan hasta cierto punto el sueño de la mano invisible del mercado, porque aunque a veces el Tribunal Supremo Electoral -TSE- y otras instituciones facultadas dependiendo el caso sancionan a los partidos, no garantizan óptimas condiciones de competencia partidista ni de participación ciudadana en la vida electoral y democrática del país, y no existe intervención ni respuesta institucional a las acciones y condiciones antidemocráticas en las que se desarrolla el sistema de partidos. Constituyéndose así en un fracaso democrático porque se compra con el voto el producto (candidato) mejor posicionado y publicitado en los medios de comunicación.

El financiamiento privado ha sido la vía utilizada para recibir apoyo monetario o material para facilitar la competencia por alcanzar los cargos públicos y de representación parlamentaria, a cambio de adquirir compromisos que tendrán que pagar el partido de gobierno nacional o municipal y/o los partidos con representación en el Congreso de la República a través de la entrega de obras públicas para que las ejecuten las empresas de sus financistas. Estas empresas a su vez, sobrevaloran o no completan las obras. Impunidad lograda gracias a su acertada y perversa inversión electoral.

A la Corte de Constitucionalidad -CC- se han enviado propuestas de reformas al modelo de financiamiento que se pretenden incluir en una eventual reforma a la Ley de Partidos Políticos, para que la CC elaborara un dictamen constitucional sobre las propuestas. Sin embargo, la propuesta de reforma al modelo de financiamiento es un desesperado intento por salvar ese modelo de financiamiento y así perpetuarlo de una forma más “light”. Dicha propuesta de reforma no contemplan un límite a la contribución privada por persona o por entidad privada, manteniendo así la compra de voluntades, candidaturas y cargos. También propone que las contribuciones privadas sean a través de las cuentas bancarias de los partidos políticos, como si fuera la única forma de entregar dinero a un partido, simplemente para no dejar rastro de la procedencia real se pueden crear redes de transacción externas a los bancos mediante terceras personas para que después éstas si lo hagan de forma “transparente”. En concreto, no estipulan límites al financiamiento privado ni formas para fiscalizar este modelo de financiamiento, permitiendo que permanezca la vía para que un partido cuente con más recursos que otro y se mantengan las ventajas.

El actual modelo de financiamiento privado debe de ser eliminado, ya que es responsable de convertir la tribuna que consolida la representación política y la participación ciudadana en los partidos en un negocio y en una vía fácil para la acumulación de capital en detrimento de las instituciones del Estado, que se traduce en poder político y económico. Su eliminación fortalecerá la presencia del TSE para evitar la compra-venta de compromisos electorales, podrá definir y controlar cómo se deben de distribuir a lo interno y externo de los partidos los recursos públicos otorgados y eliminará las ventajas y los privilegios del sistema de partidos.

Seguiremos proponiendo en el marco del retorno de la indignación articulada a las calles, un reencuentro que ha empezado a visibilizar por todos los medios que este modelo de Estado es insostenible.

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About Author

Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

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