Romper con el monopolio de la participación

3

Familiares y amigos intercambiando palabras, informándose unos a otros sobre sus vidas, sobre sus trabajos, parejas y deudas. Las fiestas navideñas sirven para ponerse al día. Sirven también para hablar de política, para recordarnos entre todos que el 2015 es año electoral.

Que se resalte tanto, que todos en la mesa pongan cara de hartazgo y se comience a hablar de por quién van a votar, sin ni siquiera poner sobre la mesa la cuestión del voto nulo o de la abstención, me confirma que año electoral significa año de legitimación del monopolio de la participación.

La democracia en Guatemala es meramente formal y sobre esto hay mucho escrito. La promesa de la representatividad es eso nada más: promesa. Es bien sabido por muchos que el sistema electoral y el sistema de partidos políticos es representativo, sí, pero solo de los financistas de campaña. Sin embargo, se sigue vendiendo la idea de que es “necesario” ir a votar para tener una voz –mientras se dice cínicamente aquello de “si no votás no tenés derecho a quejarte”– y poder elegir “libremente”, como si tal fuera el caso, como si la elección no se redujera a escoger lo que ya previamente ha sido puesto como opción por las jerarquías de los partidos políticos y sus financistas, porque la democracia interna de los partidos no existe, ni siquiera en algunas agrupaciones de “vanguardia” de la “nueva izquierda”. El voto del ciudadano de a pie vale casi nada y la libertad de voto no es más que una vil falacia.

Pero hay fisuras, hay intersticios en los que se encuentran alternativas al monopolio de la participación ciudadana. Y esos se encuentran en la gente, en los pueblos, en los barrios, en las organizaciones juveniles. Existen procesos alternativos a la democracia formal, esos que no aparecen en los medios y que cuando sí lo hacen, muchas veces son desprestigiados.

No es cierto que la población guatemalteca sea en su totalidad indiferente, cuando existe una larga historia de resistencias a los diferentes sistemas de dominación (colonia, dictaduras liberales, dictaduras militares, ‘democracia’ neoliberal). Quienes han formado y forman parte de estas luchas saben que la participación no se limita a las elecciones generales cada cuatro años, sino más bien saben de la importancia de la vida comunitaria como lugar desde el cual pensar conjuntamente la política.

La ciencia política tradicional habla de institucionalismo y la importancia de fortalecer las instituciones para la consolidación de la democracia representativa que sea capaz de generar desarrollo para todos. Sin embargo, esto depende de otros modos de política, que pueden ser desdeñados por considerarlos inestables e impredecibles, con los cuales hacer ciencia es imposible. Son estos modos de política, como los movimientos sociales, las protestas y luchas en las calles, en donde se conjuran la pasión, la lealtad y la fidelidad y no necesariamente por procesos de identidad sino de afinidad. De estos modos alternos provee la imaginación de otros futuros alternos y posibles. Parafraseando a Bonnie Honig, sin los eventos que muchos institucionalistas quieren marginalizar, por ejemplo la idea de adherirse a una Constitución es tan atractiva como la de besar una máquina de escribir.

Por eso, me uno a otros columnistas [1], en resaltar la importancia de romper con el monopolio de la participación, no como contraposición a los canales institucionales que deben ser reformados si quieren subsistir –para lo cual ya hay algunos pocos entusiasta en el camino– sino como alternativas al sistema político elitista de financiamiento privado y oscuro, que no solo pretende callar las voces de las personas, sino también hacerles creer cínicamente que están siendo escuchadas.

Por eso, en este año electoral si va a ir a votar al menos atrévase a ver la abstención como una posibilidad para hacer valer su inconformidad frente a un sistema político que no representa los intereses de las mayorías, y –por favor– no repita la cantaleta de que el que no vota es mal ciudadano, porque al hacerlo también le hace un favor al sistema que lo oprime a usted, a mí y a –casi– todos.
[1]
https://comunitariapress.wordpress.com/2014/12/07/elecciones-pensar-mas-en-la-larga-marcha-que-en-la-toma-del-palacio-de-invierno/
http://www.elperiodico.com.gt/es/20141201/lacolumna/5613/Construir-lo-nuevo.htm
http://www.prensalibre.com/opinion/Si-a-los-movimientos_0_1267073405.html

Share.

About Author

Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

3 comentarios

Leave A Reply