¡Se metieron con la generación equivocada!

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Cuando en el 2013 la juventud se movilizó para defender la educación pública, gratuita y de calidad como derecho humano, frente al proceso neoliberalizador de contenido en la Reforma a la Formación Inicial Docente, se estaba dando paso a las primeras movilizaciones sociales importantes de muchachos y muchachas que habían nacido luego de la firma de los Acuerdos de Paz. Este importante hecho radica en el sentido de que muchos de ellos solo habían escuchado y leído acerca el terror que el Estado guatemalteco impuso sobre la población guatemalteca.

Pero estos jóvenes junto a quienes años antes exigían una profunda Reforma Universitaria que recuperara del marasmo y desnaturalización en la que la Universidad de San Carlos de Guatemala –USAC– había caído, se constituían en un núcleo importante de juventud que no estaba dispuesta a seguir siendo observadora de su entorno, sin juzgarlo o mucho menos transformarlo.

Pero la emergencia más importante de jóvenes –hombres y mujeres– la hemos observado a lo largo y ancho del país luego de la primera gran movilización social del 25 de abril del presente año. Hemos visto que en las mismas, adultos mayores, adultos, niños y niñas se suman a un importante grupo de jóvenes que por el momento indignados han sabido ser protagonistas de estas gestas que tan solo empiezan. Sin lugar a dudas estudiantes universitarios, tanto de la pública como de las privadas, realizan y dan vida a la unidad estratégica frente a un hecho que a todas luces sacude el núcleo fundamental de la dignidad nacional.

Estos jóvenes que logran organizarse alrededor de una coordinadora de estudiantes universitarios, son el referente que es observado desde aquellos pueblos y movimientos sociales y populares que llevan décadas de demanda social. Estos movimientos entienden que son ellos y ellas, las mujeres y hombres jóvenes a quienes les corresponderá tomar en sus propias manos el cambio y transformación que nos permita construir otra nación inexistente hasta ahora para la gran mayoría expoliada del país.

Otro hecho importante que está naciendo al amparo de esta movilización social lo constituye el que esta juventud también se siente portadora de una dignidad ejercida por aquellos jóvenes que se movilizaron en las jornadas de marzo y abril de 1962, se sienten portadores del proyecto transformador y revolucionario de jóvenes como Oliverio Castañeda de León, de Rogelia Cruz, de Robín García y de muchos otros. También en los departamentos donde este gobierno corrupto e impune se ha ensañado contra los movimientos de resistencia pacífica y ha criminalizado la protesta y la lucha social, son jóvenes mayoritariamente quienes con fuerza gritan: ¡Libertad a los presos políticos! ¡Guatemala es nuestra y no esta en venta! Y hacen propias las reivindicaciones de los Pueblos que se oponen al modelo extractivo y al saqueo de nuestros recursos naturales.

Esta dimensión de jóvenes tomando la palabra, haciendo patria y democracia en la calle, participando en la generación de propuestas y exigiendo participación, se mostró en su total belleza cuando autoridades ancestrales mayas les entregaron a estudiantes de las distintas universidades del país un clavel como una símbolo de la admiración y respeto a las luchas que han emprendido y las que están por venir.

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Jorge Santos

Hombre guatemalteco, centroamericano y profundamente latinoamericano, defensor de derechos humanos, amante de la vida, la esperanza, la humanidad y fiel creyente que otra Guatemala es posible.

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