Señales de vida

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La conmoción que generó la recontracaptura de Byron Lima nos recuerda que la realidad en Guatemala siempre superará a la ficción; el surrealismo de muchas de nuestras noticias fácilmente podría pasar por ficción en otros lugares. Banalidades aparte, el desmantelamiento del poder paralelo de presidios es uno de varios hechos que en las últimas semanas nos han dado motivos para pensar que no todo está perdido en el país.

Y es que la reacción ciudadana a sucesos tan variados como la visita de Rafael Correa, la derogación de la Ley Monsanto y la limpia en presidios ha sido positiva. El debate generado alrededor de estos acontecimientos alimenta la esperanza de que a lo mejor estemos empezando a dar los primeros pasos para construir un país mejor.

Si a lo anterior agregamos las condenas al alegrón de caballo viejo que nos dio el TSE, la presión que la sociedad civil ejerce sobre las comisiones de postulación para magistrados del Organismo Judicial y algunos cambios simbólicos en el lenguaje de algunos miembros del sector empresarial podría hablarse de patrones y quizás hasta de convergencia de intereses, no pierde uno la esperanza que el poder económico entienda que hasta a ellos les conviene que el país salga de la anarquía.

Para los que estamos acostumbrados a la apatía, fue muy reconfortante observar la participación ciudadana en el debate sobre los hechos mencionados anteriormente, el despertar de una ciudadanía que en algún momento dio la impresión de haber estado en coma. ¿Qué ha cambiado? Una población joven menos impactada por el miedo que castró psicológicamente a sus padres y el flujo libre de información que permite la tecnología moderna serían las explicaciones más probables.

Por supuesto que el país todavía se desangra en el caos, la impunidad y la corrupción fomentados por este gobierno militar, pero es bueno saber que los signos vitales están ahí, ya sea en forma de poblaciones rurales dispuestas a viajar a la capital para manifestar su inconformidad ante la arbitrariedad del poder o en ciudadanos críticos dentro y fuera del país denunciando la injusticia por medio de las redes sociales.

Predecir el futuro siempre es imposible; sin embargo, sí sabemos con certeza que la tecnología llegó para quedarse y que la población joven tendrá cada vez menos miedo; cada día será más y más difícil para los poderes paralelos obstaculizar el flujo de información. Si proyectáramos a futuro la incipiente participación ciudadana en los debates que hemos observado en los últimos días tendríamos razones para soñar que de repente una mejor Guatemala sí es posible.

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

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