“Si nos falta un colchón, nos amaremos en el suelo…”

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fotocarmenlucíaPor Carmen Lucía Alvarado

Editar en Guatemala es un ejercicio de memoria y de esperanza, un ejercicio que apuesta tanto por el pasado como por el futuro. Editar en Guatemala es una forma de ajar el silencio milenario que nos amordaza, editar en Guatemala no es fácil, editar en Guatemala es casi imposible, pero no podemos evitarlo, es tanta la fuerza, que la palabra hace lo posible por estar ante los ojos de sus lectores y provocar.

Guatemala no es ninguna excepción en Latinoamérica, el dolor, el horror y la convulsión de nuestra identidad es una constante que nos atraviesa el continente y nos hace ser esa patria gigante, dulce, furiosa y herida. Sin embargo, a pesar de tantos dramas, en Latinoamérica existen países que han logrado crear estructuras que sostengan su arte, en las cuales pueden apoyarse. Guatemala no es uno de esos países, esta lejos de serlo, no se siquiera si sea una posibilidad futura, pienso más en la imposibilidad. Sin embargo esta carencia es un elemento sumamente inquietante cuando nos damos cuenta de que tal ausencia de colchón gubernamental, institucional, etc., ante un público que consume libros, pasa casi desapercibida.

Recién se inauguró la Feria internacional del libro, si usted tiene planeado visitarla mire a su alrededor y dese cuenta de que, aún sin apoyo económico de ningún tipo, existen estructuras que sostienen la producción editorial. De nuevo, esto significa que la fuerza de lo que habita en este país es tanta que busca maneras de sostenerse para que su arte sea evidente.

Pienso en la tarea tan constante y ardua que durante más de 20 años ha realizado Raúl Figueroa Sarti, quien ha logrado tener uno de los catálogos más sólidos y variados del país bajo el sello de F&G Editores. Pienso en FLACSO, en la gran cantidad de verdad que ha sabido guardar en publicaciones que son elementales para entendernos, para conocernos a través de la historia y sus consecuencias. Pienso en La Valiente, ese movimiento en el que se confabulan muchas editoriales independientes con propuestas llenas de libertad, y que juntas conforman un enjambre, una estructura, un espacio en donde ser posibles. Pienso en el trabajo titánico de la Editorial Cultura, que desde el gobierno padece exactamente de las mismas carencias que los que están fuera de él, pienso en su presupuesto miserable contrapuesto a la producción monumental que a través de su editor, Francisco Morales Santos, se planta también como una de las más vigorosas.

Siempre que pienso en esto me remito a esa canción, que más bien es un manifiesto, de Bohemia Suburbana, “El grito”, específicamente a la parte que dice “si nos falta un colchón, nos amaremos en el suelo. Y qué”. Guatemala es de esos países que no tienen colchón, pero que consuma el acto del amor sobre cualquier superficie, por más hostil que esta parezca.

Yo dirijo una editorial junto a mi compañero de vida, Luis Méndez Salinas. Llevamos casi cinco años en esto, no ha sido nada fácil, pero no voy a culpar a mi país por no darme apoyo para imprimir libros. No es justo, mi país está enfermo, ha sido cruelmente golpeado, mi país es un territorio herido, es una esperanza rota, es un deseo. Yo le ofrendo a mi país la palabra que hemos logrado traer al mundo tangible a través de los libros, como en un ritual en el que este inmenso cuerpo enfermo se enfrenta a su delirio, a su arte, a su literatura, a su verdad.

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About Author

Carmen Lucía Alvarado

Poeta y editora. Fue miembro de los grupo Ritual y Metáfora con quiénes fue parte de la organización del Festival internacional de poesía de Quetzaltenango. Coordinó los espacios de discusión y diálogo Poesía para armar y Desarmable en el Centro Cultural de España en Guatemala. Fue subdirectora de la revista electrónica Luna Park y actualmente dirige el proyecto Catafixia Editorial. Coordinadora de la antología crítica El futuro empezó ayer, apuesta por las nuevas escrituras de Guatemala (Unesco-Catafixia Editorial). Publicó los libros de poesía Imagen y semejanza (2010) y Poetas astronautas (2012).

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