Sin comprensión para los malos

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Para provocar, pero sobre todo para seguir en el intento de comprender los actos enormes que se producen aquí y allá, es conveniente pensar estas palabras de Maati Kabbal y asumirlas como objetivo:

“Distanciarse de los sentimientos de odio y contraodio, de la dicotomía entre el bien y el mal, generadores de amalgamas y reducciones, comprender la lógica y la estética del letal juego especular entre el “yo” y el “otro”, interrogar a la globalidad de la violencia consustancial a nuestro mundo caído en desgracia…”.

Mucho se ha dicho sobre los efectos nocivos de la exposición a los medios. Por ejemplo, se dice que ver tanta violencia predispone a utilizarla. Aunque hay estudios sugerentes al respecto, siempre queda la duda de que la violencia extendida que vemos en ciertos lugares (como en un país periférico como el nuestro, pero también lo que sucede en los países del centro, y en los encontronazos de sus relaciones asimétricas) está vinculado con otros aspectos más fundamentales: adquisición de recursos o ejercicio de poder. Relaciones sociales, vaya.

Pese a ello, existen efectos significativos de la exposición a medios, como reforzar la banalización de la violencia y la muerte, así como generar un pensamiento fácil, dicotómico y colocar a los buenos y a los malos enlugares claramente separables de un espacio (social) vacío. Alimentando reacciones puramente emocionales (instantáneas y pasajeras) que impiden pensar lo que efectivamente sucede.

Baudrillard habla del espectáculo de la violencia y de la muerte que nos son suministradas en dosis homeopáticas. Habituados por esta dosis, las vemos como espectáculo: como imágenes en el televisor o noticias y fotografías que se consumen instantáneamente, para luego pasar a otras cosas. El fútbol, por ejemplo.

Violencia y muertes que aparecen en las pantallas sin historia. Como puro suceso. Los malos son malos porque son malos. Los buenos son buenos porque son buenos.

Idealismo e ideología en acción que atribuyen lo que pasa en el mundo a la pura voluntad de los sujetos. Sin referencias al contexto y a la historia que son la clave de sentido de las acciones. Son pocas las referencias a las fuerzas socialeso los conflictos con raíces históricas y estructurales que originan los actos violentos.

Es el liberalismo representado y recreado en imágenes y, sin quererlo o pensarlo, reforzando las situaciones que condena.

Además, una sensibilidad que se forma por miles de horas de exposición a los medios y sus simplificaciones, suministra una identificación inmediata con los buenos. En las películas, cuando mueren, sus rostros se enmarcan en primer plano, mientras heroicamente salvan a otros, dicen sus últimas y conmovedoras palabras y se van con una música sublime. Siempre son atractivos (de preferencia blancos) tienen familia a la que dejan y que les llorará.

En cambio los malos, usualmente tienen los rostros más morenos, son menos agraciadosy no poseen rostro propio. Pertenecen a los grupos de los malos (fueron comunistas ayer, hoy son terroristas. Mejor que mejor, si árabes, o más provincianamente, mareros) No tienen historia ni familia que les llore. Su única motivación es la de hacer daño y matar a los buenos. No hay que explicarlos. Sus imágenes son su propia explicación.

Estos efectos son acumulativos y se trasladan a los juicios que hacemos más allá de comentar las películas.

La consecuencia: sabemos “instintivamente”por quien sentir compasión y a quién condenar. Sabemos quiénes son los buenos y quiénes los malos. No se necesita explicación. Se necesita un eslogan, una imagen y “colgarla en el muro”. La identificación nos une en una causa y nos hace estar del lado correcto. Sin mayor esfuerzo.

La condena también es inmediata: por supuesto, ya se ha formado previamente y solo necesita confirmación. Nos ahorra tener qué pensar y dar explicaciones.

Pese a ello, la violencia es más compleja que el juego de identificaciones y contraidentificaciones. Lo que demanda comprenderla, que es ir más allá de las imágenes reproducidas miles de veces sobre los buenos y malos. Se necesita poner los hechos en relación: las relaciones sociales complejas que les produjeron, las reacciones que producen, las palabras que motivan, las consecuencias que generan.La violencia no es una práctica de “locos” o “inhumanos”. Hay razones también allí, aunque nos disgusten profundamente y las rechacemos por completo.

Por supuesto que hay que hacerse responsable de la violencia y sus víctimas. Pero el juicio no puede hacerse de forma abstracta y acrítica. Sino comprendiendo cómo es que puede llegar a suceder. Apelando a la complejidad y la tragedia que también se encuentra en todas sus figuras y que les da sentido, puesto que cada sujeto es el nudo de múltiples procesos sociales.

Mientras, el mundo sigue sin comprender a los malos…y los termina por reproducir.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

6 comentarios

  1. Lo malo te causa dolor, lo bueno vida…. pero para eso necesitamos realizar juicios, algunos son sencillos, otros mas complejos, por ejemplo:
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    Quemarse con agua hirviendo: aprendemos que es malo tocar agua demasiado caliente, porque nos quema la piel…pero no juzgamos el agua, sino la “sensación” que en determinada circunstancia nos produce… (ejemplo sencillo)..
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    Este es mas complejo y paso en Guatemala: en una protesta, un grupo de soldados armados, una turba de al menos unas 500 personas quemado camiones y amenazando con matarlos… la turba se acerca lanzandoles todo tipo de objetos, la turba esta armada con machetes y gasolina, y sigue amenazando… ya estan cerca… la pregunta del millón, ellos quieren matarme, -les disparo para defender mi vida- o -dejo que me maten “por ser políticamente correcto”-… El soldado disparo… -ya lo sabemos-… y mato para defender su mas grande bien -su propia vida-… Bueno o Malo… difícil porque hay muertos…-y nadie es bueno sino es mártir- dicen algunos… quien hizo el bien, el que se defendió o el que estaba atacando…. sera bueno intentar matar a un ser humano (mejor si es chafa)…y es malo que este se defienda (peor si es chafa)… si sabemos que es lo malo y lo bueno.. sabemos quien es el bueno y quien es el malo… en este caso, los malos son los que atentaron contra una vida… el bueno, defendió su vida (es su derecho)… las consecuencias no son agradables… pero lo malo y lo bueno necesita mucha honradez, aunque algunas veces no nos guste la verdad…
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    Existen mas ejemplos… pero lo mejor es ser justos y juzgar a todos por igual y con la verdad… y que esa prevalezca, aunque no guste…

    • Mariano González
      Mariano González on

      Juzgar me parece muy “jurídico”. Prefiero, en el orden humano más pedestre que nos movemos, comprender y hacernos responsables.

      • -Juzgar- sacándolo del tema jurídico, es mas que todo el razonamiento que nos lleva a identificar lo bueno y lo malo.. o talvez debi poner el -juicio- o -razonamiento- que construye el conocimiento que nos lleva a las identidades buenas o malas…(moral y transgresión)
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        En base al conocimiento contruimos nuestra moral, que en cuasi perfectas condiciones, todos los humanos por naturaleza o por conocimiento compartido (costumbres) debemos de ser capaces de identificar lo bueno… en otras palabras ser moral es ser bueno… y todo lo que trasgrede es malo…
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        Si entedemos (se me ocurre) que la moral es toda esa colección de costumbres de una sociedad y que para que esas costumbres sean aceptadas tienen que crear el mayor bien posible… pero para crear el mayor bien posible la moral solo debe de actuar en la -realidad-, por medios reales… no se puede tener una moralidad mística (religiosa), porque de ella no se puede emitir razonamientos (solo aceptar disposiciones)… o sea una moralidad sobre una creencia/mistica, no funciona para todos los seres humanos que “viven en la realidad”… una moralidad mística no podría existir, o si fuera posible, seria todo lo contrario a la idea moral (inmoral)… o sea causaría el mayor mal posible (muerte), y seria impuesta, mas no aceptada (se me ocurre también sera por esto que los fundamentalismos solo causan muerte)… Siento que la moralidad mística es algo inmoral (en el sentido correcto de lo moral) porque causa ambigüedad sobre lo bueno y lo malo… Tiene que ser epistemico, porque el conocimiento lo vamos creando y validando, no se nace con conocimiento… lastimosamente no somos instintivos,..todo lo tenemos que aprender hasta lo bueno y lo malo… pero existe el sistema infalible para aprender lo bueno y lo malo y es: si siente dolor (emocional o fisico) eso es malo…si siente satisfacción es bueno…()…

  2. Gabriela Miranda on

    me encanta. Yo creo que la división de los hecho o de la pugna histórica entre bien y mal implica necesariamente una despolitización del asunto. La división entre bien y mal es moral, aprendida desde el cristianismo. La moralidad entonces no es lugar de análisis ni lugar epistémico, porque conoce el final desde el principio

    • Lastimosamente si es epistemico, porque NO se nace con conocimiento… tienes que aprender y al aprender tienes que evaluar ese conocimiento… no hay pierde… pero si lo colocas en términos místicos y mas del cristianismo -si se conoce el final-… o sea !pecador te iras al infierno!.. ahi si le puede decir que no es epistemología… pero eso resulta una “imposición” y es contraria la naturaleza del ser humano…que es epistemico por naturaleza… (sera por eso que todos somos pecadores)… talvez ya describi, pero no se puede colocar algo místico a dirigir la vida de las personas (algo fuera de la moral o inmoral)…todo eso resulta desastroso.. su opinion mas obedece a algo conocido como los “místicos del musculo”…

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