Sin selfies, sin banderas, sin himno: la marcha por el agua

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Hay protestas y protestas. Sin pretender ofrecer un criterio normativo respecto a cuál sería mejor, más legítima, etc., sí se pueden apreciar diferencias significativas entre distintas protestas y marchas. Diferencias que provienen de aspectos de fondo sobre las que cada una se realiza.

Por ejemplo, si se comparan las protestas del año pasado, provocadas por la indignación respecto a la corrupción de vicepresidenta, presidente y compañía, respecto a la marcha por el agua que recién culminó en ciudad capital, se advierten que hay diferencias notorias en la forma y en detalles que les caracterizaron y que evidencia diferencias de fondo.

Evidentemente, son procesos y luchas más complejos que lo que se representa en los medios de comunicación. No son homogéneos. En las protestas del año pasado pudo existir cierta manipulación, pero también existió legítima indignación. Participaron principalmente sectores urbanos de clase media (o sobre ellos hubo mayor interés), pero también existieron marchas y protestas en distintos puntos del país. Hubo presencia de otros colectivos, desde HIJOS hasta presencia de resistentes de La Puya. Estudiantes universitarios, amas de casa, empresarios, etc.

Hubo elementos lúdicos, pero también reclamos de fondo que se fueron articulando sobre todo al final, previo a las elecciones y que ya no pudieron prender como fuerza social.

En la marcha por el agua, también hubo elementos distintos. Acuerdos y desacuerdos que se evidenciaron en posturas divergentes. Por ejemplo, en la negativa de algunos de culminar en el congreso o en la plaza central porque el objetivo no es tanto la ley del agua, sino de presionar para que se persiga el delito de desvío de ríos que afecta a las comunidades.

Los sujetos, los reclamos, los dolores y las propuestas son distintas. Pero hay algunos detalles en las formas de realización de las marchas que son significativos.

La marcha por el agua contó con la participación de personas que dejaron su trabajo campesino por varios días y no solo el descanso necesario de un sábado por la tarde.

En las protestas del año pasado, hubo un elemento lúdico bastante importante (que tuvo el atractivo de convocar a muchos), que se evidenció en los carteles, los cantos y las selfies. En la marcha por el agua no. Los selfies fueron menos importantes, los carteles ligados a un problema concreto e inmediatamente vital como el agua.

En las protestas del año pasado también se hizo gala de la apelación a la comunidad imaginaria como conceptualiza Benedict a las naciones y que se evidenció en la profusión de banderas y el canto del himno en las distintas manifestaciones de La Plaza. En la marcha por el agua apenas si se vieron banderas (no estuvieron del todo excluidas) y tampoco hubo himno. Hubo música de protestas y otros elementos simbólicos.

Estos detalles que hablan de la forma de la manifestación también nos hablan de los sujetos y procesos de la manifestación. Capas medias urbanas por un lado y sectores campesinos y localizables territorialmente por el otro.

La pregunta que queda por hacer es, ¿cómo articulamos ambos procesos y movemos los cimientos de esta sociedad?

 

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

1 comentario

  1. César Antonio Estrada on

    Y también sin “bubuzelas” (¿o “vuvuzelas”?) que lo mismo las toca un miembro de la Fundación POR el terrorismo, un diputado o un admirador del Cacif que una persona consciente y decente, y que no expresan absolutamente nada, sólo hacen ruido e impiden la comunicación de ideas y demandas.
    Esta marcha por el agua fue memorable, sustanciosa y con mucho sentido personal, social y político. Las mujeres, hombres y niños del área rural y de los pueblos originarios que esforzadamente la realizaron fueron un serio llamado de atención para la ambigua e indolente población urbana.

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