Situación política de Venezuela y análisis geopolítico de América Latina

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El pasado cuatro de marzo del año en curso, la Fundación para la Juventud SODEJU-FUNDAJU, la Escuela de Ciencia Política de la USAC y la embajada de Venezuela en Guatemala organizaron con el apoyo de la agrupación estudiantil Acción Crítica de la Escuela de Ciencia Política, la Escuela de Historia y la Escuela de Trabajo Social, la conferencia: “Situación política de Venezuela y análisis geopolítico de América Latina” dictada por la abogada internacionalista, la Dra. Yarisma Pérez Aparicio; con el propósito de que ilustrara la situación política desde los años de gobierno de Hugo Chávez hasta los de Nicolás Maduro.

Acción Crítica me designó para representar a la agrupación en la mesa de discusión junto a la embajadora de Venezuela en Guatemala, la directora de la Escuela de Historia de la USAC, el director de FUNDAJU y la expositora del tema central. En una posición reflexiva y crítica expuse generalidades de mi visión sobre el caso venezolano, por ser un tema de interés regional e internacional; a continuación comparto mi discurso de ese día sobre el desenlace de la situación política en Venezuela desde los años de Hugo Chávez y su impacto geopolítico en América Latina.

Buenas noches, Sra. Embajadora Dra. Alicia Salcedo, Dra. Artemis Torres directora de la Escuela de Historia de la USAC, Dra. Yarisma Pérez expositora invitada, Lic. Victor Gudiel director de FUNDAJU, compañeros y público en general. Tengo el honor de representar al grupo estudiantil Acción Crítica de esta Escuela de Ciencia Política. Quisiera recordar esta noche en la que vamos hablar de sediciones y campañas culturales con propósitos golpistas a los presidentes derrocados Jacobo Arbenz y Salvador Allende, cuyas experiencias nos pueden ayudar a comprender lo que vive hoy Venezuela.13

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Quiero abordar brevemente y a manera de introducción tres aspectos.

El primer aspecto es sobre el avasallamiento en contra del gobierno democráticamente electo que lidera Nicolás Maduro, que sin duda es auspiciado por los sectores más autoritarios y conservadores de las elites venezolanas, quienes han acaparado la distribución y consumo de los principales productos de subsistencia con la finalidad de crear caos y desabastecimiento. Han sido varias las bodegas que ha encontrado el gobierno venezolano con productos que el sector empresarial más radical ha sacado de la circulación del mercado. Es decir, han bajado la oferta al límite siempre procurando mantener ganancias, aunque sean mínimas, porque paralelamente el propósito real es desabastecer los centros de venta.

El segundo aspecto lo quiero concentrar en una crítica constructiva al proyecto venezolano porque sería ser injustos con todos los que soñaron con el desarrollo en conjunto de América Latina no hacer una autocrítica desde los ojos latinoamericanos, de la patria grande. La inestable situación política es también producto de la personalización del proyecto político y económico de Venezuela. Los grandes avances sociales y económicos, y el fortalecimiento del sistema de elección venezolano no dependió única y exclusivamente de Chávez, ¿o acaso no hay ministros, asesores, alcaldes, diputados y trabajadores de las instituciones del Estado?, ¿acaso la viabilidad y ejecución del proyecto venezolano no depende más allá del presidente?, ¿acaso solo Hugo Chávez sacó de la pobreza a millones de personas? Se tiende a invisibilizar al resto de líderes, quienes están en la capacidad de seguir profundizando el proyecto venezolano con renovadas estrategias y puntos de acción. Y esa invisibilización pone en riesgo la continuidad del proyecto porque cuando ha muerto el líder muchas veces ha muerto el proyecto.

El período de gobierno de Hugo Chávez no tenía que terminar con su muerte, tenía que terminar con la sucesión del poder central de gobierno a otra persona que fuera a continuar con el proyecto. Las reiteradas reelecciones aunque sean democráticas son un impedimento para la delegación de poder en la ejecución de un proyecto de largo alcance, genera inexperiencia en los sucesores y concentra el poder en un líder o caudillo. Pero este error no inició ni terminó con Hugo Chávez, es un error común y repetitivo en la historia de la mayoría de gobiernos con políticas e ideas de izquierda, que se tiene que combatir para que perdure en el tiempo el ambicioso proyecto del “socialismo del siglo XXI”.

El tercer aspecto es no olvidar que una de las mejores cosas que nos ha dejado esta era en Sudamérica de Lula, Chávez, Lugo, Néstor, Cristina, Bachelet, Correa, Mujica, Evo; a toda América Latina fue evidenciar que la voluntad política para lograr una integración regional es posible. Pero los retos de profundizar la integración política y económica no se debe, quedar únicamente en Sudamérica, sería un error olvidarse y excluir a Centroamérica, porque su riqueza y su importancia geoestratégica siguen vigentes hasta  el día de hoy. Como dijo Simón Bolivar: “Los Estados del istmo de Panamá hasta Guatemala formarán quizás una asociación. Esta magnífica posición entre los dos grandes mares, podrá ser con el tiempo el emporio del universo. Sus canales acortarán las distancias del mundo: estrecharán los lazos comerciales de Europa, América y Asia; traerán a tan feliz región los tributos de las cuatro partes del globo. ¡Acaso sólo allí podrá fijarse algún día la capital de la tierra! Como pretendió Constantino que fuese Bizancio la del antiguo hemisferio”. Por tanto, los grandes retos de la integración regional de Sudamérica no se pueden quedar en Sudamérica, tenemos que ser los centroamericanos actores participes y profundos de retos económicos, políticos y sociales. Siempre desde las diferencias, siempre desde la diferenciación cultural.

A manera de conclusión, me atrevo a decir que a pesar de la inestabilidad actual, el proyecto sigue siendo popular y respaldado por la mayoría. Por tanto, para que la derecha venezolana gane en elecciones tiene que reducir sus relaciones con Estados Unidos y sus tácticas de shock/terror, a la vez que opten por un discurso más moderado que genere simpatía con los grupos de izquierda que han dejado de apoyar relativamente a la facción oficialista. Es decir, una derecha que comprenda que la gente ha optado por el proyecto del socialismo del siglo XXI y se tienen que adaptar, aunque con sus propias políticas pero siempre respetando la línea del proyecto que tiene profundamente una visión regional. En pocas palabras, una renovación de las élites que pase por la democratización de sus sectores más autoritarios.

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About Author

Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

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