Sobre la República y el Populismo

3

Por Luis Guillermo Velásquez Pérez

Los rasgos o características del populismo latinoamericano se concentran en la conducta reformista de su programa de gobierno, un discurso anti-élite nunca concretado por medio de acciones que hayan tenido el objetivo de desplazar a sus integrantes de su posición de clase, el liderazgo caudillesco, la evocación a líderes de las élites de pensamiento liberal como su origen en común y el incondicional respaldo electoral de los estratos medios. Es decir que el populismo está lejos de cumplir la frase: “El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica”. El populismo es una forma de hacer política que históricamente ha sido apoyada por los estratos medios y de ahí han surgido la mayoría de sus líderes que después han gobernado. La cultura política latinoamericana se compone de una profunda admiración a los “hombres fuertes”. El autoritarismo y el conservadurismo en las relaciones familiares y sociales, en los sistemas de partidos, en los sistemas electorales y en las instituciones del Estado han sido una constante que no ha permitido una mayor democratización.

El populismo ha sido abordado para descalificar al oponente político y no como un problema de nuestra cultura política. La tecnología en todo caso puede aumentar el populismo porque su sobrevivencia no depende del medio en el que se transmite la política sino en la forma de hacerla. En Guatemala ha sido la desideologización de los partidos y de las personas la que ha concretado una dicotomía entre una estructura programática y el ejecutivo, entre los electores y sus representantes/diputados y entre las bases y la dirigencia de los partidos. Forjando así, un mercado electoral en donde las redes clientelares determinan la oferta (los candidatos) y el comportamiento electoral (en la lógica del “menos peor”) determina el partido y el candidato por el cual se votará. No se vota por estructuras programáticas, se compra con el voto el producto mejor posicionado y publicitado en los medios de comunicación social. El debate de izquierdas y derechas es necesario, toda vez lo reconozcamos como una fuente democrática que logre consensos y respete disensos.

Difiero con Gloria Álvarez cuando propone a la República como la solución a nuestra cultura política, por ser, en sus palabras: “La que realmente garantiza la institucionalidad del Estado”. Primero porque la República es una forma de gobierno, no de hacer política. En esa lógica, la solución al populismo está en la institucionalización de nuestro sistema de partidos políticos y sus procesos de toma de decisión, su democracia interna, sus prácticas administrativas, la elaboración de estructuras programáticas e ideológicas y una competencia electoral en igualdad de condiciones. Y segundo porque la refundación del Estado guatemalteco tiene que pasar por cuestionar el modelo republicano de gobierno en las distintas tribunas políticas y académicas.

La República se ha caracterizado por homogenizar diferencias culturales fuertes, imponiendo un modelo único de participación y representación. Este modelo de Estado pensado en Occidente ha sido un relativo y/o verdadero éxito en países especialmente europeos en los que existe una distancia mínima o una frontera cultural casi irrelevante entre los pueblos o las personas que conforman uno. Sin embargo, en países que son diversos étnica y culturalmente como los latinoamericanos, la homogenización ha sido una barrera para la convivencia entre los pueblos y su desarrollo integral dentro del Estado. Hay que visualizar a este modelo de Estado como una herencia predominante de Occidente en América, como sucedió con muchas expresiones culturales que terminaron en mestizaje, como la visión del mundo y la forma de administrar y operar los asuntos públicos. Especialmente porque posterior a la independencia, la élite de los Estados latinoamericanos se conformó en gran parte por criollos (hay que recordar que la independencia en América latina fue de la clase criolla respecto a la Corona). Quienes indudablemente comenzaron a construir los Estados latinoamericanos bajo la influencia y conociendo la nueva experiencia republicana que había surgido con la Revolución Francesa. Por su mismo proceso de vida querían hacer de América latina una extensión de Europa, con sus costumbres, tradiciones, visiones, etc.

Bolivia es un ejemplo de pensar y ejecutar un nuevo modelo de Estado, su refundación en el año 2009 consistió en alejarse de la pasiva República que tiene como eje de operatividad democrática mantener las cosas en paz aunque eso signifique renunciar a la participación constante y directa. La gran evolución del modelo republicano ha sido hacia la especialización de la representación en las cámaras legislativas (Repúblicas parlamentarias) y no en la especialización de la participación como lo busca el Estado plurinacional boliviano en las unidades territoriales o comunitarias en las que están agrupados los distintos grupos étnicos. La total dependencia a la representación política (dejarla navegar en su crisis sin apelar a los mecanismos de participación) también es una causa del fortalecimiento del populismo en Latinoamérica que la República no regula. La propuesta no es eliminar la República junto al Populismo, pero sí es una propuesta encaminada a eliminar lo segundo y cuestionar la primera.

Share.

About Author

Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

3 comentarios

  1. La verdad no se entiende lo que quieres decir, propones contradicciones. La lógica de que la República no es politica no es valido, es porque tienes que saber que cuando se habla de república es un planteamiento sobre un “sistema político” de gobierno donde se reconoce como fin máximo el “imperio de la ley”… es simple un pais con justicia… pero en Guatemala no funciona así.. las reglas no estan diseñadas para que funcionen como una republica, funcionan mas como la ley del “interes social” o populismo.. Bolivia puedes ser mas claro, porque segun la onu la desigualdad en Bolivia a crecido… cuando la republica promueve precisamente eso todos igualitos para que rija el imperio de la ley, entonces en un pais republicano la igualdad es la base de su politica, bajo reglas republicanas las brechas de desigualdad tienden a reducirse, pero propones algo que es lo contrario, bueno ahi esta bolivia dices…. la verdad no entiendo tu punto es contradictorio, lo vuelvo a mencionar…

    • Luis Guillermo Velásquez Pérez
      Luis Guillermo Velásquez Pérez on

      La República es una forma de gobierno, es política pero no es una forma de hacer política es un sistema político en la que internamente se generan relaciones sociales, políticas, económicas, etc. Habría que comenzar a evaluar a Bolivia con los datos de este año, porque los datos sobre desigualdad se publican en X año pero corresponden a años anteriores. Además, es un proceso y hay que entenderlo así, porque ni siquiera llevan 5 años con esta nueva forma de gobierno. El tiempo irá demostrando si es funcional o no. La ciudadanía activa puede combatir el populismo pero dicha ciudadanía se empodera a través de la educación, el cambio del sistema de partidos, etc. La República en latinoamérica y el mundo se ha desarrollado especializando la representación, no la participación. Por eso hay que cuestionarla y por eso no combate el populismo. Las bolsas solidarias y ese tipo de estrategias son políticas públicas, lejos de ser privilegios son intentos para reducir la desigualdad.

  2. Respecto a lo ultimo que dices que la republica no regula el populismo, moralmente NO, PERO si empodera a las personas para no caer en la trampa, porque la solucion esta en otorgar los derechos, como libertad, propiedad, la vida y hacerlos validos… todos otorgados “individualmente”, sin priveligios para razas, grupos, sectas.. igualdad ante la ley… porque no podrian ofrecer un beneficio tan fácilmente, si es un sistema justo, NO se podría ofrecer bolsas solidarias para X grupo, secta, raza se lo tendrían que dar a todos, por justicia, (igualdad ante la ley) y eso no es buen negocio para los populistas… lo mismo pasaría con los temas empresariales… no podría existir una excepción de impuestos sin eximir a todos… tendriamos una verdadera democracia limitada a su papel de voz y decisión del pueblo (democracia limitada y no superior a la ley), no esta dictadura democrática que tenemos que todo pasa en nombre del interés social o bien común y esa es la ley..

Leave A Reply