Soda Stereo, primer album, 1984

0

Algo anda mal, mal

Juguetón, ese podría ser un adjetivo para calificar al primer álbum de Soda Stereo. No obstante es el juego que acompaña una experiencia de desasosiego juvenil. Suele ser común en estas primeras canciones escuchar el trasfondo de una fiesta, de un bullicio: jóvenes gritando, saltando, haciendo muecas. Este sería así en Te hacen falta vitaminas, uno de los primeros videoclips de la banda a mediados de 1984. En el vídeo la primera imagen es la cara de Cerati cambiando de color, encerrada en dos cuadrados giratorios que, a su vez, vibran. Como sería usual en su posterior producción visual, el cambio de escena lo realizan al unísono del riff de la guitarra con el bajo y la batería. Con el cambio de riff abren los tres integrantes una puerta en un cuarto ambientado como en el lejano oeste norteamericano, con ruedas de carretas apoyadas sobre la pared y heno en el suelo. A un lado, la batería, el bajo y la guitarra tiradas. Zeta y Charly entran mostrándose perdidos, desorientados. Cerati ya está adentro. Tal vez esta sea la única imagen que brinde el nexo con la desazón que evidencia la canción en su conjunto, algo para nada festivo:

 

Por más que tengan los volúmenes al taco
exprimiendo tus membranas
saltando como una rana.
Por más que intentes esquivarlo en algún vuelo
hay algo que te raya
algo anda mal, mal,
algo falla.

 

En los estribillos el cantante le habla al joven que escucha y baila la música en la Buenos Aires de 1984. El punto de partida es que «algo anda mal, mal, algo falla». El volumen es colocado como sinónimo de aislamiento y el salto «como una rana» es un movimiento frenético que no alcanza solución dentro de la canción. La generación de Cerati había experimentado su adolescencia en plena dictadura y su paso a jóvenes universitarios coincidió precisamente con la Guerra de las Malvinas en 1982, las elecciones de 1983 y el gobierno de Alfonsín en 1984. Cerati, Zeta y Charly vivieron un periodo que iniciaba procesos judiciales contra militantes guerrilleros y militares, así como se abría el proceso de recopilación de la memoria histórica. El informe se titulaba Nunca más, también de 1984. Las canciones del primer álbum a primera vista parecen evadir la denuncia política o el posicionamiento en la lucha. Pero observando y escuchando de manera más atenta podemos encontrar, tanto en sus canciones como videoclips, rupturas  rítmicas y estribillos que nos señalan una experiencia.

 

El régimen se acabó

Los antros oscuros en ciudades de Irlanda, Inglaterra, Estados Unidos de esos años fueron espacios de refugio. En bandas como The Cure era común la crítica a la normalidad burguesa, al desbordamiento de la imagen de lo que debía ser un trabajador, un hombre, una relación amorosa, la soledad. El antro era un lugar de consumo, de reunión de jóvenes, de apertura de temporalidades fugaces donde se buscaba concentrar una experiencia alternativa al camino del trabajador profesional. El licor y la droga podían ser parte de esa crítica al control de las horas vitales como tiempo de inversión para el dinero. Contradictoriamente los antros son centros de consumo e intercambio, siendo el dinero importante para acceder a relaciones entremezcladas con la posición de clase. Las bandas de clase media podían optar por esta doble vida juvenil. Por un lado el tiempo del cumplimiento de los deberes frente a los padres, siendo la profesión y el trabajo, lo que dé dinero, algo central, en el otro sentido, la música como eje que guía y conduce a través de las sombras de la sociedad burguesa en reedificación. No es casualidad que fueran estudiantes de diseño: la creatividad encauzada al mercado.

El punto de partida es la disociación entre la carrera profesional y la música, la creación estética. Tan perseguida por mucho tiempo, Estados Unidos llevaba más de tres décadas convirtiendo las figuras rebeldes en motores de la música de consumo. Ahora bien, el fenómeno de las bandas de clase media latinoamericanas debe ser estudiado en sus características sociológicas y estéticas específicas. En el caso de Soda Stereo, la música no debía disociarse del cuerpo como construcción estética, antes bien debía incorporarse como trasgresión en el maquillaje, la ropa rota, los peinados altos y las sombras en los ojos. Soda Stereo heredó esta estética y la formuló en las propias condiciones de la Argentina de la Posguerra. La canción y video Dietético, también de 1984, es una amalgama de esta condición. El videoclip combina las escenas oscuras de un antro con jóvenes bailando, un apartamento moderno con habitantes en bata y una carretera donde conducen a una rubia de clase alta. El movimiento conceptual de este video solo se hace crítico si logra entender las escenas como momentos de una experiencia referida, rebasando el aparente deshilado de las escenas.

Similar a Te hacen falta vitaminas, los tres integrantes de la banda hacen muecas a la cámara. Sin embargo juegan con imágenes sin aparente conexión con su propia actividad, en este caso el canto y la mueca. De espaldas, escondiendo los senos y la cara, una mujer está cubierta solamente por un bikini. Tras una ventana una silueta femenina danza mientras los músicos  observan al cielo con gafas oscuras en plena noche. La sensualidad se muestra dentro de figuras pequeñoburguesas: una habitación en un apartamento, el balcón con puerta de vidrio deslizante, un edificio habitacional, un sauna húmedo, una piscina. En la mesa de una cocina con azulejos Charly toma un café y le agrega unas pastillas, en la sintonía de la falta de vitaminas. Estas experiencias están relacionadas en la mayoría de las canciones del álbum de 1984: el baile en el antro, los lugares de habitación familiar, las pastillas-vitaminas-licuados ingeridos por los jóvenes, las mujeres como sensualidad en bikini y moda de clase alta, hombres en bata frente a una puerta con persianas americanas. El punto en común es la alegría que se siente desde las posibilidades del consumo:

 

Dietético, dietético.
Somos un conjunto dietético
mejoramos un mensaje genético.
Sacude tu cuerpo libre, ¡he!
Consume que no hay peligro, peligro

 

Dietético es una carta de presentación de lo que en ese momento se consideraba a sí mismo Soda Stereo como proyecto. El llamado al cuerpo y al baile va de la mano con la emergencia de una sociedad de consumo posdictatorial. El cuerpo es pensado como algo «libre» y se exhorta a vivir el momento, a consumir ya que «no hay peligro». Musicalmente la parte más interesante de la canción es el caos introducido por la guitarra de Cerati. Después del solo, hacia la mitad de la canción, Cerati toca un acorde al unísono de la batería y en el marco de la estructura rítmica del bajo. En un momento esta armonía empieza a romperse como si la guitarra quisiera emanciparse de los tiempos del conjunto e, incluso, de la canción misma. Da una impresión de ruptura con el juego y se introduce un segundo momento del tema, también reflejado con el video: una rubia seria recibe una bebida en un bar, con el cambio de escenas la gente desaparece y se encuentra sola. En otro momento aparece en un carro descapotable en una carretera, conducida por un chofer de sombrero negro con franja blanca. Desconectadas de las primeras estrofas de Dietético, el final de la canción hace una referencia política:

 

¡El régimen se acabo, se acabo!
¡El régimen se acabo, se acabo!
¡El régimen se acabo, se acabo!
¡El régimen se acabo, se acabo!

¡El régimen se acabo, se acabo!

En Dietético y Te hacen falta vitaminas está surgiendo una generación que, en un primer momento, tendrá un romance con las fuerzas mercantiles del consumo. Se diluye por estas mismas fuerzas la cárcel de la moral militar y católica abriéndose paso un nuevo lugar de encuentro de las juventudes de inicios de los ochentas. Aún así este álbum contiene ya el presentimiento que el germen de la destrucción y el aislamiento, la fatiga y el sinsentido está presente, moviéndose, desde esa corriente que se percibe como liberadora. Adentro, muy adentro, en la propia habitación de la familia pequeñoburguesa, el peligro del pasado está latente. La fuerza destructora está literalmente a la par de la cama. Así lo plantea la canción Un misil en mi placard:

 

Refugiados sobre el diván, buscándonos.
Agitados por nuestras formas, buscándonos.
Algo ocurrió, una extraña sensación, un presentimiento.
Tuve que dejar de hacer el amor en el momento
fui en busca de un abrigo, hacia frío.
Encendí un cigarrillo,

tenía miedo y ahí lo vi:

un misil en mi placard, en mi placard,
un modelo para armar, pero nunca para desarmar.

A finales de 1984 finalmente Soda Stereo presentaría públicamente su disco homónimo en Pumper Nic, un restaurante de hamburguesas de capital argentino. A los pocos meses McDonalds y Burger King abrieron sucursales, desplazando poco a poco a Pumper Nic hasta hacerlo desaparecer en 1995. Como Pumper Nic, muchas industrias y servicios argentinos fueron destruidos por las políticas de libre mercado iniciadas en 1984 y acentuadas a partir de 1989. El misil en el placard de la sociedad argentina no sería Videla, ese viejo con uniforme militar y bigote patriarcal. Más bien fue un hijo de la Argentina del Jet Set, Carlos Menem, aquel que llevaría a la catástrofe a una sociedad que hizo de la venta de su capital constante y sus mercados internos un botín elitista subordinado al Fondo Monetario Internacional. Algo anda mal, mal, algo falla, diría la banda de estudiantes de diseño. Tenían razón pero por el momento solo recibían las olas internas.

Share.

About Author

Sergio Palencia

Sociólogo. Considero importante repensar la memoria histórica desde las heridas y luchas del presente, en distintos contextos. El horizonte de la esperanza, en regiones como Centroamérica y México, debe rastrearse a partir de un conocimiento crítico del pasado y su legado como lucha, aún abierta

Leave A Reply