Sueños de marketing

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Creo que fue Kafka quien dijo que el capitalismo no es solo un estado del mundo, sino también un estado del alma. Esto significa que el capitalismo no es solo la lucha de clases que se expresa, entre otras cosas, en el robo de impuestos (Aceros de Guatemala) o que el capital no tenga patria y se vaya a donde genere más ganancias (Panamá Papers, incluyendo pastores hipócritas). Es decir, es eso, pero también es más que eso.

Es también cómo nos venden las cosas y se apropian, incluso de los sueños.

Viene a cuento por un dichoso anuncio de Coca Cola. Como usualmente pasa en los anuncios de esta marca son, en un sentido técnico, muy bien hechos. Para principiar, tiene el acompañamiento de la canción Under pressure de Queen y David Bowie.

En una primera parte nos presentan escenas disfóricas. Estudiantes ante un examen, un clavadista que resbala y cae mal en el agua, una balletista que se tropieza, un futbolista al que se le aplica una falta, una quinceañera nerviosa ante su “salida” a la fiesta, una pareja (quizás madre e hija) que se pelean, un muchacho y una muchacha que están a punto de dejarse, un joven que está cocinando y que está bajo la presión de una mujer mayor y un bebé (o beba).

En eso, la coca cola. Y los pequeños relatos se corrigen: el futbolista anota el gol, la quinceañera sale sonriente, el clavadista realiza el clavado impecable, la pareja de mujeres se reconcilian y los muchachos se besan. Todo sale bien.

El mensaje es evidente: tómate una coca cola y habrá un final feliz.

Sin embargo, hay una secuencia que es menos convincente: la del joven que cocina y que “tan solo” se seca el sudor. Quizás es que, pese a las intenciones de la coca cola, no puede prever finales felices para todos. El joven se seca el sudor y quizás descansa. Pero no puede dejar de trabajar.

Porque quizás esa es la falla en los sueños del marketing. El trabajo, las luchas y las resistencias, los gestos de dignidad se prestan mal a ser soñados por el marketing. Eso es lo que podemos hacer nosotros solamente. En el cara a cara. En el acompañamiento y reconocimiento recíproco y sin marketing. En nuestras luchas y nuestra dignidad.

Por ahí fallan esos sueños de marketing.

 

 

 

 

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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