Te prometo poder

0

Todo somos responsables de nuestros actos y nadie puede responder por cada uno, sobre las decisiones tomadas durante los desafíos que se nos plantea durante la vida. En ese trayecto cada uno expone (y se expone) sus posiciones (políticas), que están amparadas en los valores y en la filosofía que asumimos ante la realidad. El desafío de la vida es mantenerse coherente entre lo que dice y lo que se hace. Ese reto inicia en la familia y más adelante adquiere otros matices al asumir la condición de ciudadano. Al aceptar un cargo de Estado, aquel desafío adquiere una dimensión muy sensible, pues el costo de las decisiones asumidas impactará sobre uno mismo y sobre miles de vidas.

Una de las expectativas más grandes durante la elección de cada Presidente que dirige el país, la constituye su equipo de trabajo. Es el llamado gabinete de ministros y secretarios que tienen la responsabilidad de ejecutar las políticas públicas, como mandato esencial constitucional. Ese precepto, en resumen, implica la garantía de asegurar para todos los habitantes, la vida, la seguridad, la justicia y la paz. Normalmente en Estados modernos, ese equipo de trabajo deriva de los mejores cuadros del partido formados para asumir tal reto.

En el de Jimmy no hubo mayor novedad, ningún nombre reconocido, de hecho se sabría luego que varios de ellos fueron objeto de largas jornadas de convencimiento y de evaluaciones exhaustivas. Como era de esperarse, al transcurrir los meses fueron cayendo ministros y viceministros por razones diversas que no vamos a aludir en esta columna. En la cartera de Salud, la llegada de Lucrecia Hernández representó para varios sectores sociales una decisión política y técnica a la vez.

Luego de pocos meses en el cargo, la nueva Ministra de Salud que llegó con suficiente preparación académica para asumir los retos técnicos, perdió, en mi opinión, la primera prueba, que no fue técnica, sino política. De manera franca, suscribir el Decreto de Gobierno 5-2016 que establecía el estado de prevención en todo el territorio nacional y que a su vez restringía las garantías constitucionales de manera riesgosa, junto a otros ministros, implicó para la Ministra agotar en un solo cartucho todo su capital político, su independencia y su dignidad. Haberse retractado de firmar tal Decreto, le hubiera valido quizá la separación del cargo, pero hoy tendría la dignidad firme y a media sociedad de su lado.

La promesa de poder suele traer consigo un alto cargo y quizá la aspiración de que   se podrá incidir en tal o cual problema nacional. Es más poderoso el que sabe cuándo negarse aunque eso signifique su exclusión, que el que prefiere seguir manteniendo su cuota de poder. El primero guarda su dignidad mientras que el segundo solo su ego.

Share.

About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

Leave A Reply