Un buen docente salmón (y un adiós)

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Es hora de decir adiós a El Salmón. Es desde aquí que me prometí escribir siempre recuperando lo que quedaba al fondo de la caja que Pandora abrió, después de permitir a todas las miserias humanas rumiar en el mundo. Quedaba la esperanza. ¿Queda aún la esperanza? ¿Pelea por quedar junto a nosotros la esperanza?

La esperanza es la voz. También es la voz. Lo que no se calla y lo que se dice bien fuerte. Esa era la intención, la corazonada bien puesta de quien nos invitó a algunos en 2013 a escribir en este río que acaudalamos muchos. Acaba de anularse la sentencia del juicio por el genocidio ixil. Pero nosotros, los que decidimos escribir en este espacio habíamos escuchado claro -¡clarísimo!- una voz que dijo “culpable”. Culpable de masacres, de sufrimientos, de muerte, de terror, de décadas de silencio.

Casi cuatro años han pasado. Vimos plazas repletas, vimos resistencias erguirse dignamente, vimos hombres indígenas y mujeres mestizas defender su hogar y sus comunidades. Presenciamos el develamiento de la corrupción enraizada en el Estado gracias a la lógica de usureros disfrazados de partidos políticos. Hemos sido testigos privilegiados de valentía y fuerza.

Ahí, en esas voces que se levantan y se rebelan a vivir en un país que se burla de la vida, ahí está lo último de mi esperanza que cuido como una velita que le toca alumbrar en un largo viaje. La mantiene viva la voz como la de ese docente de una universidad privada que se atrevió a ser coherente con la realidad que soñamos muchos.

Yo lo he visto. Lo he escuchado. He compartido con él conversaciones que me han motivado a pensar mi quehacer en esta sociedad como profesional. En silencio, le he agradecido las palabras que no me han permitido dejar de pensar que es posible la transformación profunda de las causas que nos hacen ser un país triste. Yo lo he visto. Lo he escuchado.

Para despedir El Salmón, este lugar de encuentro con mi esperanza, le digo gracias a ese docente salmón. Él, como muchos de mis profesores de aula, de libros, de trabajo, de vida, me recordó hace poco la dignidad de una acción transformadora: “Luchen por lo que creen, que nadie les arranque la voz”. Gracias, Lic. Maldonado, por ser un buen salmón. ¡Larga vida a los salmones en la cotidianeidad! ¡Eterna vida a los salmones que no callan!

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About Author

Gabriela Carrera

Siempre es difícil decir quién es una. Soy la más pequeña de tres hermanos (un abogado, un agrónomo y un cura) y soy la única mujer (que duda de las leyes, no le gusta la berenjena y su vida espiritual es un reto). Estudié Ciencias Políticas y todavía pienso que tengo pendiente estudiar la literatura y todos sus secretos. Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala diferente y esa es mi mayor motivación para escribir en El Salmón. Agradezco las muestras pequeñas de la vida que me hacen seguir creyendo en la humanidad, y por eso busco en el fondo de la Cajita de Pandora muy seguido.

1 comentario

  1. Estoy muy confundido , IMPLICA ” QUE YA NO HABRA MAS SALMON ??? “. NO creo que se “TIRE LA TOALLA “, con un medio que nos permitia analizar que la honestidad, valores humanos, etica sana y AUN pensar que la VERDADERA JUSTICIA EXISTE. . Ustedes, las personas que entraban en un analisis justo de lo que implica AMOR AL SER HUMANO, se nos va ??. En lo personal , uno de los articulos publicado en Agosto del año pasado por el Psicologo Mariano Gonzalez, titulado ” EL ARTE DE TIMAR “, me ayudo muchisismo a completar un HECHO sucedido en mi familia, y expresar mis sentimientos de lo que IMPLICA , a mi criterio lo que significa ser ” UNA PERSONA INTEGRA ” , de lo que muchos hogares Guatemaltecos NO tienen, y fue asi como la exprecion de mi actitud llego a la familia que practico el ARTE DE TIMAR, Mi intencion es y sigue siendo , el sembrar INTEGRIDAD, para cocechar lo mismo. ****Creo que el arte de pensar distinto y nadar contra la corriente, se tiene que tener MUCHA VALENTIA, ( y ustedes la TIENEN, los que escriben en el Salmon , admiro su VALENTIA ). el premio de tener VALENTIA es el no ser parte del MONTON. El SALMON esta aprendiendo mucho, y parte de ese aprendizage es no caer en un pozo en donde a los lectores nos priva de hablar de la verdad, recuerden que en la vida SIEMPRE se aprende algo nuevo , asi es la vida, hasta cuando se muere , uno APRENDE HASTA COMO MORIR. Sera un PRIVILEGIO para nosotros los lectores, el que sigan publicando EL SALMON.

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