Un padre preocupado opina por la iniciativa 5272

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La coyuntura que se presenta en septiembre de 2018 es verdaderamente compleja e interesante. La disputa entre el pacto de corruptos y la ciudadanía organizada parece entrar en un nuevo momento. Sin embargo, hay muchas otras cosas que se pueden perder de vista por la intensidad política y hoy quisiera decir unas cuantas palabras sobre la iniciativa 5272. Más que una cortina de humo, da el pulso de una sociedad grotescamente conservadora.

Soy papá y tengo dos niñas. La mayor es adolescente y la menor es una niña pequeña. Realmente ni siquiera puedo imaginar el shock, el horror, el sufrimiento que significaría que las violaran. Tampoco puedo imaginar lo que sería que, destrozadas física y emocionalmente, con todas las dificultades médicas, psicológicas, sociales y económicas tuvieran que tener un hijo producto de la violación.

No soy creyente, pero no puedo concebir que un Dios que es descrito como un Dios de bondad y amor “quisiera” que cualquier mujer, incluyendo mis hijas, pudiera pasar por ello y tener el producto de la violación. Y encima, que exista una ley como la que se promueve con la iniciativa 5272 que criminaliza a las mujeres, incluso, por pérdida o aborto espontáneo (que tienen que demostrar que no es un aborto culposo) o que impida hablar públicamente del aborto. Parece una perversa fantasía de un inquisidor medieval misógino. Pero es real.

Y en un país como Guatemala obtiene un apoyo importante promovido por el conservadurismo religioso, el oportunismo político y la ignorancia supina. Porque hay que verlo como producto de muchos factores, incluyendo la estructura machista y patriarcal de la sociedad, un cristianismo profundamente conservador, el oportunismo político de los mismos que representan el pacto de corruptos y el cinismo, la ignorancia, la indiferencia y el desconocimiento.

Científica y legalmente una iniciativa de esta naturaleza no debería prosperar y aunque no soy abogado, puedo suponer que contiene ilegalidades que la hacen sujeta a amparos y que no se haga efectiva.

El problema es que es un tema que no es únicamente científico, médico, legal y humanitario. Sino también político. La marcha de religiosos del día domingo 2 de septiembre así lo demuestra. En ella se traslapan los sectores conservadores religiosos que se oponen a cualquier cosa que suene a aborto con los políticos que promueven el pacto de corruptos. Pueden coincidir por una posición conservadora en todos los sentidos, pero también como parte de una estrategia política que aprovecha las posiciones conservadoras de un grueso sector de la sociedad guatemalteca y los trata de hacer coincidir con sus intereses espurios, en resumen, restar apoyo a la CICIG y empezar la campaña de cara a las elecciones del próximo año.

Estoy claro que una medida como esta demanda distintas acciones. Aquí tan solo señalo dos. En primer lugar, acciones legales y políticas de denuncia de parte de todos los sectores que se oponen a una iniciativa de este tipo.

En segundo lugar, un trabajo de organización y sensibilización a corto y largo plazo para discutir estos temas con argumentos científicos, médicos, legales y humanitarios (como se esbozan en un pronunciamiento que publicó APROFAM). Estoy consciente que esto no es suficiente, porque existen valores e intereses profundos que dificultan el diálogo, pero se puede llegar a un sector de la población que no es tan conservador religiosa y políticamente, con tal que se pueda adoptar una actitud de diálogo abierto, con escucha y paciencia. Lo que se debe buscar es equilibrar la correlación de fuerzas para que iniciativas de este tipo no aparezcan.

Es mucho más difícil trabajar con la población más conservadora. Hay un núcleo que no será susceptible de convencimiento, por ello es que hay que limitar su fuerza política, aumentando la población informada y denunciando las estrategias políticas que también están en juego.

Por mis hijas y una sociedad más humana.

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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