Un Serranazo democrático

0

Sofía FuentesPor Sofía Fuentes

Anteriormente había expuesto algunas de las grandes carencias en la legislación guatemalteca: una ley de aguas, una ley de desaparición forzada, o unas reformas profundas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

A pesar de eso, los diputados siempre van dos, tres pasos adelante para otras cosas. Cuando la sociedad estaba indignada ante la declaración de non grato a Iván Velásquez, el Congreso sale con el Pacto de Corruptos. Cuando la sociedad estaba de luto por la tragedia del volcán de Fuego, los diputados se apresuran a discutir el transfuguismo y la aceptación de cargos. Estamos pendientes del drama presidencial con la CICIG, y en el Congreso se empieza a discutir sobre las reformas al antejuicio y al financiamiento electoral ilícito. Más oportunistas que los buitres, estos diputados.

¡Ah! Y mientras tanto salen con iniciativas polémicas como la 5272, para la ‘protección de la vida y la familia’ o puntos resolutivos sobre el concierto de Marduk (¿para qué jocotes se pronuncian sobre eso?). Y Jimmy Morales tiene las agallas de decir que la CICIG, que Iván Velásquez, polariza el país como lo hiciera el Conflicto Armado Interno (tonto, ¿no?).

En poco: el Congreso hace lo que no debe, no hace lo que debe y se mete en lo que no le importa. Y eso me llena de indignación y de pena ajena (no; pena propia, pues es todo el país el que cae en vergüenza). Por eso entiendo a los revolucionarios. A aquellos que manifiestan con la consigna única de que renuncien todos. Dicen, ¡al carajo! y sueñan con botar el sistema. Desarmarlo todo y empezar de nuevo.

Me he pronunciado en contra del Moralazo, y sé que disolver el Congreso no sería mejor. Igual, romperíamos el orden constitucional y sería un golpe de Estado. Pero, ¿la verdad? Ante la situación actual sí que dan ganas. El Serranazo se ve cada vez más atractivo, sí, tan solo porque echaríamos del Congreso a esos lobos egoístas.

Pero ese es el camino fácil, tan fácil que aún de intentarlo no funcionaría. No hay panaceas, pero yo propongo una solución, por parcial que pueda ser: deshagámonos de la polarización.

Pero no con la idea ingenua de que la armonía vendrá de no hacer nada.

Construir consenso no es lo mismo que evitar disenso. El consenso se construye con el diálogo. Verdadero diálogo, no esa infructífera discusión por redes que tanto nos gusta, con nuestra certeza de ser los portadores exclusivos de la verdad. El disenso, por otro lado, se evita dando conferencias de prensa con setenta militares parados tras de ti.

No hay que evitar el disenso —hay que construir consensos.

Entonces, dialoguemos. Platiquemos fuera de los esquemas ideológicos de izquierda-derecha, fuera de los conservadurismos religiosos, fuera de nuestra desinformación y del sistemático repetir de discursos. Platiquemos de política, socialicémosla. Hay que sacarnos eso de que ‘de política y de religión no se habla en la mesa’. Ese es el pensamiento de un pueblo incivilizado, que no puede discutir un tema sin mentarse la madre.

Y así cuando llega la hora de meter la papeleta en la urna, usted puede cobrar su venganza contra este Congreso, contra este gobierno. En 2015 votamos con el corazón en la mano, con los sentimientos alborotados y nos deslumbró el lema este de ‘ni corrupto ni ladrón’. Evidentemente nos fue mal.

Pues bueno, ahora nuestra responsabilidad es votar con la cabeza. Conocer por quiénes votamos, las personas, no los partidos. En este sistema en que el deber-ser está tan en la lejanía, nos toca ser realistas y jugar con lo que tenemos. Aquí los partidos no importan, señores, porque los diputados los cambian cual camisas viejas.

Así vamos a depurar el congreso. En las urnas, voto a voto. Esa es la vía democrática para un Serranazo y aunque costará un ojo de la cara, y quizá varios años, valdrá la pena.

Share.

About Author

En Paralela

Somos cuatro mujeres con mucha consciencia de género. Nos une la voluntad de hacer escuchar aquella forma de pensar nuestra realidad que corre en paralela a la opinión hegemónica y que frecuentemente es subestimada o ignorada. Queremos reivindicarnos como mujeres, como estudiantes universitarias y como ciudadanas guatemaltecas. Bienvenidos y bienvenidas a nuestro espacio. Primera semana: Celeste Guzmán Jugando a la vida, respetando sus respectivas reglas, algunas de ellas difíciles. Me encuentro en un momento desafiante: se está moviendo al mundo, con evoluciones y revoluciones de generaciones que al igual que yo están en la búsqueda de aquello que llaman democracia. Segunda Semana: Jaqui González Nací en el extranjero pero crecí en el oriente del país. Soy estudiante de relaciones internacionales, abierta a la verdad y optimista sin remedio. Convencida de la reconstrucción de una mejor Guatemala, me uno a la lucha contra la conformidad y exclusión. Tercera Semana: Sofía Fuentes Futura internacionalista. Idealista frustrada. Columnista amateur. Me gusta el sarcasmo, la literatura y toda conversación inteligente. Detesto la corrupción, la discriminación y los pelos en la lengua. Creo en que el diálogo y el disenso son el camino al progreso, en que el cambio se realiza con acciones y en que las redes sociales son aún un pozo inexplorado de imaginación política. Cuarta semana: Alejandra Escobar Mujer aprendiz de la vida, consciente del ahora y creyente de un mejor mañana. Soy amante de la igualdad, la justicia y la tolerancia en la sociedad. Estudiante de Relaciones Internacionales empeñada a buscar y dar lo mejor para Guatemala. Busco expresarme para crear reflexiones positivas con la esperanza de crear un cambio.

Leave A Reply