Una despedida (de a tres)

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Nosotros

Quienes decidimos darle vida a El Salmón en el 2013, éramos, y seguimos siendo, personas convencidas de esa abstracción a la que le llamamos “justicia social”. Entre nosotros había una certeza: en Guatemala, los medios de comunicación son propiedad de la derecha reaccionaria y conservadora y que, por lo tanto, la información que circulaba no iba a cuestionar las estructuras que mantienen a la mayor parte de la población en condiciones de exclusión y precariedad.

También sabíamos que con una Revista Digital no íbamos a alterar esas estructuras, pero sí que podía convertirse en un punto de encuentro para aquellos conscientes de las injusticias y quizá, solo quizá, una forma de cambiar un poquito el sentido común chapín. Comenzar con El Salmón era, pues, una lucha política.

Escribo de El Salmón y no me puedo quitar el “nosotros”. Aunque no nos viéramos seguido, aunque no siempre respondiéramos los correos entre nosotros, puedo decir que fuimos una comunidad con un compromiso político.

 

 

La razón de escribir

 

¿Para qué escribir en Guatemala?

Era una de las preguntas que surgió en nuestras reuniones preparatorias. ¿Para dejar registro? ¿Hacer una contra-historia de lo que decían los medios tradicionales? ¿Para desahogarnos? ¿Para decir algo distinto? Cuatro años después y ante el cierre de ese espacio, la respuesta no está clara, pero si me preguntan si lo haría de nuevo, respondería enérgicamente que sí.

El Salmón fue un proyecto nacido en la ciudad de Guatemala, autofinanciado, intergeneracional y mestizo. Desde esos sitios escribimos, pero siempre apoyando otros proyectos de justicia social en distintos territorios. Quizá nuestras plumas nunca fueron tan plurales como lo es el país, pero nuestros textos sí.

Aunque tuvimos secciones de deportes y de cultura, la política siempre se robó el show. Quizá porque Guatemala es así: no da respiro; el placer y el gozo hay que arrebatárselo a la realidad que no los quiere conceder. Nuestro momento más político fue, quizá, en el 2015, cuando junto a La Cuerda y el Centro de Medios Independientes organizamos conversatorios en los meses en que la crisis política estuvo en sus momentos más álgidos. De esos encuentros surgieron posteriores alianzas entre colectivos, así como muchas voces que rechazaron las elecciones por no considerarlas democráticas.

 

Lo personal

 

Escribir columnas de opinión periódicamente se me fue dificultando, especialmente luego de ver cómo cada vez que surgía una noticia coyuntural ocurría la urgente demanda por tener que decir algo. “Opino y luego existo”. La última vez que escribí fue acerca del pluralismo jurídico. Fue la última vez que sentí tener algo distinto que decir. Y cuando ocurrió la tragedia-no-accidente del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, las palabras no eran suficientes, no hacían sentido… no lo hacen aún.

Hoy le digo adiós a este espacio. Otros vendrán. Seguiremos nadando contra la corriente porque no queremos que esta nos siga llevando por el camino que ya conocemos. Nadando contra la corriente encontraremos nuevas aguas.

 

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Gracias a todes los que colaboraron una o varias veces con El Salmón y especialmente a Fernando por su dedicación especial editando y subiendo textos y a Juan por todo su apoyo tecnológico que evitó que los hackers ucranianos nos siguieran botando la página.

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About Author

Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

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