Vaya en paz señora de la vida

3

En los procesos de análisis o formación participativa, la analogía suele ser herramienta valiosa. Hoy quiero valerme de ella para imaginar una figura con la cual asociarla. Lo interesante es que me aparecen varias y todas y cada una igualmente certera.

Una hormiga o una abeja la definen por su incansable capacidad de trabajo en solidaridad, en colectivo, aportando para la causa común. La definen también porque su capacidad de trabajo y carga física supera la dimensión física propia. La definen también porque son obreras, como usted, asociadas en proletario para la comunidad.

La madre cisne es también una imagen con la cual la asocio. Un ave que ante la falta de alimento para su cría es capaz de abrirse el pecho y nutrir su prole con el propio corazón. Porque se quitará las mejores plumas para formar el nido que cobije a su descendencia, propia y asumida.

Siguiendo la analogía con las aves, de igual forma la veo como una sonriente hembra de búho. Con sus grandes anteojos leyendo incansablemente. Sin hacer aspavientos de la lectura. Sin pretender sobresalir por lo que ha leído. Sabia.

La he asociado con Sira Quiroga, la protagonista de la novela “El tiempo entre costuras”. La obra de María Dueñas, que describe la vida de una joven inicialmente aprendiz de costurera, como usted en el taller de doña Carlota. Ese personaje, Sira, con una vida llena de obstáculos, emigra y en tierra lejana forja una vida en la que fusiona sus conocimientos profesionales, hasta llegar a ser modista, con su aporte a la causa social y popular.

Un campo al que la vinculé inicialmente relacionándola con La Madre, la novela de Máximo Gorki. Pelagia, la madre de Pável siempre me pareció el personaje perfecto para representarla. Esa madre que de una vida muy dura, empieza a adentrarse en el mundo de su hijo Pável, cuya causa, con todo y camaradas, es asumida como propia. Al grado de que no se da tortura capaz de quebrantar la decisión del silencio cuando de proteger al colectivo se trata. Y ahí, la abeja y la hormiga, se transforman en águila cuyo batir de alas se levanta como un huracán en defensa de su cría.

Al final de cuentas, qué mejor figura para asociarla que con usted misma. Una obrera en todo el sentido de la palabra. Una proletaria con el significado pleno de lo que representa ganarse el pan con el sudor de la frente y a la vez invertir el tiempo en la defensa de derechos. Sin dejar de cumplir las triples jornadas que el ser mujer en la era del patriarcado representa.

Usted, incansable trabajadora. Forjadora de ternuras y dignidades. Mujer de su tiempo y de los tiempos.  El momento para detener el pedal de la máquina ha llegado. No hay hilos enredados ni hilachas que quitar. No hay agujas despuntadas que tuerzan tela alguna. Ya no hay tijeras sin filo que muerdan el lienzo en lugar de cortarlo. Ya no hay migra que le busque por estar indocumentada. Ya no hay policía municipal que pretenda cobrarle de más por la alcabala del puesto en el mercado. No hay deudor o deudora que eludan los pagos pendientes.

Hay eso sí, un gran amor de su entorno. De las y los propios descendientes en cuya humanidad germina también su siembra, con el renovado injerto de otras simientes. Hoy usted ya es un ave que vuela libre, después de haber completado la jornada. Gracias por su presencia. Gracias por su vida. Gracias por su ejemplo.

Vaya en paz señora. Su semilla germina poderosa y como le dijo su entrañable Óscar Orlando: “Ahora es nuestro turno para cantarte una canción”.

Share.

About Author

Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

3 comentarios

  1. Virgilio Alvarez Aragón on

    Vaya en paz, sin cargas, sin deudas con el pasado ni el futuro.
    ligera de pesadumbres, sonriente en cada labio que sus hijas e hijos han hecho sonreir.
    Sonriente y luminosa, porque la vida de los suyos se construyó en el esfuerzo y solidaridad.
    La eternidad de su recuerdo permanece en la práctica responsable de su prole
    ellos la pensarán siempre y, al hacerlo, la revivirán y conservaran por siempre.

  2. Mirna Ramírez on

    Se fue despacito,
    emprendió el vuelo de a poquito,
    voló hacia el infinito
    Abre ahora la ventanita
    Desde donde sigue acompañando
    Los pasos que por distintas sendas
    Caminan sus hijas e hijos.

  3. Su vientre engendró vida y ternura,
    sus manos hilaron amor y conciencia
    Amor a la vida y conciencia en la lucha.
    Sus frutos más preciados,
    hijas e hijos que perpetuarán su existencia.
    Misión cumplida, vaya en paz Señora

Leave A Reply