¿VIH/sida? Yo no lo tengo

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No sé cuántas veces escuché que “el SIDA” solo le da a los gays y a las prostitutas.

Al parecer, es común creer que el VIH/sida lo puede contraer cualquier otra persona, menos nosotros; pensar que quienes tienen que preocuparse por el virus son las personas homosexuales, transexuales, trabajadoras sexuales, pobres –y además ignorantes– o usuarias de drogas.

Pero la realidad nos muestra que el VIH puede afectarnos a todos, independientemente de nuestra condición sexual, edad, etnia o número de relaciones sexuales que mantengamos. Si bien es cierto que las vías de transmisión son tres (sexual, sanguínea, perinatal), el VIH se transmite principalmente por relaciones sexuales no protegidas (94%). Cualquier persona que no tome los cuidados necesarios en sus relaciones sexuales puede adquirir el virus y la responsabilidad de tomar esos cuidados debe ser compartida.

En Guatemala, según datos del Observatorio de Salud Reproductiva (OSAR), de 1984 a 2014 se registraron 32 mil 376 personas infectadas con VIH, de las cuales el 59 por ciento son hombres y el 41 por ciento mujeres. Y, de acuerdo a ONUSIDA, cada hora mueren 5 personas por SIDA en América Latina.

Pero SIDA no es igual a VIH. El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es la última etapa de la infección causada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). La diferencia entre SIDA y VIH es que el SIDA es el síndrome; es decir, es el virus más una enfermedad (neumonía, tuberculosis u otra). El VIH no, las personas que tienen este virus se pueden comparar con las que tienen herpes o el virus del papiloma humano (VPH), que viven con un virus, pero no están enfermas.

No puedo olvidar las caras de pánico de un grupo de amigos cuando les comenté que acababa de hacerme la prueba de VIH, quienes además se resistieron a hablar sobre el tema y mucho menos atendieron mi invitación de hacerse la prueba. Esto me provocó varias preguntas: ¿Por qué nos da tanto miedo el VIH?, ¿cuánta información poseemos sobre el tema?, ¿cuántos prejuicios?, ¿cuál es la imagen que tenemos de una persona con VIH?

Durante mucho tiempo se han construido una serie de mitos y prejuicios que se han traducido en acciones de discriminación y estigma contra quienes tienen el virus, al grado de que tenerlo ha significado el aislamiento social para muchas personas. Afortunadamente, gracias a la efectividad de los medicamentos antirretrovirales y al trabajo de muchas y muchos activistas de derechos humanos se han ido reformulando los conceptos sobre esta condición.

 

 

En la actualidad, la infección por VIH es una infección crónica con la que se puede vivir gozando de una buena calidad de vida, gracias a la terapia antirretroviral. Es importante comprender que  las personas que viven con VIH no son personas enfermas y la decisión de comunicar a otras personas sobre si tienen VIH o no, es únicamente de ellas.

Contar con la información adecuada sobre este virus es indispensable para su prevención y tratamiento, pero sobre todo para terminar con esos mitos que continúan en el imaginario social y se convierten en las principales fuentes de discriminación. El VIH tiene una fuerte carga social, moral y de prejuicios que es necesario eliminar.

El Día Internacional de la respuesta al VIH/sida se conmemora el 1º de diciembre de cada año y se dedica a dar a conocer los avances contra la pandemia de VIH/sida causada por la extensión de la infección del VIH.

Es importante hacer un llamado a las autoridades y a la población para trabajar conjuntamente en la prevención del VIH y en la atención integral a las personas que viven con VIH/sida, pero también es necesario que reflexionemos, cuestionemos y transformemos nuestras ideas sobre este virus y sobre quienes viven con él. Las personas que tienen VIH/sida no pertenecen sólo a ciertos grupos, no son personas diferentes a nosotros o incapacitadas; son seres humanos como usted y como yo.

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About Author

Karen Molina

Mujer, feminista, inconforme y activista por los derechos humanos. Constantemente estoy aprendiendo y desaprendiendo muchas cosas. Me gustan los libros, la música, la poesía, los gatos, la política y todavía insisto en cambiar el mundo.

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