Votar no es suficiente

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Por Karla Schlesinger


karlashclesingerVotaron por Mano Dura y obtuvieron La Línea. Votaron por Ni Corrupto Ni Ladrón y obtuvieron Corrupto, Ladrón e Inepto. ¿Con qué espejitos se van a dejar encandilar la próxima vez?

Entiendan, compatriotas: votar es el mínimo esfuerzo del deber cívico. Sí, sí, pagar impuestos también es ser ciudadano responsable, pero si creen que con eso ya se pueden lavar las manos del quehacer de las autoridades se equivocan estrepitosamente.

Así como el gobierno es empleado del pueblo que lo elige y debe responder a él, los votantes son responsables de lo que dicho gobierno haga en su nombre. Sí señor. Si usted creyó en los cantos de sirena de un actor y le dio el beneficio de la duda, su único error fue pecar de ingenuo. Pero si después de todos sus desaciertos, sus derroches impúdicos, sus nombramientos de amiguetes y un largo etcétera, usted lo sigue defendiendo o excusando, sépalo: usted es cómplice y co-responsable de toda la miseria y la muerte causada por la negligencia criminal de un oportunista que le vio la cara.

Sospecho que ese afán por defender lo indefendible en el fondo viene de la vergüenza de admitir el error cometido. Se comprende hasta cierto punto, pero si no se van a hacer responsables, al menos dejen de intentar silenciar a quienes pedimos transparencia. En realidad, quienes creyeron sus mentiras deberían ser los más indignados y sus mayores críticos.

Es verdad que la oferta electoral es siempre paupérrima. Pero eso no va a cambiar nunca si se sigue votando por el “menos peor.” Por cierto que ¿quién decide cuál de los charlatanes es el menos peor?

Los candidatos no son los mejores de entre nosotros. Suelen ser personas de pocos escrúpulos, que aspiran al poder con un único objetivo: enriquecerse. Qué ofensivo es, dicho sea de paso, ver a un servidor público bañarse en lujos mientras niños mueren de desnutrición y la juventud huye desesperada de la miseria o la violencia, para morir en búsqueda de una oportunidad.

¿Cuál es la solución entonces? Un problema complejo no puede tener una solución simple, pero para empezar, hay que entender que el deber cívico va mucho más allá de votar. Involucrarse en política no significa solamente postularse a un cargo público. Es mantenerse informado y exigir a toda hora que quienes ostenten un puesto lo honren. Criticar la corrupción y el mal proceder de los funcionarios no es solo un derecho ciudadano. Es un deber.

De nada o muy poco sirve salir a protestar cuando un presidente y sus secuaces defraudan al fisco y se hacen terratenientes a costillas del pueblo. Hay que protestar también cuando el legislativo trata de pasarse de listo y pretende hacer lícito el financiamiento electoral ilícito.

¿No lo ven? Ustedes mismos dijeron que derrocar presidentes era fácil, pero ¿de qué sirve hacer esto si no se cambian las reglas del juego? Los dados están cargados y la casa no pierde. Mientras la política esté cooptada por el dinero, los gobernantes no los van a representar a ustedes, sus votantes, mucho menos a quienes nos resistimos a jugar el juego. No se puede hacer borrón y cuenta nueva y luego seguir cometiendo los mismos necios errores.

 

La solidaridad civil luego de las catástrofes conmueve y alivia el dolor. Pero no es buena política pública ni sustituto del Estado. Que bien que seamos solidarios y ayudemos al prójimo a manos llenas cuando lo ha perdido todo, pero si realmente creemos que otra sociedad es posible, no podemos seguir votando por el menos peor y encomendarnos a Dios. La verdadera solidaridad debe ir más allá y ser de tiempo completo.

La democracia no depende únicamente de cambiar la dinámica electoral o de fiscalizar el desempeño de las instituciones gubernamentales. No se trata únicamente de reformar el gobierno. Le compete a toda la ciudadanía cambiar de mentalidad, comprender que vivir en democracia implica entender el disenso como algo deseable, respetar la diversidad de opinión y abrirle espacios en la conversación a quienes siempre han estado excluidos, que la violencia no puede volver a ser política de Estado.

Si realmente creemos en una Patria que sea de todos, votar no es suficiente.

 

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2 comentarios

  1. Excelente su analisis Sra Karla Schlesinger, no cabe duda que el mantenerse clasificado como PAIS FALLIDO, ES INEVITABLE, como dijo el Gran Ex-Prseidente del Uruguay, Pepe Mujica al visitar el area del TRIANGULO NORTEhace dos años. En varias oportunidades he comentado por medio de periodicos locales, que como usted dice la solucion NO ES FACIL Y RAPIDA. Desafortunadamente A COMO ESTA LA SOCIEDAD HOY, donde la actual generacion CORRUPTA le enseña a sus hijos a ser ASTUTOS , y desarrollar mucho amor POR EL DINERO FACIL, creando automaticamente un ENRIQUECIMIENTO ILICITO, y claro eso es lo que prevelece en esta generacion y por consiguiente con las enseñanzas de Mama Y Papa, este estilo de vida seguira PERPETUANDOSE. ***** Nuestro cambio se tiene que concentrar en CONSTRUIR mejores valores eticos y morales, desde PARVULOS para que posiblemente dentro de DIEZ O VEINTE AÑOS podamos ver en esa generacion Jovenes y posibles adultos ” INTEGROS “, Y ASI CONFIAR mas en los Lideres que nos presenten, para NO caer en LA COMPLICIDAD, y ser siguiendo parte del problema , solo asi podemos esta un poco mas seguros de cumplir lo que menciona de ” VOTAR NO ES SUFICIENTE “, y tiene toda la razon.

    • Muchas gracias por comentar. De acuerdo totalmente, tenemos que construir desde abajo, inculcando integridad y honorabilidad, como una inversión para el futuro.
      Para el presente, los que ya estamos creciditos, tenemos que aprender a pensar un poco más y no dejarnos llevar por consignas politiqueras e involucrarnos más en el quehacer del gobierno. Hacernos responsables de nuestro voto.

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