¿Y ahora qué?

0

DanielPor Daniel Santos
@daersame

Independiente de si la del domingo 25 de abril (25-A) fue la mayor manifestación ciudadana vista en décadas en Guatemala, es cierto que fue multitudinaria y que incluyó a sectores que por su naturaleza viven confrontados. Además, como pocas veces, hubo movilizaciones ciudadanas paralelas en algunas cabeceras departamentales. El hecho en sí de una movilización no coordinada más que por la voluntad ciudadana es ya un hito, dados los antecedentes históricos de un país poseedor de pocos recuerdos democráticos.

Indignación, enojo y condena ciudadanas porque la investigación del llamado caso SAT, que vincula a personajes extremadamente próximos al presidente y vicepresidenta, ha revelado, así como el torpe manejo de la situación por parte de los señalados y la plana mayor del partido gobernante; ha desembocado en un connato de crisis política, cuyo desarrollo y alcances son difíciles de pronosticar pero que mantiene a la expectativa a amplios sectores sociales que contemplan cómo el partido en el gobierno implosiona.

Del clicktivismo a las calles

Es una perogrullada afirmar que las redes sociales se han convertido en la herramienta fundamental para canalizar la información con mayor rapidez y menos filtros que con los medios tradicionales. Así, tengo entendido que la manifestación del 25-A arrancó como un evento organizado en Facebook por un pequeño colectivo de improvisados activistas al candor de la indignación causada por lo revelado en el caso SAT, en una investigación conjunta entre el Ministerio Público y la CICIG. Investigación que claramente tomó por sopresa al gobierno que reaccionó con torpeza y con soberbia. Esto último parece haber sido el factor detonante de lo que presenciamos el sábado. El origen del evento, la transición del activismo virtual al activismo callejero no es un fenómeno nuevo y hay en la historia mundial reciente, evidencia numerosa. De la Plaza Tahir en Cairo a los Indignados en Madrid, pasando por el movimiento Occupy en Wall Street; todos tienen precisamente en común haberse apoyado en las redes sociales como principal herramienta de comunicación para organizar y dirigir movilizaciones ciudadanas. Pero no nos perdamos: las redes sociales y el internet no dejan de ser herramientas que aunque marcadamente más dinámicas que sus antecesores, su fin último sigue siendo el de transmitir mensajes. Internet, redes sociales o la web, no son la panacea que hace temblar a los gobiernos o que en el mejor (o peor) de los casos los bota; así lo reconoce la mayoría de activistas que directamente han estado envueltos en protestas callejeras en los últimos años a lo largo y ancho del planeta, y que los factores que determinan el éxito o fracaso de las convocatorias, movilizaciones y duración de estas siguen siendo las personas físicas, la capacidad organizacional y logística. El activismo físico y no el virtual. Así concluye Paolo Gerbaudo en su libro “Tweets y las calles. Redes sociales y activismo contemporáneo” (1) luego de entrevistar a un buen número de activistas.

Tomemos dos ejemplos concretos de casos recientes, ocurridos en el contexto de la crisis económica mundial que desde 2008 golpeó con fuerza Europa y Estados Unidos.
De los hashtags escritos por los activistas del movimiento Occupy Street queda apenas poco más que el recuerdo de los momentos de indignación colectiva. Sentimiento que a pesar de la solidez manifiesta a lo largo de alrededor de un año de duro activismo que incluía campamentos y ocupaciones de plazas a lo largo y ancho de los Estados Unidos, y que de a poco se fue constituyendo en un movimiento político potencialmente serio; a la larga se fue diluyendo dada la carencia de los elementos tradicionales (y fundamentales) para establecer fuerzas políticas reales: una organización plenamente estructurada, caras públicas, objetivos concretos comunicados con claridad, entre otros.

El caso español, aunque paralelo al anterior y lleno de similitudes, tiene particularidades que van más allá de lo contextual, y que en apenas meses evolucionó de ser un movimiento acéfalo (como el del guatemalteco 25-A) coordinado desde redes sociales, a un partido político con una agenda concreta y que ha capitalizado esa enorme reserva política ciudadana a su favor, y que se ha traducido en escaños en el parlamento europeo, así como el transformarse en el partido político de más rapido crecimiento en la historia de España, constituyéndose de hecho en una fuerza política de peso de cara a las elecciones que se avecinan. Su nombre es “Podemos” y hoy todo el mundo lo conoce.

#RenunciaYa, el río revuelto y la ausencia de buenos pescadores

El hashtag #RenunciaYa se convirtió en una tendencia (trending topic) en Twitter que duró horas, mientras la movilización ciudadana se llevaba a cabo en la Plaza de la Constitución. Pero más que un simple hashtag, el mensaje corto y directo, suponía el elemento central del evento ciudadano del 25-A: exigir la renuncia del presidente y (especialmente) de la nada popular vicepresidenta. Ese mismo mensaje parecía ser también trending topic en la plaza, puesto que el mismo se leía en las pancartas que portaban muchos manifestantes, como pudimos ver en las fotografías que eran trasmitidas instantáneamente desde la plaza, a pesar de la irregularidad en las conexiones telefónicas y de datos, consecuencia de la sobrecarga de las redes o de los presuntos bloqueos de señal perpetrados por agentes del gobierno. Algo que aún no está claro.

Una característica de la actividad es que no hubo un solo orador central que arengase a un público completamente conmovido con su propia presencia, como quien acaba de descubrirse poseedor de algo realmente extraordinario. Esto ha sido interpretado como la muestra de una actividad en la que, casi como en pasaje bíblico, el león come zanahorias junto al cordero y la serpiente, en una romantizada acuarela, utópica e ingenua. A esa presunta inclusión total, con espacio para todos y todas, y neutralidad ideológica han apelado los distintos sectores para ganar simpatías.

Hay dos ángulos desde los cuales me gustaría observar el fenómeno que representa la marcha de ayer. El primero el punto de vista de de los ciudadanos. Más allá del exagerado optimismo, insuflado sobre todo por percepciones, simpatías y antipatías; me parece positivo que la ciudadanía salga a las calles para hacerse escuchar. Lo que un ex presidente llamó “La música de la democracia”, puede resultar más que incómodo a los oídos de los funcionarios electos y es solo quizá después del voto, el instrumento más importante en una democracia funcional.

El otro punto de vista que creo importante mencionar es el los protagonistas políticos establecidos, representados en los partidos políticos. Como mencioné anteriormente, en mi opinión, se han mostrado en extremo cautos en el mejor de los casos; han desnudado su torpeza o su silencio es sencillamente una muestra de solidaridad gremial puesto que algo similar podría también pasarle a ellos.

Más allá de lo hermoso, esperanzador e inspirador de lo sucedido el sábado, no veo hasta ahora quién o quiénes estén en la capacidad de canalizar ese enorme capital político que parece haber germinando desde las redes sociales, que se movió a las calles y que hasta ayer era algo bastante robusto.

Una renuncia, un cambio, hartazgo, no más corrupción. No se puede estar en desacuerdo con planteamientos como estos, pero no por ello dejan de ser abstractos. ¿Cómo traducirlos a acciones políticas concretas? ¿Es posible trasladar esas exigencias al plano político dentro del actual sistema? y quizá la pregunta más importante ¿Existe en nuestro ambiente la capacidad, política, organizacional y ética para aceptar semejante desafío?
* Este texto está basado en lo que he podido observar desde la distancia, a través de redes sociales y sitios web de medios masivos de comunicación tradicionales. El no haber sido observador de primera mano amplia la posibilidad de que el texto contenga errores y/o apreciaciones inexactas, razón por la cual de antemano presento excusas.
(1) Tweets and the Streets. Social Meida and Contemporary Activism. Pluto Press 2012

Share.

About Author

Firma Invitada

Autores invitados y colaboradores en la página de El Salmón

Leave A Reply