¿Y la violencia contra los hombres?

8

“Era mi jefa y desde el segundo día que me asignaron a su cargo se empeñó en que saliéramos a almorzar. Por cortesía lo hice una vez, pero la segunda incluyó un par de cocteles. Yo estaba muy joven, pero recién casado y muy enamorado. No sabía qué hacer, así que puse las cartas sobre la mesa y no accedí más a salir con ella. Esto significó un menosprecio constante hacía mí, que trascendió a lo laboral. Las tareas más trabajosas, las comisiones al interior más prolongadas y reducción al máximo de los permisos fueron algunas de las consecuencias. La más seria para mí, sin duda, fue el haber sido marginado por tres años de ciertos beneficios económicos que otorgaba la empresa, incluso mejoras en el salario. Mis compañeros se dieron cuenta y se burlaban constantemente. ‘Es que lo que quiere es que te la co…, me decían. Por el contrario, alguien que tuvo menos escrúpulos, evidentemente, resultó favorecido. No fue para nada agradable, ni siquiera para mi machismo. A veces me dan ganas de llorar cuando lo recuerdo”.

La historia de “Pedro”, no es la única. Pero es de las pocas que se cuentan. Hombres en nuestro país viven todos los días violencia, muchas veces sin darse cuenta y prefieren callar porque el estigma es muy grande.

En muy pocos casos la violencia contra el hombre es física, aunque los hay. Casi siempre adopta una de las formas de abuso psicológico como chantaje, manipulación, amenazas, coacciones y dramas.

Hombres que tienen que vivir bajo el control de una pareja celosa, que registra su billetera cuando duermen y revisa el celular a la menor oportunidad.

Hombres que reciben gritos e insultos continuamente, en privado y público. La mayoría opta por no reaccionar, porque si hace lo mismo las consecuencias para él pueden llegar desde una denuncia hasta la cárcel.

Hombres que son despreciados y humillados cotidianamente por no ser tan buen proveedor como los esposos de las amigas. Se les exige cada vez más dinero, para gastarlo en cosas inútiles o superficiales. Casi siempre esto exigido por una mujer que no es capaz de mantenerse a sí misma.

Hombres a los que no se les deja ir, aun cuando la unión esté destruida desde hace mucho, para mantener las apariencias y el bienestar económico de la mujer. Se les retiene con amenazas y se les chantajea con los hijos para que se queden en una vida que es infierno para todos.

Hombres cuya pareja pretende ordenarles en todo aspecto de su vida, incluyendo el trabajo, donde ellas se presentan a protagonizar escenas vergonzosas.

Hombres a los que se les niega el contacto sexual simplemente por “castigarlos”. Otros que son puestos como el villano de la película frente a sus hijos: “Le voy a decir a tu papá cuando venga que te portaste mal”.

La parte más dolorosa de la violencia hacia el hombre es cuando se le priva del derecho de establecer un vínculo con sus hijos tras una separación. Mujeres despechadas que pretenden herir a quien ya no las quiso, no ven que lastiman a quienes más deberían proteger, los hijos de ambos.

Ojalá más mujeres aprendamos que ser fuertes no quiere decir ejercer violencia; ojalá muchas comprendamos que las lágrimas como herramienta de manipulación, las actuaciones y el chantaje rebajan a quienes las practican; ojalá cada pareja estuviese formada por dos personas independientes en sentido financiero; ojalá el bienestar de los niños estuviera siempre por encima de nuestras mezquindades como adultos.

Y ojalá más hombres se animen a no permitir violencia en su contra, de la forma adecuada, cortando esos vínculos, denunciando, no pagando con la misma o peor moneda. Necesitamos hogares libres de violencia. Y no es el hombre el más violento en todos.

Share.

About Author

Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

8 comentarios

  1. Enrique Maldonado on

    Felicitaciones y gracias por esta columna….algunas mujeres utilizan a los hijos como instrumento de chantaje y extorsión.

  2. Alejandra Ordóñez on

    La violencia contra los hombres es tan real como la violencia contra las mujeres, simplemente que nadie quiere hablar al respecto. Por ello, los afectados encuentran un sistema totalmente en contra de ellos…porque a nadie le interesa escucharlos. La Constitución garantiza igualdad entre hombres y mujeres, y eso en Guatemala es una falacia.

  3. Excelente artículo! Lastimosamente yo viví en carne propia todo esto y entiendo que es Que tu mujer te grité te menosprecie. .. se que es también no poder dormir porque no se le da la gana dejarte y lo más doloroso se que es que no Te dejen ver a tus hijos. .. lo comprendo taaan bien

  4. Creo que el asunto es más profundo… si bien yo conozco casos muy pero muy de cerca (dolorosos para mi en tanto que soy feminista y no es mi propuesta que las mujeres agredamos), la asimetría de poder -mayores ventajas para los hombres- es real, y como dice Marcela Lagarde, las mujeres, en tanto pertenecemos al género femenino, estamos en situación de subordinación y discriminación, y recurrimos a las herramientas (o armas) que los seres humanos en esa situación utilizan: el chantaje emocional, el golpe bajo, la agresión psicológica, etc. (digamos que es como una guerrita de guerrillas) No somos frontales. Por ello, creo yo, tanto mujeres y hombres debemos reflexionar cómo hemos dejado que en nuestra vida se instale la violencia como recurso para resolución de problemas (que no los resuelve, sino los agudiza)

    • Por favor, tu comentario parece más que da una justificación a ese comportamiento de parte de las mujeres, también hay casos donde el hombre no hace nada malo y la mujer es la que agrede constantemente.

      • No Antonio Palma, no justifico de ninguna manera la utilización de este tipo de recursos, quienes me conocen saben que en los talleres que doy a mujeres, trato no solo de que reflexionen que no deben permitir estar en el círculo de la violencia, sino que reflexionemos también en el daño que nosotras hacemos, a la pareja, a las/os hijas/os, a nuestros progenitores, colegas de trabajo, en fin. Mi propuesta va en el sentido que tanto hombres como mujeres le entremos de manera honesta a la reflexión, a mirarnos por dentro y desmontar todo ese andamiaje heredado.

  5. Existen casos de muchas Mujeres Abusivas que maltratan a los Hombres ese tipo de Mujeres merecen ir a la carcel asi como se castigan a esos Hombres machistas que golpean y maltratan a las mujeres también deberían de castigar a esas Mujeres Abusivas que maltratan a los Hombres seria los justo ya que no es correcto que a las Mujeres les permitan agredir o abusar de los Hombres no es justo eso en primer lugar nadie merece ser maltratado…

Leave A Reply