¿Y si no hubiera existido la CICIG?

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Seguramente muchos demonios estarían sueltos y se habrían relamido hasta la gula, sobre la sangre y la riqueza mal habida de este país. Aquel mayo del 2009 habría significado para esta democracia de castillo de arena un nuevo derrumbamiento como el ocurrido en mayo (también) de 1993. Justo después de la inmolación (hoy lo sabemos por la CICIG) del abogado R. Rosenberg, el régimen de Colom habría quedado adelgazado, listo para el soplo final que le derrumbara y solamente apoyado de oficio por las endebles manifestaciones de la OEA.

Seguramente el clamor oportunista de los camisas blancas hubiera tenido su aparente éxito al haber, según ellos, asestado un golpe para salvar al país de la corrupción y de la debacle moral. En aquel escenario efectivamente la ficción habría triunfado sobre la realidad y Guatemala habría alterado el curso de su historia. Habría asumido el principal líder del poder legislativo como lo manda la Constitución, cargo que detentaba el diputado Roberto Alejos. Los señalamientos ficticios grabados en el video de Rosenberg que enfocaban hacia Gustavo Alejos, en ese momento Secretario Privado del ex Presidente Colom, y hermano de Roberto, habrían implicado un rápido debilitamiento político y deslegitimada del bloque legislativo de la UNE.

Se habría convocado a elecciones generales quizá para finales de ese mismo año 2009 y solo quizá, aunque muy probablemente, el actual Presidente lo habría sido desde ese momento. Además otros personajes del episodio, tales como el locutor que ayudó a la grabación infame y el de la oficinita, quizá habrían sido diputados y ministro respectivamente. El rumbo de la historia se habría movido quizá unos noventa grados y Matt Damon no tuviera guión para su proyecto cinematográfico.

Sobre ese ángulo alterado, los órganos de control político solo serían órganos políticos sin posibilidad de ningún contrapeso al poder central. No habría habido un ente que apoyara y vertiera investigación oportuna sobre aspirantes a dichos puestos. Por ejemplo, el Ministerio Público habría sido asumido por Conrado Reyes y Claudia Paz seguramente habría seguido la lucha por fortalecer la justicia, desde las trincheras de la sociedad civil. El proceso de cooptación de las cortes se habría adelantado y el modelo se habría pervertido no el año pasado sino hace varios años, el sistema de justicia estaría como hoy, en el limbo. La noción de justicia en el ciudadano sería aún más difusa de lo que es hoy.

Naturalmente que los representantes del Estado, responsables de la limpieza social durante la administración de expresidente Berger, gozarían de total y completa impunidad sin haber tenido que “exiliarse” u hospitalizarse; es más, seguirían claramente en puestos estratégicos relacionados con seguridad. Las cárceles serían lugares para ejecuciones controladas y el reo Lima habría hecho crecer sin límites su emporio personal quizá fuera de las rejas.

La gremial de los abogados quizá no fuera objeto de tantos grupos de influencia sino de unos pocos, ya que los intereses estarían ordenados de acuerdo al reparto de impunidad, y su influencia se extendería hacia todos los horizontes, ahí donde hubiere necesidad de incertidumbre legal. Quizá el juez César Barrientos estaría vivo, y muy probablemente el señor Barrera no hubiera tenido que irse del país y el asesinato de su exconviviente Cristina Siekavizza habría sido perfecto. La mamá de Barrera tal vez detentaría una vez más la Presidencia del poder Judicial.

Con seguridad muchos guatemaltecos habrían sido secuestrados y muertos y las estadísticas de este tipo nos tendría aún más en el fondo. Las redes dentro del Ministerio Público, Policía y Organismo Judicial habrían ya tomado pleno control del poder, uno que otro magnicidio habría sido necesario y los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad nos tuvieran sumidos en la pleno oscurantismo, sin posibilidad de haber implementado leyes como la de extinción de dominio y el saqueo habría sido completo. Esos cuerpos se habrían fundido en una sola función sobre dos originarias, ser producto y contribuyente del Estado.

Afortunadamente los “hubieras” solo son producto de la ficción.

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About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

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