Yo humano

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“¿Que harán las personas en un mundo que no necesitará de su trabajo, y en el que solo una minoría será necesaria para guiar una economía global basada en robots?”. Este tipo de preguntas frías se las hacen ya los principales líderes, diseñadores e investigadores de la industria robótica que preparan los nuevos imaginarios sociales, culturales y económicos, para un mundo cercano en el que de entrada  podría perder el 50% de los puestos laborales para humanos, los cuales serían ocupados por robots y sistemas autónomos.

De alguien que no recuerdo el nombre grabé la siguiente frase: “Están mejor preparados para entender el futuro, las personas que ven o leen ciencia ficción”. Títulos como Autómata; Elysium o Ex Machina anticipan los dilemas éticos y cotidianos que tendrá la humanidad en su interacción con robots, que llegarán para ocuparse de una avejentada especie sapiens, que habrá acelerado el desarrollo al grado de destruir su propio hogar planetario. El sueño de ovejas mecánicas en la vigilia nocturna de eventuales androides en la referencia de culto de Ridley Scott de los años setenta, que luego tuvo su actualización en AI de Spielberg en los noventas, reflejaban los rumbos por los que transitaría el desarrollo tecnológico de una población que en la actualidad le habla más a su celular que a su vecino.

El cambio está ocurriendo y la automatización de nuestro entorno está presente en las más variadas y complejas actividades de la vida, sin embargo aún hay dos ambiciones que son a la vez dos fronteras que pronto se superarán y luego no habrá retorno. Ambos están relacionados por una sola idea profundamente antropocéntrica y egocéntrica,  la aspiración de la eternidad para trascender aún después de la extinción como especie. En primer lugar la mente; la posibilidad de dotar a una máquina de las combinaciones infinitas del pensamiento humano supone la posibilidad de trascender de la manera en que el individuo mismo no pudo hacerlo. Es decir, subyace la posibilidad de ir más allá de los límites de un cerebro del que por cierto, aún no se le conoce todo su potencial y su mecanismo profundo y complejo. Como el ser humano no pudo trascender sobre su propia inteligencia, prefiere implantarla de manera artificial en una máquina.

En segundo lugar, el límite del cuerpo; son claras y totalmente finitas las capacidades y la degradación del cascarón que nos aloja, el consumismo exacerbado y la contaminación y el deterioro ambiental demarcan las posibilidades especialmente físicas del cuerpo humano. La manera de alcanzar este límite pasa necesariamente por adjudicar justamente las características físicas de ese cuerpo que envejece y se atrofia en algo que se le parezca. No es casual sino completamente lógico que los robots asuman la estética humana.

El estudio focalizado Pew Robot de 2014 sistematizó la opinión de varias centenas de expertos científicos en esta materia a nivel global, y la síntesis de sus hallazgos se puede resumir en una constatación efectiva de la permeabilización de la robótica y la Inteligencia Artificial sobre la industria, la economía, la salud, el transporte en general y muchos servicios más; pero además esas opiniones autorizadas coincidieron en que ese futuro automatizado para la humanidad, deparará razones de esperanza pero también razones de preocupación, ante una escenario en el que como apuntaba desde el principio, el humano pasará en muchos aspectos de la vida, a ser prescindible.

De alguna manera, el dilema de incertidumbre por un futuro que ya es presente se centra  en el dilema del desarrollo tecnológico que nos hará más libres o nos convertirá en sus prisioneros. Las opiniones optimistas presumen que nos adaptaremos a los cambios y que eventualmente definiremos una nueva forma de relación con el trabajo, creando nuevos tipos de labores y aprovechando o tomando ventaja de las capacidades únicas del ser humano. Las opiniones que alzan la voz de alerta de la preocupación por un mundo que pasa de los humanos, predicen que nuestro sistema educativo no nos prepara adecuadamente para el trabajo del futuro, y peor aún, las instituciones políticas y económicas están débilmente estructuradas para decisiones duras como por ejemplo, la eliminación de los derechos laborales porque sencillamente no será necesario el trabajo del hombre.

Me parece que esta visión de futuro robotizado pierde de contexto la exacerbación de las condiciones materiales del sistema capitalista y la historia. El Sistema pasará del humano si es necesario, para la sobrevivencia de la riqueza y el poder concentrado de pocos. Pronto la democracia no alcanzará y habrá que refuncionalizarla; pronto los derechos humanos tendrán que ser no solo garantizados sino cumplidos, entonces habrá que inventar algo nuevo que mantenga contenida a las masas. Así ha sido desde la invención de la máquina a vapor. Además este enfoque predictivo pierde completamente de vista la dimensión unitaria de todo cuanto existe, desde aquí hasta aquí, rompiendo la armonía universal, anteponiendo el alter ego del humano en la posibilidad de una máquina substituta.

Y finalmente, me parece que las voces de alerta deben tomar en serio lo que S. Hawking ironiza al respecto del desarrollo de la inteligencia artificial, al predecir que  su alcance está muy cerca y que en ese mismo hito radica la posibilidad de la extinción humana, porque habremos creado nuestro substituto en mente y cuerpo; justo en ese instante el ser humano dejará de elucubrar sobre su yo robot y una máquina autómata se preguntará sobre su yo humano.

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About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

1 comentario

  1. Te tomas demasiado literal una opinión vertida por S. Hawking, desde el inicio intuí que por ese camino iba la situación…
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    Los autómatas han estado presentes en nuestra vida durante siglos, de los mas sencillos a los mas complejos.. nos han facilitado la vida tanto que la necesidad del humano de utilizar su medio de supervivencia se ha reducido (el hombre sobrevive a base de su inteligencia, no por instinto como los animales). El señor Hawking se refiera al pronosticar un apocalipsis es, no un gobierno de maquinas.. sino, a una perdida del razonamiento (el medio de supervivencia del ser humano)… que el humano ya No piense.. y el hecho de no pensar para el humano, es negar su medio de supervivencia y por ende el camino de su extinción…
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    No se porque lo mezclas con ideologías… no manejas los paradigmas de automatización y inteligencia artificial…. eso esta muy claro…

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