Yo, profeta

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Cuando era pequeño asistía regularmente a la iglesia, mi mamá ha sido evangélica toda su vida y mientras tuvo dominio sobre los hijos siempre nos obligó a ir al culto. Éramos 10 hermanos, casi todos dejamos de ir a la iglesia cuando llegamos a la mayoría de edad, unos antes, creo que solo tres de mis hermanas han perseverado, hasta ahora, en el “buen camino”.

En las iglesias evangélicas existen las “denominaciones”: centroamericanas, presbiterianas, luteranas, neopentecostales, pentecostales, entre otras. La mayor parte del tiempo me congregué en las llamadas pentecostales, que son las que demuestran más emotividad al momento de recibir el bautismo del Espíritu Santo, y se reparten dones como sanidad, hablar lenguas y profecía, por mencionar algunos.

Recuerdo que cuando algún hermano manifestaba el don de la profecía se paraba en el púlpito y empezaba a vociferar cosas como: “Pueblo mío, dice el Señor, tienes que estar alerta, no caigas en las tentaciones del diablo; pueblo mío, dice el señor, cierra tu corazón a las tinieblas…”, y luego se ponía a hablar en lenguas, el resto no se entendía y tenía que ser interpretado por alguien que tuviera el don del discernimiento de lenguas, pero no recuerdo que alguien lo hiciera.

Sin el ánimo de ser blasfemo, y sin querer ofender a nadie, porque cada quien cree en lo que considera lo puede llevar al cielo, intentaré hacer algunas profecías, no muchas, un parito o tres o cuatro, de lo que sucederá en el 2017.

– Municipal ganará, finalmente, la 30; a menos que Walter López y Mario Escobar lo impidan. Otro obstáculo grande en el camino hacia el ansiado título es que, tanto jugadores como cuerpo técnico, sean igual de malos que hasta ahora o que no hayan aprendido a patear penales; eso impediría que la profecía se cumpla.

– Jimmy Morales seguirá metiendo la pata cada vez que aparezca en público, si habla las posibilidades suben. Habrá gente comentando cosas como: “De este año no pasa…”, pero si ya pasó el primero los que vienen serán más fáciles para él y más difíciles para el país.

– El Congreso irá de mal en peor; quizá haya más antejuicios, quizá avancen los antejuicios que están pendientes; puede ser que se vayan algunos, pero vendrán otros peores –pueblo mío, dice el señor–, todo depende de que la “cuchi” y sus secuaces quieran.

– El fútbol nacional no sufrirá derrotas oficiales a nivel de selecciones, ni será eliminada de ninguna clasificación mundialista; principalmente porque la FIFA suspendió a Guatemala.

La dejo ahí porque no quiero abusar del don de profecía, hago la salvedad de que si algo de lo profetizado se cumple no es mi responsabilidad, y si no se cumple tomen en cuenta que la profecía no es una ciencia exacta y todo depende de la fe del profeta y del pueblo del señor. Por lo demás, todo es pura chingadera, si ustedes quieren profetizar algo pueden intentarlo, no es complicado, creo.

Que el 2017 sea bueno con ustedes.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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